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Julián Larraz

Activos y pasivos

Miedo por la banca

 El miedo está creciendo. La desconfianza en la banca está adquiriendo un nivel insospechado porque parece que estamos cerca de que va a pasar algo tan gordo, tan gordo, tan gordo, que es necesario prepararnos.

 ¿Debo sacar el dinero de mi cuenta? Hay traspasos de dinero de un banco a otro. Entiendo que se haga pero sabed que no sirve de nada.

 El motivo por el que se saca el dinero de una entidad es por puro miedo. Lo que carece de fundamento lógico es sacarlo de una para llevarlo a otra. Han intervenido a CCM, CAM y Banco de Valencia y ni un sólo céntimo perdido de cuentas corrientes o depósitos. La cuenta de dinero perdido por los clientes de Bankia está ahora en 0,00 euros.

 Además, si alguna vez algún banco cayera (casos ya citados) el resto del sistema lo rescataría. Dicho de otra forma, el dinero está seguro a no ser que caigan todos los bancos.

 La única razón, por tanto, de sacar el dinero de un banco es el miedo al corralito, una medida tomada en Argentina la cual la mayoría de los temerosos tendría problemas para definirla.

 Vivimos por tanto un miedo perfecto, un miedo que no sabemos explicar pero da mucho miedo.

 El corralito fue una medida que limitaba a 250 pesos la retirada de dinero que se podía sacar en ventanilla. Un factor muy importante es recordar que esto pasó en 2001 en un país no informatizado. Las tarjetas de crédito no eran comunes y de la banca electrónica, ni hablar.

 La ausencia de dinero circulante hizo que el gobierno argentino emitiera Patacones, una especie de monedas que debían tener el mismo valor que los pesos pero se fueron devaluando.

 De este modo, el problema del corralito era que se limitó el dinero físico (no el uso de tarjetas, compras on-line…) y que la moneda se devaluó.

 Uno de los principales problemas que tuvieron los argentinos es que tenían dificultades para vivir porque los 250 pesos que podían sacar a la semana los tenían que destinar a gastos básicos como luz y agua ya que estos recibos no estaban domiciliados. Uno de los objetivos que perseguía el corralito era, precisamente, obligar a los ciudadanos a informatizarse en el terreno bancario.

 Hoy, desgraciadamente, cada vez que vamos al banco nos dicen que muchas de las gestiones sólo las podemos hacer en el cajero automático.

 El corralito fue una medida de un gobierno sobre la moneda sobre la que tenía control. No se puede, por tanto, hacer un corralito en España. Tendría que ser en toda Europa. De este modo, descarto también el corralito en Gandía o en el barrio de Campanar de Valencia. Si lo hay, es para toda Europa.

 Para hacerlo, además, se tendría que encontrar una fórmula (ponerle puertas a internet es imposible) de evitar no sólo la circulación de billetes sino también el uso del dinero virtual que podemos gastar vía on-line. De esto el nobel Krugman no dice nada.

 Con esta explicación no quiero decir que no puedan ocurrir cosas dramáticas en los próximos meses sino sólo decir que el miedo no está fundamentado.

 La solución es terriblemente sencilla: darle a la maquinita de hacer dinero. Nos hará más pobres pero fulmina el problema de la deuda.

Blog con el objetivo de explicar la economía y acercarla a la vida cotidiana

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