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Categoría: sexualidad
Fortalecer el suelo pélvico ¿Sirve de algo?

 En 1948 Arnold Kegel popularizó los ejercicios del suelo pélvico que llevan su nombre. Desde entonces y hasta hace poco tiempo estos ejercicios se reservaban sólo para mujeres de edad avanzada con incontinencia urinaria. En los últimas décadas, sin embargo, se ha propuesto su uso preventivo en pacientes sin incontinencia, con o sin factores de riesgo. También se ha propuesto un uso terapéutico en pacientes con incontinencia establecida.

La rápida incorporación de las mujeres al trabajo tras el parto y el énfasis que actualmente se pone sobre los aspectos cualitativos de la salud hacen que la percepción sobre el problema de la incontinencia esté cambiando. En países como Francia, todas las embarazada se someten a sesiones de ejercicio de suelo pélvico al final del embarazo y tras el parto. En España esta no es una práctica consolidada.

La musculatura pélvica tiene 2 funciones: aguantar el peso de los órganos pélvicos y contribuir al cierre de los esfínteres Alrededor del 33% de las mujeres pierden orina y un 3%- 10% presentan incontinencia fecal (líquida, sólida o gases). Los partos contribuyen significativamente a estas pérdidas aunque existen otros factores de riesgo. El factor más relacionado con la pérdida de heces es que se produzca un importante desgarro de la musculatura perineal en el parto. La incontinencia urinaria es más frecuente si el parto es vaginal, el bebé es grande, se instrumenta el parto con forceps o si existen antecedentes familiares de incontinencia urinaria.

El entrenamiento del suelo pélvico se suele recomendar durante el embarazo y el puerperio para prevenir y tratar la incontinencia. Consiste en distintos ejercicios físicos que las mujer realiza varias veces a lo largo del día para fortalecer la musculatura perineal. Estos ejercicios aumentan la fuerza, la resistencia y la coordinación de la musculatura. No existen datos que demuestren que el fortalecimiento perineal dificulte el parto vaginal; antes al contrario, cada vez hay más estudios demostrando lo contrario.

Los estudios muestran claramente que los ejercicios de suelo pélvico antes y tras el parto:

1- Reducen un 30% el riesgo de incontinencia a los 12 meses tras el parto en mujeres que no perdían orina antes del embarazo.

2- Reducen un 40% el riesgo de incontinencia a los 12 meses tras el parto en mujeres que pierden orina durante el embarazo y en los 3 primeros meses tras el parto.

3- Reducen un 26% el riesgo de incontinencia en “poblaciones mixtas” (con o sin incontinencia) que ejercitan su suelo pélvico. La eficacia de generalizar los ejercicios de suelo pélvico a todas las mujeres embarazadas es, por tanto, menos evidente.

Faltan datos que demuestren que los efectos beneficiosos del fortalecimiento perineal se mantengan más allá del primer año. Esto es quizás debido a que que las mujeres reducen la realización de ejercicios con el tiempo.

Personalmente estoy convencido de la utilidad de ejercitar el suelo pélvico al final de la gestación e inmediatamente tras el parto. Espero que las autoridades sanitarias sean capaces de divulgar este mensaje y articulen programas encaminados a reducir la incontinencia. La salud y la calidad de vida van de la mano y aunque perder orina no mata a nadie, las mujeres que sufren el problema saben que su salud está seriamente comprometida.

Antón Millet, ginecólogo.

Clínica Millet- Valencia

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Métodos anticonceptivos en la adolescencia: preguntas y respuestas

¿POR QUÉ USAR UN MÉTODO ANTICONCEPTIVO EN LA ADOLESCENCIA?

Aunque está empezando a descender, las adolescentes tienen la tasa más elevada de embarazos no deseados y de abortos. Además de su alta eficacia contraceptiva, la píldoras anticonceptivas con estrógenos y progesterona – las clásicas- aportan otros beneficios a nivel de salud y calidad de vida. Entre jóvenes de 15 a 19 años, los anticonceptivos orales son el primer méto­do usado en EEUU y el segundo en Europa.

¿QUÉ MÉTODO ANTICONCEPTIVO DEBEMOS ACONSEJAR EN LA ADOLESCENCIA?

