LAURA TORRADO
Periodista
SHIFU
Kailas Editores
15 euros
Ocho relatos cortos del recién elegido Premio Nobel de Literatura 2012, Mo Yan que, a mi juicio, reafirman la opinión que desde Occidente se tiene de China: familias enteras de trabajadores serios, responsables como hormiguitas que son incapaces de revelarse ante incomprensibles normas y, contra toda lógica occidental, incluso parecen justificar, como la obligación de tener un solo hijo o la necesidad de que este hijo sea hombre…no se me ocurre ningún país occidental en el que se obligara a no tener más de un hijo o, incluso, ante el que no se les montara una macromanifestación tipo 15-M para denunciar estas practicas obsoletas y denigrantes para cualquier ser humano.
Mo Yan ha sido acusado estos días, al conocerse su nombre como nuevo y flamante Premio Nobel, de ser poco crítico con el gobierno chino, pero, después de leer algunos de sus relatos, se percibe una crítica social, por supuesto, pero también una resignación ante el ser humano venga de donde venga. Mo Yan asume que el gobierno chino prohíba tener más de un hijo a las familias chinas, pero lo cuenta al mundo entero. Yan narra como la sociedad china se niega a criar niñas en sus familias y eso se asemeja bastante a una crítica a la sociedad en la que se ha criado; pero también cuenta cómo un trabajador de una fábrica municipal, el Viejo Ding, es despedido semanas antes de jubilarse y se ve obligado a crear su propia empresa como empresario capitalista, desafiando las rígidas costumbres de su entorno y, encima, su nueva empresa consiste en proporcionar a jóvenes parejas un lugar donde poder hacer el amor. La ironía está presente en sus relatos y la sátira encierra a personajes enigmáticos en situaciones muchas veces irreales e incomprensibles para el lector occidental, pero está tan bien escrito y descrito que es un placer leer nuevas historias con finales extraños e imprevistos. Bestias, curas milagrosas, jardines olvidados y tímidos amantes se suceden en un mundo semi-mágico donde subyacen problemas sociales.
Mo Yan afirma que es un escritor autodidacta nacido en una familia de campesinos. Trabajó en una fábrica durante la Revolución Cultural de Mao Zedong y se enroló en el Ejército Popular de Liberación para “poder comer todos los días”. Debe su nombre Mo Yan a su madre ya que, como no paraba de hablar a solas consigo mismo (costumbre que adquirió al tener que cuidar a las vacas todos los días a solas en la montaña) acabaron llamándole Mo Yan (“No Hables) como seudónimo. “Yo crecí solo y hambriento, testigo del sufrimiento humano y de la injusticia” dice en algún momento sobre sí mismo, y eso parece justificar bastante las acusaciones que sobre él se han vertido a raíz de su nula condena al sistema de gobierno chino.
De sus ocho relatos, tal vez sea el primero, el que da nombre al libro: “Shifu, harías cualquier cosa por divertirte”, el más irónico, pero el último, “Niña abandonada” podría calificarse como el de la resignación ante una sociedad de normas irracionales e incomprensibles. “Historia de amor” es un cuento sobre amores adolescentes que se ambienta en los diez años de la desastrosa Revolución Cultural, cuando enviaban a cientos de miles de jóvenes desde las ciudades a las montañas o al campo con un giro en los acontecimientos poco común. “La cura”, “Niño de hierro” o “Volando” pertenecen a una serie de historias breves de los años noventa: Canibalismo o crueldad se mezclan con fantasías y fábulas. En definitiva, un autor por conocer de un país no tan conocido.