La huelga general tienen unos claros vencedores y esos, sin duda, son los niños. Entre todos los porcentajes que se van a ofrecer de seguimiento de la huelga, hay un grupo de personas (empleados o autónomos) que serán considerados por los sindicatos como huelguistas mientras los empresarios tendrán constancia de su trabajo. Este grupo lo conforman todos aquellos que durante el 29 de marzo han pasado a trabajar desde casa para evitar los follones de la huelga.
Estos padres o madres de familia cumplirán su jornada laboral desde casa y, de paso, recordarán lo que es desayunar, comer y cenar con sus hijos. Los pequeños, ante la insólita aparición de sus progenitores, lo entenderán como un extraño festivo en el que ellos han acudido al colegio. Alguno, posiblemente, reduzca el concepto de huelga a eso, a ver a sus padres entre semana. “Papi, ¿por qué hoy no haces huelga?”, pueda acabar alguno pidiendo.
La huelga general ha supuesto una oportunidad para empresarios y trabajadores para llegar a un acuerdo insólito. “En lugar de venir a la oficina, trabaja desde casa y así evitamos líos”. El acuerdo es que, gracias a las posiblidades de internet, el jefe sigue controlando el trabajo del empleado mientras éste desempeña su función desde su hogar.
¿Por qué sólo un día?
Hay muchísimos puestos de empleo (obrero, camarero, conductor) que obviamente no se pueden hacer desde casa pero, sin embargo, hay otros muchos en los que sí que pueden hacer parte de sus funciones desde casa. Si en algunas empresas se han logrado acuerdos para un día, ¿por qué no podemos mantener esta buena práctica? No es un parche a la huelga general. Se llama conciliación de vida laboral y familiar.
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