Ante una adolescente/joven sexualmente activa que no desea embarazarse la anticon­cepción debería ser una opción muy eficaz y sencilla. imple. Pero la realidad es más compleja, ya que en la adolescente encontramos dificultades añadidas con respecto a la mujer adulta: menor responsabilidad, olvidos, peor acceso a una buena información (“mitos” sexuales de fuentes poco fiables -internet, amistades,…-). La píldora anticonceptiva ofrece la mayor seguridad anticonceptiva con los menores riesgos a corto y medio plazo. Su única limitación son las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y que se recomienda asociarlo a un método de barrera como el preservativo.

¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS IDEALES DE UN AHC PARA LA ADOLESCENCIA?

En la adolescente es necesaria la aceptabilidad, la facilidad de manejo, la disponibilidad y la privacidad. Para las adolescentes es particularmente importante prescribir una píldora que proporcione un control de ciclo bastante regular. Las adolescentes son menos tole­rantes a los sangrados irregulares que las mujeres de más edad y tienden a aban­donar más los tratamientos.

¿CUÁNDO PUEDE EMPEZAR UNA ADOLESCENTE CON LA AHC?

Los AHC pueden prescribirse una vez que la adolescente inicia las menstruacio­nes. Sin embargo, es importante realizar un chequeo con el ginecólogo para valorar riesgos – enfermedades de transmisión sexual, problemas de salud que contraindiquen el uso de anticonceptivos, …-. Los AHC pueden prescribirse en una primera visita tras la exploración ginecológi­ca (incluida una toma cervical para citología), aunque ésta puede posponerse a los próximos 3 meses si detectamos que la adolescente tiene miedo o vergüenza a una primera valoración por el médico.

¿ES DIFÍCIL TOMAR DE FORMA REGULAR Y SIN FALLOS UN AHC?

Las adolescentes son el grupo de población con más facilidad para tener “olvidos” en la toma de la píldora. La tasa de fallos de la AHC entre las adolescentes alcanza hasta el 32%, comparado con el 5% en todos los grupos de usuarias. El miedo a engordar, las irregularidades menstruales, y otros efectos secundarios como náuseas, dolor mamario y de cabeza son motivos frecuentes de abandono. La mayoría de estos miedos al uso de AHC son infundados, por ello deben ser in­formadas de que la ganancia de peso es poco frecuente con los AHC de baja dosis o prácticamente inexistente con las formulaciones actuales. El sangrado irregular no es preocupante y tiende a resolverse a los pocos ciclos de uso.

ADEMÁS DE EVITAR EL EMBARAZO, ¿QUÉ OTROS BENEFICIOS TIENE EL ANTICONCEPTIVO EN LA ADOLESCENTE?

Los AHC tienen muchos beneficios para la salud que deben repasarse con la adolescente que está considerando usar la píldora. Los AHC pueden usarse para tratar ciertas enfermedades: la endometrio­sis, la falta de reglas por falta de estrógenos, los trastornos menstruales por fallos ovulatorios, el dolor menstrual, los sangrados abundantes,… En nuestro blog encontrarás información sobre este tema.

¿QUÉ AHC ELEGIR EN UNA ADOLESCENTE?

La tasa de fallos de los anticonceptivos orales cuando se usan correctamente es < 0.25 %. Sin embargo la tasa de fallos entre adolescentes puede alcanzar hasta el 15% debido al mal uso. ¡Las adolescentes olvidan un promedio de 3 píldoras al mes! La nueva generación de píldoras tiene una dosis muy baja de estrógenos (< 50 μg) y nuevos gestágenos que mejoraran su tolerancia y reducen sus efectos secundarios.

El AHC ideal para la adolescente es aquel que asegure:

  • Un alto cumplimiento, minimizándose el riesgo de embarazo por olvidos.
  • Una buena tolerancia, con un buen patrón de sangrado que evite abandonos.
  • Con mínimos efectos secundarios.
  • Que confiera otros beneficios no contraceptivos para la usuaria que aseguren aún más el cumplimiento y tratamiento a largo plazo.

¿SON VERDAD ALGUNOS DE LOS MITOS SOBRE LA AHC?

Tras el preservativo, la AHC es el método más utilizados por los adolescentes. Mu­chos médicos promueven el método de doble protección para la anticoncepción y ETS en adolescentes, recomendando el uso simultáneo de AHC y preservativo.

