MIGUEL A. HOYOS
Periodista de RTVE
@HoyosMiguel
EL LIBRERO DE PARÍS Y LA PRINCESA RUSA
Mary Ann Clark Bremer
Periférica

59 páginas
Debiera haber un género llamado “escritores ocultos”. Mary Ann Clark es una de ellas. Su vida es pura literatura, nacida en Nueva York en los años veinte, en una familia de la alta sociedad, sus padres murieron en un ataque al barco en que viajaban al final de la segunda guerra mundial. Ella vagó por la Europa culta, se caso én Israel pero su marido también murió, y se refugió en Francia donse trabó amistad con Malraux, Alemania y finalmente en Suiza donde frecuentó a Dürrenmatt. Fue él quien la animó a publicar lo que escribía. Y lo que escribía eran pequeños trozos de vida. Aparentemente intrascendentes son relatos enormes, donde cabe todo. Y todo con una sutileza exquisita. A mi me fascinó “Una biblioteca de verano”, recuperado por Periférica para España. Esta es la tercera entrega de sus relatos escondido. Una historia menos luminosa, pero quizá más profunda. El pequeño amor entre una dama de aquella Europa de los cincuenta o sesenta y un librero parisino. Apenas se perfila esa relación, apenas también la de la protagonista con la princesa rusa. Todo es sugerido, todo es completado por el lector y todo es finalmente entendido o más bien digerido, interiorizado por el que lee, porque esos sentimientos están en el aire, esas rendiciones, esas redenciones, incluso esa huida, está en el aire y puede ser más o menos compartida por cualquiera.
Con una escritura exquisita, con una cercanía magnífica, con una aparente indiferencia, Mary Ann Clarck, que vio y vivió tanto, rescata de entre todas sus vivencias una casi adivinada, perfilada, un contraluz, una sombra. Y es que las sombras pueden ser luminosas.
Valoración: Una pequeña joya. Tan fácil de leer como necesaria de releer. No se la pierdan.