Sergio Olguin
Tusquets
192 páginas
16 euros
El deseo que inspira la visión de un avión volando. Esa posibilidad de ser otro, de estar en otro lado, lejos, es la llave de contacto con la que arranca esta novela tan breve como intensa. Sin artificios. Un tipo de apariencia normal se adentra en unas circunstancias sórdidas por el puro placer de la alteridad como reacción al ambiente impío de la gran ciudad, Buenos Aires, muy bien retratada sin entrar en detalles tediosos. Descripciones, las justas. A medida que la historia avanza, el personaje principal pasa de ser alguien susceptible de ser querido, un sujeto con el que el lector se podría llegar a identificar en un momento dado, a convertirse en un cínico y mezquino de máxima categoría. Es una novela basada en una buena historia pero, también, en unos personajes que transpiran soledad y, en algunos casos, violencia contenida; en otros casos, miseria indisimulable o un conformismo triste. El dibujo de algunos actores de la trama como estereotipos (el portero o la vecina prostituta) es acertadísimo. El final quizá deriva hacia la novela negra simple, y puede que no conserve el interesante tono del resto de la historia. Quizá ese giro también sea de agradecer, según gustos.
VALORACIÓN: Aquí hay tomate. Fluye la trama, escrita con calidad. Deja un sabor de boca que hasta los que no son sumillers captan los tonos afrutados, los de la madera de roble, las notas de color y demás movidas enológicas. Historia dura pero buena. Breve el texto, porque el autor no se adorna, y ese gesto aún mejora la opinión que uno tiene de Olguín. Intensa novela, prueba de que contar una historia poderosa es la base de todo.
BURGUERA