Es importante que las adolescentes conozcan la verdad sobre los mitos que rodean a la anticoncepción.

  • La ganancia de peso es considerada como un efecto secundario por la mayoría de las adolescentes. Los gestágenos – uno de los componentes de las píldoras- pueden aumentar el apetito, pero la evi­dencia sugiere que la mayoría de adolescentes que usan AHC se mantienen en el mismo rango de peso que al inicio. Si la adolescente está convencida de que ha engordado por tomar AHC puede aconsejarse una dieta equilibrada y ejer­cicio o si el problema persiste, cambiar a un AHC que contenga un gestágeno diferente.
  • El mal cumplimiento del uso de AHC es característico de este grupo de edad. Se puede ayudar a resolverlo enseñándoles a establecer claves de memoria, como colocar las píldoras cerca del cepillo de dientes, en el cajón de la ropa interior o alguna otra similar. Las nuevas tecnologías también puede ayudarnos a mejorar el cumplimiento en la toma del AHC, como las aplicaciones para mó­viles con calendarios y alarmas de fácil manejo.
  • El temor a la exploración ginecológica puede contribuir al rechazo de las ado­lescentes a buscar anticoncepción. Se debe recordar que no es imprescindible su realización en la primera visita e Informarles paso a paso de las maniobras que se van a realizar para aminorar su ansiedad.

 

Dr. Antón Millet • Ginecólogo

Clínica Millet • Clínica de la Mujer • Ginecología, obstetricia, reproducción asistida, diagnóstico prenatal, preparto, posparto, pediatría, endocrinología, deporte, psicología y medicina estética.

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¿Menstruar cada mes, durante años, es “natural” y saludable?

¿Menstruar cada mes, durante años, es “natural” y saludable? Los progresivos cambios en el estilo de vida de las mujeres en las sociedades occidentales han llevado a cuestionar esta afirmación…

El ciclo menstrual es un conjunto de elementos que, divididos en 2 fases, resulta en la producción de un óvulo maduro preparado para ser fertilizado – 1ª fase- y un endometrio preparado para la fertilización-2ª fase-. El endometrio es la parte del útero especializada en acoger al embrión. En ausencia de embarazo, el endometrio se pierde – regla- y empieza otro ciclo.

Aunque esto es así en todos los mamíferos, la mayor parte de ellos no menstrúan. Sangrar cada mes parece un ” derroche de la naturaleza” que la selección natural no ha suprimido: ¿ofrece algún beneficio? Se han propuesto varias hipótesis acerca del significado de la menstruación pero ninguna ha sido ampliamente admitida. Sin embargo, lo que sí sabemos es que el número de reglas de las mujeres modernas es 3 veces superior al de las de comunidades pre- agrícolas: la mujer de la sociedad cazadora-recolectora tenía la primera regla a los 16 años de media, el primer nacimiento a los 19, lactaba durante 3-4 años, tenía 6 hijos vivos y la menopausia a los 47 años. Esto supone unas 160 ovulaciones en su vida reproductiva. Las mujeres occidentales contemporáneas tienen la primera regla a los 12 años, el primer nacimiento a los 24, lactan durante 3 meses, completan su familia con 1-2 hijos, y su edad media de menopausia es de 50 años. Esto supone unas 450 ovulaciones.

Este progresivo aumento en el número de reglas puede haber aumentado las tasas de cánceres reproductivos en las mujeres occidentales. En efecto, la falta de reglas es más saludable que el exceso en lo que respecta a desarrollar tumores en órganos reproductivos. Además, no existe evidencia que relacione el ciclo menstrual normal con algún ritmo inherente del sistema nervioso central que pudiera ser perjudicial interrumpir. Es posible que disminuyendo los niveles hormonales en la mama y el útero podría disminuirse la incidencia de cánceres en esos órganos.

Breve historia del intervalo libre de hormonas

En el momento en el que se desarrollaron los primeros anticonceptivos hormonales orales (AHO), la elección del régimen 21/7 (21 días de tratamiento y 7 de descanso) respondió a inquietudes sociales y culturales. Se diseñó un ciclo de 28 días similar al ciclo “natural” pensando que aumentaría la aceptación de la píldora. Posteriormente se demostró que la pauta 24/4 lograba una mayor supresión ovárica y una disminución de fluctuaciones hormonales. El penúltimo paso ha sido el desarrollo de la pauta prolongada.

