Las Provincias
img
Fecha: junio, 2015
¿El método Estivil es una buena forma de dormir a mi hij@?
Antón Millet 11-06-2015 | 10:43 | 1

 

El proceso que nos ayuda a pasar del estado de vigilia al sueño es facilitado por una serie de rutinas que de forma más o menos inconsciente repetimos para facilitarnos el sueño (adoptamos determinada postura, colocamos la almohada en determinada posición, nos relajamos  antes de intentar dormir, etc.)

El niño, desde que nace, va adquiriendo unas rutinas de sueño, que cuanto más tiempo tiene, se hacen más fuertes, más arraigadas, y más difíciles de cambiar.

Los primeros meses los bebés duermen muchos ciclos de sueño en un día y el periodo de transición de la vigilia al sueño es más corto. Cuanto mayores se hacen los bebés los tiempos de vigilia son más largos y la transición a conciliar el sueño puede ser más largo, y estar más interferido por los estímulos ambientales .
¿Qué es el método Estivil? Es un modo ordenado y sistemático de poder llegar a un resultado o fin.
El método Estivil es un buen “método” pero no necesariamente el único, aunque para reeducar una hábito de sueño alterado hay que tener un método.

Cuanto más temprano implantemos un método menos rutina y costumbres adquiridas tendremos que modificar y menos arraigadas estarán, ya que el niño no tendrá que desaprender una forma de conciliar el sueño.

El método  que decidamos ha de ser :

  • Ordenado y claro: los padres lo han de tener claro para poderlo enseñar
  • Sistemático: se ha de repetir siempre igual y con la misma secuencia
  • Constante: Las personas que reeducan el hábito de sueño han de actuar siempre igual, no se puede modificar el día que estemos cansados disgustados o ansiosos, igual los días laborables y los festivos.

Los niños no pueden tener ninguna incertidumbre de lo que va a pasar y cómo vamos a actuar, sino les crearemos intranquilidad porque no sabrán cómo queremos que se comporten.

Es bueno antes de comenzar:

  • Acordar con todas las personas que atienden al niño los detalles del proceso para actuar todos con un único método.
  • Propiciar un tiempo para que se relajen, sentados en la trona, viendo como cenan los mayores, con un cuento, un juguete musical, o un muñeco o peluche que luego lo asocien con el sueño.
  • Implantarlo cuando seamos conscientes de que una vez empezado se ha de continuar hasta conseguir modificar el hábito de sueño, tenemos que
    saber cómo resolver las dificultades, buscar los días que podemos tolerar mejor una situación a veces estresante, etc.
  • Comenzar con el convencimiento de que lo podemos conseguir

Si las condiciones no son las descritas es posible que sea mejor esperar a que se cumplan para tener éxito en el menor tiempo posible.

Dr. Luis Fernández • Ginecólogo en Clínica Millet

Ver Post >
Infertilidad: la soledad de la espera
Maria José Pau 10-06-2015 | 11:29 | 0

 

Para ti, princesa, porque el camino es duro pero la recompensa grande.

En numerosas ocasiones hemos hablado del duro camino que supone la Maternidad, cómo nos preparamos para la llegada de nuestro hijo o hija, lo agotadora que puede ser la crianza, pero las recompensas tan grandes que conlleva.

Sin embargo, no nos paramos a pensar que hay parejas para las qué este camino se le hace aún más complicado. A veces la Naturaleza se burla del deseo de ser padres. A veces algo tan habitual cómo la concepción de hijo, se convierte en un verdadero via crucis. A veces vemos que las ilusiones se van difuminando poco a poco en un recorrido lleno de pruebas diagnósticas, analíticas y tratamientos.

Entre un 15 y un 18% de las parejas españolas tienen algún problema de infertilidad. Los tratamientos de reproducción asistida en nuestro país han avanzado de manera considerable en cuanto a calidad y eficacia. Los porcentajes de embarazos tras este tipo de tratamientos se sitúan por encima de la media europea.

No obstante, a pesar de estos éxitos, a veces nos olvidamos de las implicaciones emocionales y psicológicas que tienen estos largos tratamientos para las parejas. La espera entre prueba y prueba hasta alcanzar un diagnóstico, la espera entre ciclo y ciclo, la espera hasta saber si el test da positivo,… puede resultar desesperante y descorazonadora. El estigma de la esterilidad rodea toda esta vivencia y a menudo en lugar de empatía, se recibe compasión o condescendencia, lo que obliga a la pareja a aislarse en cierto modo y no poder compartir sus sentimientos con su entorno.

