Los proveedores de Ford han vuelto a demostrar que son uno de los pilares fundamentales de la economía valenciana. Su rápida capacidad de adaptación ha sido siempre una de sus características y Emilio Orta, presidente de la Asociación Valenciana de la Industria de la Automoción (AVIA), ha ratificado este espíritu con su rechazo frontal a las ayudas públicas.
La crisis ha cambiado muchas cosas pero una es decir que hay que acabar con la cultura de las subvenciones y otra muy distinta es enfrentarse al periodo 2012-2014 con una renuncia al dinero de las admnistraciones.
Con las subvenciones, AVIA financiaba proyectos de investigación destinados a la mejora de la productividad de sus empresas. Ahora, su idea es seguir con este trabajo pero con la financiación única de las cuotas de sus asociados y los servicios que sea capaz de generar.
La iniciativa, atrevida y arriesgada, implica excelencia pero también una fuerte dosis de realismo. El sector se podría esperar a que el corredor mediterráneo redujera sus costes de transporte pero sabe que esta infraestructura aumentará su competencia.
El primer paso ya se ha dado. Ahora la duda es cuántas asociaciones (tanto de empresarios como de trabajadores) están capacitadas para seguir con sus servicios sin el respaldo de papá Estado. El tiempo lo dirá.
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