EL PASEANTE DE CADÁVERES
Editorial SextoPiso
366 páginas
24 euros
Compendio de entrevistas y crónicas, cerca de una treintena, realizadas principalmente durante la década de los 90. Conversaciones con habitantes de China mediante las que Liao Yiwu explica la historia del país y retrata el modo de vivir de los chinos de las regiones menos conocidas. El autor, escritor y músico, recibió en 2012 el Premio de la Paz otorgado por el gremio librero alemán en la Feria de Frankfurt.
VALORACIÓN: Las barreras entre el periodismo y la literatura son difusas cuando las historias que se cuentan, a pesar de ser ciertas, parecen increíbles. Es el caso de este libro, que rezuma sinceridad, pero una realidad tan impactante (sin necesidad de exagerarla) que casi es preferible leerla pensando que Liao retrata un mundo inexistente, medieval, injusto y brutal en muchas ocasiones, una China árida y profunda donde las costumbres milenarias conviven con los modelos socioeconómicos extremistas impuestos por el Partido Comunista Chino durante la segunda mitad del siglo XX. El autor ha cobrado popularidad en paralelo a otro escritor chino, Mo Yan. Cuando a éste le dieron el Nobel de Literatura en octubre de 2012, aquel no tuvo inconveniente en tildarle de “canalla”, tal cual y a palo seco (http://www.lavanguardia.com/cultura/20121012/54352983891/disidencia-mo-yan-regimen-chino.html). Una falta de sintonía nada oportunista, pues en ‘El paseante de cadáveres’, que llega ahora a España pero que se publicó inicialmente fuera de aquí hace cerca de 10 años, Liao ya se despacha a gusto: “La mayoría de los músicos, escritores y artistas favoritos (de las autoridades de China) lo son por ser portavoces del Partido”, y señala a artistas como el poeta He Jingzhi (“por escribir poemas revolucionarios repletos de elogios a la nueva China”) o al cantante Hu Songhua. Liao le pega un repaso de antología tanto a la cultura del país (“Desde los años cincuenta hasta nuestros días, el mundo literario ha sido un lago lleno de fango”…”el Partido Comunista, el Kuomintang o cualquier otro partido, los chinos no vamos a cambiar nunca… El poder siempre está en las mismas manos”) como a la sociedad china y mundial (“En China, ser libre es imposible. Es curioso que si te estás muriendo de hambre nadie mueve un dedo por ti, pero cuando eres tú el que te mojas y vas a un sitio nuevo para buscarte la vida, alguien te arresta de inmediato. Europa, EEUU y Australia diden tener libertad, pero sus gobiernos no te dejan pasar si no tienes dinero o si no eres un refugiado político. Todo es una hipocresía”). Es probable que Liao, como los feriante, refleje en sus textos el modo en que fue tratado: permaneció varios años encarcelado y vive exiliado en Alemania. La lectura del libro es muy sencilla, su estilo es el de los reportajes, con largas entrevistas a personajes alucinantes, que cuentan historias brutales, que van desde la descripción de los funerales pasando por las peripecias de un encargado de aseos públicos hasta la matanza de Tiananmen. Esa sensación de muchos occidentales de que Asia es como otro mundo se constata al leer un libro que denuncia situaciones propias tanto de otro mundo como de otros siglos, allá por el medievo.
BURGUERA