Esta última pauta – prolongada- elimina el intervalo libre de hormonas y minimiza el riesgo de embarazo: la paciente toma pastillas durante muchas semanas sin descansar y cuando descansa, lo hace menos de 7 días. Cuanto más largo es el periodo de toma de AHO y más corto el periodo de descanso, menor es el riesgo de embarazo. ¡No olvidemos que con la pauta clásica 21/7 se ha comunicado un 9% de olvidos durante el primera año de toma! Además de ser más segura como anticonceptivo, la pauta prolongada reduce los dolores de cabeza, los cambios de humor, el síndrome premenstrual y la anemia por reglas copiosas. No existe evidencia de que los regímenes prolongados conlleven riesgos adicionales o diferentes a los conocidos en las pautas cíclicas. Sin embargo, al principio del tratamiento prolongado, las mujeres tienen más manchados y sangrados no programados; estos manchados disminuyen con el paso del tiempo. Durante muchos años, la supresión de la regla con pautas prolongadas ha sido utilizada por los ginecólogos para tratar ciertas patologías – endometriosis, dolor menstrual, jaquecas menstruales,…-.

En España sigue siendo muy frecuente la pauta 21/7 pero la pauta 24/4 va ganando terreno entre las usuarias. En Estados Unidos se han aprobado varios tratamientos con AHO que contemplan sólo 4 reglas al año. En la Unión Europea no existe ningún preparado autorizado para esta indicación.

Todavía existe una pauta más “moderna”, la PAUTA PROLONGADA FLEXIBLE. Dura 124 días. La paciente puede tomar AHO entre 24 y 120 días; no debe tomar menos de 24 días ni más de 120. La fase “flexible” comprende desde el día 24º al día 120º. Es la paciente la que decide cuando descansa durante 4 días. Se recomienda descansar cuando se presenta un sangrado irregular de al menos 3 días, cuando acabe los 120 días de tratamiento o en cualquier momento entre los días 24º y 120º cuando lo desee. Esta pauta exige que las pacientes comprendan muy bien el tratamiento y estén en contacto con sus ginecólogos.

Conclusiones

Al ser el uso rutinario de ciclos prolongados de AHO relativamente reciente y al chocar con lo que hemos venido escuchando durante años sobre la importancia del sangrado menstrual, existen muchas preguntas sobre estas nuevas pautas. Numerosos estudios demuestran que las pautas continuas son seguras y efectivas. Reducen los episodios de sangrado menstrual, los síntomas premenstruales y las reglas dolorosas. Sin embargo, las mujeres tienen más manchados y sangrados no programados con estas pautas aunque disminuyen con el paso del tiempo. No existe constancia de que estas pautas alteren el riesgo de desarrollar un cáncer – mama, útero-, la fertilidad ni el riesgo cardiovascular. Reducir el número de reglas facilita la vida de muchas mujeres. ¿Estamos dejando atrás el concepto de planificación familiar y entrando en la era de la planificación menstrual?

Dr. Antón Millet • Ginecólogo en Clínica Millet

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SEXUALIDAD FEMENINA EN EL SIGLO XXI… ¿TODAVÍA EXISTEN MITOS Y TABÚS?

 

El post de hoy  principalmente consiste en una serie de reflexiones que me hago a mi misma y si de paso me siembro esa semillita  tan sana de la duda y la curiosidad en todo aquel que me lea, pues mejor que mejor.

El tema de las alteraciones del suelo pélvico y las disfunciones sexuales está de plena actualidad tanto por su prevalencia como por tratarse muchas veces de un problema encubierto. Mientras realizo búsqueda bibliográfica para actualizarme en al respecto, no puedo dejar de sorprenderme cuando básicamente me encuentro con hallazgos como: “alteraciones de la sexualidad en el postparto”, “disfunciones sexuales en la menopausia”, “mitos y tabúes de la sexualidad femenina”, “cómo aumentar la líbido en las mujeres”, “llega la nueva viagra femenina”…

Es cierto que históricamente todo lo relacionado con la sexualidad femenina ha sido tratado como  tema tabú, siendo discriminado e incluso considerado pecado. Esto continua vigente en algunas culturas y religiones dónde la función de los órganos sexuales de la mujer es puramente reproductora y dónde persisten prácticas tan deleznables cómo la mutilación genital.

