ILDEFONSO RODRÍGUEZ
Periodista y doctor en Filosofía
@IRod73
LA ESTRATAGEMA
Lea Cohen
Libros del Asteroide
24 euros
Llega desde Bulgaria en el puño de la escritora Lea Cohen un pedazo de historia de lo humano. Entiéndase “pedazo” en sus dos acepciones. La primera como trozo y la segunda como algo grande y bueno. Lo que plantea en su novela es un thriller en forma de rompecabezas intrigante, interesante y absorbente. Bien planteado, narrado y aceptablemente resuelto. El gancho del libro es la presentación de un misterio, algo oculto que mediatiza la vida de ciertas personas y que hay que descubrir. Tenemos ganas de saber que pasó en el pasado para encontrarnos con este presente tan desconcertante. Hemos de encajar las diferentes piezas de un puzzle. El mcguffin hitchckoniano de la historia narrada es una herencia, una fortuna, un dinero que desapareció sin dejar rastro y que en el presente bracea para salir a la superficie si la heredera logra dar con las claves y pistas adecuadas para disfrutar de él. Esta protagonista es Lisa Calderón, pianista de profesión y “alter ego” de la escritora, e ignorante del pudiente y rico pasado de la familia. La ayudará a descubrirlo la periodista Eva Marinov, amiga de la anterior y enfrascada con ella, sin saberlo, en una común, desazonadora y secreta historia de amor. Qué es lo que sucedió con aquel capital, aquella abundancia, aquel dinero es la clave de este entretenido y esclarecedor relato.
Porque lo que enfrenta esta novela es al ser humano libre, individual y responsable con el estado totalitario, esclavizador y omnipotente que amenaza y consigue devastar las vidas personales y sobre todo los proyectos de sus ciudadanos a los que ve tan solo como instrumentos cosificados para su mayor gloria. El ser humano libre y emprendedor está representado por el judío sefardita Jules Calderón y su abogado Marinov que gracias a su capacidad de trabajo, talento, inteligencia y sacrificio han logrado crear una gran empresa que da sus réditos y les permite llevar una vida digna y acomodada a ellos y a sus familias. El estado totalitario y omnipotente, acechador, espía, ladrón y manipulador está desempeñado por los regímenes del rey Boris III, colaborador del nazismo y el comunista impuesto por Stalin tras la invasión de Bulgaria por el Ejecito rojo en 1944. Nazismo y comunismo, dos movimientos políticos contrapuestos pero con iguales resultados, la muerte de la capacidad humana de vivir, decidir y disfrutar de su propia libertad y de los frutos obtenidos por el trabajo. Primero los nazis y después los comunistas van a tratar de hacerse con el dinero de la fortuna de los Calderón, es decir del esfuerzo individual de sus ciudadanos para igualarlos a todos en la pobreza en una suerte de corpus social impersonal e inhumano. Todos piezas al servicio de un enorme engranaje llamado Estado.
Es el ingenio del viejo Calderón el que lucha contra la fuerza y la brutalidad del estado totalitario. Jules Calderón demostrará con su sacrificio y actitud que la libertad humana está por encima incluso de la obligación impuesta con un fusil. El interés de la novela aumenta con la introducción de una historia amorosa a tres bandas, clave también en la resolución de la trama. Pero esta relación sentimental encaja perfectamente en el mensaje que quiere transmitir la escritora y sirve para describir el frío e inhumano funcionamiento del aparato estatal, que no duda en utilizar el amor, lo más humano que existe, para deshumanizar y anular a sus ciudadanos. Como hemos apuntado la novela nos describe la violencia e inhumanidad de los estados dictatoriales pero quizá aquí falle la reflexión y tesis de la autora búlgara al presentar a los protagonistas como seres humanos personales y libres y como antagonista a un estado totalitario impersonal y abstracto olvidando que ese estado está formado también por personas individuales que toman decisiones y son responsables de ellas. Pero éstas se amparan en una despersonalización e igualdad de los individuos que incluso acaba con ellos como sujetos responsables de las mayores atrocidades, culpando la historia así al nazismo o al comunismo como entidades abstractas de sus actos inhumanos.