Sea cual sea el motivo de la infertilidad, a nivel físico, la mujer se lleva la peor parte en forma de tratamientos hormonales interminables que hacen que su cuerpo cambie de manera considerable y sus emociones se encuentren en un continuo tiovivo. Pero no nos olvidemos que para el hombre tampoco es fácil y puede resultar realmente frustrante, tanto ser la “causa” cómo no ser capaz de apoyar a su pareja cómo ella lo necesita en estos momentos.

A menudo he observado que las parejas que llegan al final de su embarazo tras un tratamiento de reproducción asistida experimentan una sensación de “agotamiento” considerable, cómo si tuviesen una necesidad imperiosa de terminar esta larga lucha.

Los profesionales tanto de la Medicina cómo de la Enfermería, deberíamos estar formados y ser capaces de acompañar a las parejas durante estos momentos tan críticos. Muchas veces, cómo puede pasar en los casos de duelo perinatal, podemos enfrentarnos con datos clínicos y técnicas, pero no sabemos expresar las palabras que las parejas que recurren a nosotros necesitan oír.

Me gustaría mandar un mensaje de optimismo a todas aquellas parejas que se están enfrentando a esta larga carrera de obstáculos, para que no pierdan la esperanza porque realmente, la meta es maravillosa.

 Mª José Pau, matrona en Clínica Millet

Ver Post >
¿Has perdido el embarazo?
Antón Millet 04-06-2015 | 9:29 | 0

Siempre me ha gustado pensar que empatizo con mis pacientes embarazadas, especialmente con aquellas que pasan por el duro trago de abortar. ¡Les digo “entiendo cómo te sientes”… pero ahora dudo que esto sea así! Acabo de leer una encuesta que se ha realizado en pacientes que han perdido el embarazo en primer trimestre. Los resultados me han sorprendido mucho.

Entre el 15-20% de los embarazos diagnosticados se pierden a lo largo del primer trimestre; se supone que un porcentaje – no determinado- se pierde también antes de que el embarazo se haya diagnosticado. El aborto constituye con mucho la complicación más frecuente del embarazo. Hoy sabemos que el 60% de las gestaciones se pierden por aneuploidías – en palabras llanas, el embrión lleva un número “incorrecto” de cromosomas-. Otras causas de aborto son: alteraciones estructurales del útero -miomas, tabiques-, trombofilias -predisposición a trombosis-, alteraciones hormonales -prolactina y tiroides- y autoinmunes. Además de las potenciales secuelas físicas, muchas mujeres soportan una importante carga psicológica durante meses. Este impacto se ha equiparado al de la pérdida de un familiar cercano.  Los sanitarios no siempre somos conscientes de esto…

La percepción de las pacientes encuestadas ha sido toda una sorpresa para mí. El 55% de las mujeres creía que los abortos eran “algo infrecuente” – menos del 6%- y un 10% de las mujeres pensaba que la incidencia de la menor del 2%. Por lo que respecta a las causas, el 74% de las pacientes sabía que la mayoría de los abortos era debido a problemas genéticos del embrión. Sin embargo, el 26% de las mujeres pensaba que el determinante del aborto había sido un efecto externo al embarazo como las drogas, el alcohol o el tabaco. Tres de cada cuatro pacientes pensaban también que un acontecimiento estresante podía originar abortos; muchas pacientes pensaban que otros factores también estaban relacionados: levantar peso (64%), haber usado un DIU (28%), haber utilizado anticonceptivos orales  en el pasado (22%).

Respecto al impacto psicológico producido por el aborto, me ha sorprendido su magnitud. El 37% de las pacientes equiparan el aborto a la pérdida de un hijo, el 47%  se siente culpable, un porcentaje similar percibe que han “hecho algo mal” y un 30%  alberga sentimientos de culpa. Por último, el 80% de las mujeres desean conocer la causa del aborto. Me ha desconcertado que sólo el 45% de las mujeres refiere haber recibido apoyo psicológico por parte del equipo médico y que el 25% refiere no haber recibido ningún apoyo psicológico.

En el futuro voy a dedicar más tiempo a explicar todo esto a mis pacientes. Hasta ahora nunca les he ofrecido una consulta con el psicólogo… Quizás haya llegado el momento de hacerlo.

Dr. Antón Millet • Ginecólogo en Clínica Millet 

Ver Post >
Sobre el autor Antón Millet
Especialista en Obstetricia y Ginecología desde el año 2000. Trabaja en Hospital Clínico de Valencia desde 2002. Forma parte de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Clínico de Valencia. Es director y ginecólogo en Clínica Millet - Clínica de la mujer, una clínica de salud para mujeres que integra el trabajo de varios especialistas: ginecólogos, pediatras, endocrinólogos, médicos estéticos, deportivos y psicólogos. EN ESTE BLOG DE SALUD TAMBIÉN PARTICIPAN: Maria José Pau, matrona. Ester Furnieles, matrona. María Calpe, psicóloga.