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David Burguera

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Posteguillo: rigor, pasión y diversión

CIRCO MÁXIMO

Santiago Posteguillo

Planeta

1197 páginas

22,90 euros

Marco Ulpio Trajano, primer extranjero emperador de Roma, ejerce el poder durante el siglo II, y uno de sus principales objetivos es doblegar a la Dacia en la que reina Decébalo. El emperador de origen hispano deberá estudiar el modo de conquistar un territorio muy hostil, delimitado por un Danubio igualmente indomable. A su alrededor se prepara una traición con el objetivo de eliminar al César, para lo cual se implica a vestales y corredores de cuadrigas.

VALORACIÓN: Posteguillo publica la segunda parte de la trilogía sobre Trajano. En la primera, Los asesinos del emperador, se narraba la llegada del emperador hispano, mientras que ahora, Trajano está ya en faena. Posteguillo es muy riguroso. Se le nota el carácter metódico, concienzudo, escrupuloso en el dato. También se nota en la novela la pasión, lo que le gusta al autor lo que está contando. A mí, unas cosas más que otras, también es cierto, porque el personaje de la vestal da la sensación de ser una concesión al amor, el romance y el culebrón, tan bien querido por algunos lectores. Sin Menenia, la novela no pierde nada. Celer sigue siendo un magnífico personaje. Igual que Marcio, que también arrastra a mujer e hija cuyas peripecias tampoco está claro qué aportan. La relación de Longino con Dochia, igualmente un romance, sí es muy pertinente, aunque no sea un hecho histórico. Esa sí es una licencia literaria muy justificada; la de Menenia, mucho menos. No obstante, la novela, una brutalidad de páginas, se lee con rapidez. Es muy interesante y malvada la reflexión que el filósofo asesor de Trajano realiza sobre la corrupción y lo peligroso que es, incluso para un emperador en Roma, enfrentarse contra los que ganan dinero de manera corrupta. A veces, la Historia se repite. Y de nuevo, los cristianos tienen su hueco, si bien aún no se sabe por qué. Es necesario reseñar, no obstante, que a esta trilogía le falta algo que sí tenía la de Escipión. Un ‘malo’/rival de bandera. Imposible igualar a Aníbal. Decébalo no le llega ni a la sandalia. La ambigüedad sexual de algunos personajes o la narración de las carreras de cuadrigas son elementos novedosos que cuajan y enriquecen las peripecias de Trajano, un emperador con sus dobleces, acosado por esa latente traición que flota siempre alrededor del poder y que Posteguillo refleja estupendamente.

BURGUERA

@Fausto6969

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