Sin embargo, casi a finales de 2015, en nuestra sociedad occidental ¿aún seguimos teniendo mitos y falsas creencias acerca de la sexualidad femenina? ¿existen más disfunciones sexuales femeninas por dolor y bajo deseo sexual que masculinas? ¿todavía no podemos  expresar libremente nuestros deseos y fantasías? ¿en serio nos cuesta consultar dudas y pedir ayuda cuando percibimos que algo va mal o qué no estamos viviendo nuestra sexualidad plenamente? Me temo que la respuesta es que SI…

No puedo evitar remontarme  unos años atrás cuando todavía era residente de matrona y tuve la gran oportunidad de preparar mi trabajo de investigación, premiado por cierto en uno de los Congreso de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetrica) con el dr Paco Nohales, Jefe de Sección de la Unidad de Suelo Pélvico de la Fe, la gran María José Alemany, profesora a la que quiero y admiro y mis grandísimas compañeras y matronas Gema Nuñez y Gemma Méndez. El trabajo consistía en identifcar casos de dispareunia o dolor en las relaciones sexuales,  tras el parto y averiguar el impacto que este problema tenía en la calidad de vida de las mujeres. Los hallazgos más sorprendentes del estudio fueron que la casuística era mucho más grande de lo que en un principio parecía, pero sobre todo que esas mujeres no habían solicitado ayuda por voluntad propia, pese a que su problema tenía fácil solución y que en efecto, había un impacto negativo en su calidad de vida.

Es cierto que, cómo hemos comentado en anteriores entradas de nuestro blog, la vida de las mujeres está regida por su ciclo hormonal, de manera que nuestro ciclo sexual y reproductivo es un auténtico tiovivo. Es decir “que somos hormonas con patas”. Hay hechos evidentes cómo que en el postparto la rápida disminución de estrógenos y progesterona y la elevación de la prolactina influyen en nuestra líbido por la disminución de los niveles de testosterona. Igual   ocurre en la menopausia, con los consiguientes cambios anatómicos que conlleva esta etapa. También el estrés, la ansiedad, etc influyen un nuestro ciclo hormonal.

Sin embargo, también es cierto que los expertos en sexología coinciden en que la principal zona erógena de las mujeres y  que por tanto rige su líbido ¡no es ni más ni menos que su cerebro!

Esto me hace plantearme si realmente dependemos tanto de nuestro ciclo hormonal o tiene mucho más peso nuestro nivel de autoestima, los cambios en nuestra imagen corporal, las presiones de la sociedad, el sentimiento de responsabilidad por la crianza y la anteposición de nuestro rol de madre al de mujer-pareja.

Ahí os dejo mis reflexiones al respecto de este tema que espero os parezca tan fascinante como a mí.

Os animo a disfrutar de vuestra sexualidad en cualquier etapa de la vida, a consultar cualquier duda o cualquier problema que pueda surgir con los profesionales que estaremos dispuestos a ayudaros y por supuesto a nuestros talleres dónde podréis aprender a conoceros a vosotras mismas,  además de echaros unas risas y ampliar vuestra visión.

 

María José Pau • Matrona en Clínica Millet

 

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Amor y sexo en tiempos del Sr Grey

 

Hace tiempo que quería escribir algo al respecto de este tema y el lanzamiento del cuarto libro de la tan trillada serie, me ha dado la oportunidad…

Sí, lo confieso, yo he leído las 50 sombras. Cómo lectora empedernida que soy, devoro todo lo que cae en mis manos desde Murakami a Megan Maxwell, pasando por las hermanas Brontë, qué le vamos a hacer… Por eso me apetecía escribir sobre este “fenómeno” por llamarlo de alguna manera. Pero por supuesto voy a intentar darle un punto de vista matronil.

