Metal Gear y su saga están de vuelta en las consolas y esta vez no sólo en Play Station. Hideo Kojima dejó en manos de Platinum Games (Vanquish, Bayonetta) el desarrollo de este título de acción que gira en torno a Raiden y su espada, pero destila cierto aroma Metal Gear que tanto nos gusta.
La historia presenta a Raiden como miembro de una agencia de seguridad muy especial. El juego comienza con nuestro protagonista en una misión escoltando al presidente de África. Sólo unas cuentas escenas después, unos terroristas atacan a la comitiva y asesinan al mandatario, resultando Raiden muy malherido.
Desde ese momento, la misión de Raiden (y la nuestra) es encontrar a los terroristas y acabar con ellos. Como suele ser habitual en la saga, los objetivos a los que nos encontramos están representados en imponentes jefes finales que iremos conociendo a medida que avanza el juego con las correspondientes secuencias de vídeo. Como no podía ser de otra manera, nos comunicaremos por el mítico códec y podremos utilizar cajas de cartón o bidones para ocultarnos y sorprender a nuestros enemigos.
En cuanto a la mecánica del juego, podemos decir que Metal Gear Rising representa a la perfección un juego de acción, donde el detalle en el uso de su katana es llevado al extremo. Cuando nos enfrentemos a los enemigos observaremos que en determinado momento la acción se ralentiza y podremos entrar en el ‘modo katana’, unos segundos en los que los movimientos serán mucho más precisos. Este modo nos permitirá ejecutar un combo final y despiezar a nuestro enemigo tal y como queramos. Es importante este detalle porque sólo si apuntamos en la zona correcta, podremos extraer la fuente de energía que los enemigos poseen en su columna vertebral y que nos servirá para aumentar la salud de Raiden.
En función de cómo manejemos a Raiden, el juego nos asignará una puntuación que podremos canjear por armas, vida, mejoras, energía, trajes y nuevos movimientos.
En cuanto al apartado técnico, cuando el protagonista no está luchando con la katana, sus movimientos funcionan de forma casi automática: correr, saltar y deslizarse. Todo con sólo gatillo derecho y dirección.
A nivel gráfico el entorno es bastante homogéneo, con escenarios muy parecidos, casi todos de una tonalidad cromática similar. Atractivo visualmente, rápido y fresco, con un aroma a Metal Gear inconfundible en sus secuencias de vídeos y en el desarrollo argumental de la trama.
Personalmente he echado en falta algo más de información sobre el inventario de armas, cómo utilizar las nuevas armas o cómo ejecutar los nuevos movimientos. Una carencia que nos obligará a indagar un poco en el juego y recurrir a la clásica estrategia de ‘prueba y error’.
En definitiva, una nueva faceta de la franquicia de Konami que aporta aire fresco a la saga y a esta generación.