>

Blogs

David Burguera

Nos lo hemos leído

Urbano acusa al Borbón de 'borbonear' demasiado

LA GRAN DESMEMORIA

Pilar Urbano

Planeta

888 páginas

25,90 euros


El libro arranca con el Gobierno de Arias, justo después de la muerte de Franco, y acaba tras el 23-F. El estilo de Urbano es el de una cronista política muy experimentada, si bien el lenguaje puede sonar un punto desfasado, aunque correcto y pulcro, pero ya poco utilizado. En el capítulo cuarto es donde uno ve dónde lleva toda la arquitectura argumental del libro. Urbano se nutre de fuentes directas e indirectas. Nada que decir de aquellos testimonios recogidos por la periodista. Ella sabrá si son ciertos o no. Sin embargo, los numerosos libros que cita son, en su mayor parte, memorias de políticos, no siempre retirados cuando se escribieron. Ya se sabe lo divertido que es ajustar cuentas a toro pasado, y cómo, en ocasiones, las memorias de un político son maldades retenidas, que una vez se vierten en libro no dejan de ser versiones de la realidad. Urbano va saltando de memorias en memorias, de Bono a Carrillo, pasando por Lavilla, Sabino Fernández Campo o Arias Salgado, para construir los personajes centrales y la argumentación de su libro. A saber: Suárez, el Rey, Felipe González, Sabino Fernández Campo y Armada. No obstante, son los dos primeros los que reciben mayor dosis de radiación por parte del aparato de rayos con el que Urbano disecciona a los actores de su trama. Luego hay otros secundarios de lujo: Areilza en el arranque del texto, o Torcuato Fernández Miranda. Perlitas considerables son esa carta del Rey al Sha de Persia sableándolo a favor de UCD, o la propuesta de Abril Martorell para que los del partido de centro y los comunistas formasen gobierno, o la visita de Arafat, o la de Sadam Husein, así como la estrecha vinculación del Rey con el Ejército o la enorme distancia que se llegó a interponer entre Juan Carlos I y Suárez, agarrones incluidos. Hay asuntos que entran en el terreno de las confidencias, difíciles de desmentir porque alguno de los autores de las mismas (que según Urbano se las hicieron a ella) están ya en el otro mundo. Lo malo de amenizar este tipo de relato político pretendidamente riguroso es que se ficcionan diálogos que,  en algún caso, resultan poco creíbles porque en ellos se introduce una serie de información necesaria para el lector pero no así para un diálogo veraz. Otro problema es que se trata de un libro sobre un país, España, donde la documentación oficial no se hace pública prácticamente nunca.

El meollo de la cuestión, la tesis que defiende la autora, a través de mucho material ya publicado y de declaraciones recogidas por ella misma a lo largo de los últimos años, es que el Rey borboneó hasta un límite que hoy se considera excesivo, y que permitió una conspiración en la que Urbano incluye, por ejemplo, al PSOE, ya que en el texto se da por buena las versiones de aquellos que señalan que los socialistas pactaron con Armada para que el militar liderase un Gobierno de concentración que apartase a UCD o a la persona que el partido de centro señalase como sucesora de Suárez una vez este dimitió. Urbano presenta la historia de modo que, entre otras cosas, el Rey se salta a Suárez con el fin de que Armada pudiese medrar a gusto desde Madrid, y que luego, cuando Tejero se planta en el Congreso y se lía a tiros y tal, pues el Rey se espanta y se da cuenta de que ha borboneado demasiado. Inquietante tanto si es cierto como si alguien tiene las narices de inventarse una historia como la que Urbano relata.    

BURGUERA

Otro sitio más de Comunidad Blogs lasprovincias.es

Sobre el autor


mayo 2014
MTWTFSS
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031