¿Qué nos ha aportado el Sr.Grey a nuestra vida cotidiana? Aparte claro, de cuatro libros de dudosa calidad literaria y una película que ha recibido sorprendentes críticas por doquier. Sorprendentes porque ¿qué esperaban? ¿Casablanca? Pues revisando recortes de prensa al respecto, me he encontrado con noticias tan dispares como el aumento de la natalidad en muchos países tras la publicación de las novelas, cosa que por otro lado, agradecemos los profesionales que trabajamos en este campo y un repunte exagerado del consumo de juguetes sexuales y de literatura erótica. Además, diferentes encuestas de población evidencian un aumento de la líbido femenina tras la lectura de la trilogía. Y digo yo… si nuestra vida sexual mejora tras la aparición de un señor con una fusta y un helicóptero… ¿no nos lo tendríamos que hacer mirar? Como profesional que acompaña a las mujeres en todo su ciclo sexual y reproductivo, no puedo más que sorprenderme.

No todo va a ser negativo, por supuesto. Cualquier excusa es buena para ampliar nuestra visión y disfrutar de nuestra sexualidad y si tiene que ser mediante el uso de juguetes sexuales, pues qué así sea ¡Qué tire la primera piedra quien no le haya dado por usar unas esposas tras leerse los dichosos libritos!

Por otro lado, creo que el Sr Grey nos ha quitado un poco la vergüenza… Me explico. En su momento me daba reparo reconocer que había leído a Almudena Grandes o a Anaïs Nin y sin embargo contemplo estupefacta cómo mi sobrina adolescente comparte tranquilamente libros de este tipo con sus compañeras de clase. Además, el desembarco del Sr Grey en las librerías nos ha permitido redescubrir un género con autores de muchísima más calidad literaria. He de confesar que tengo predilección por la valenciana Elisabet Benavent. Os la recomiendo.

Pero no puedo acabar este post sin dirigirme a mis madres y padres del taller de crianza, porque al fin y al cabo, tienen en sus manos la semilla de lo que será nuestra sociedad futura. Y en este punto no puedo más que encontrar elementos negativos en el Sr Grey.

Madres y padres de niñas, por favor os pido que transmitáis a vuestras hijas que el tan rancio y manido “Eres mía” no es romántico ni tierno, es posesivo y machista. No necesitamos ser la mujer en la vida de nadie, sino las dueñas de nuestro propio destino. No necesitamos un dueño sino un compañero de camino. No recuerdo dónde lo leí, pero me encanta esta frase “No puedo ser la mujer de tu vida, porque soy la mujer de la mía”

Madres y padres de niños, os ruego que transmitáis a vuestro hijos que poner un localizador en el móvil de su pareja no es sexy…. es de ser un celoso maníaco posesivo. No queremos a alguien que controle nuestra forma de vestir, dónde trabajamos o con quién con relacionamos. No necesitamos promesas de amor eterno si ello conlleva anular nuestra personalidad.

Lo dicho, madres y padres tenéis en vuestras manos la esperanza de que nuestra futura sociedad se cimiente en la igualdad y en el respeto mutuo.

 

María José Pau • Matrona en Clínica Millet

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La vida después de la menopausia

Este post va dedicado a mi amiga Mar y surge de alguna de las conversaciones con mis chicas delante de una copa de vino.

A lo mejor es algo atrevido para alguien de 35 años hablar de los aspectos que rodean a la menopausia, pero mi trabajo como Matrona acompañando a mujeres a lo largo de su ciclo sexual y reproductivo, hace que pueda compartir con ellas muchas experiencias, inquietudes y expectativas.

Las mujeres, a lo largo de nuestra vida, somos “víctimas” de los sucesivos cambios hormonales que tienen lugar en nuestro cuerpo, desde la adolescencia a la menopausia. Esta montaña rusa hormonal influye tanto en nuestra fisiología pero en nuestra psique. El fenómeno principal que caracteriza a la menopausia es la pérdida de la capacidad reproductiva que viene relacionada con una caída brusca de la producción hormonal.

Los cambios fisiológicos que se producen durante la menopausia son de sobra conocidos y la mayoría de los “efectos secundarios” pueden paliarse con mayor o menor facilidad. Los “sofocos” se pueden mejorar con fitoterapia a base de soja y pólenes, con estrógenos y con otras terapias alternativas. Para la sequedad vaginal tenemos infinidad de productos de buenísima calidad en el mercado. La pérdida de masa ósea se soluciona con ejercicio físico y una buena alimentación y en los casos necesarios, con farmacoterapia. El aumento del riesgo cardiovascular y el desarrollo de diabetes también es posible prevenirlo con la práctica de ejercicio físico y alimentación adecuada.

¿Por qué entonces si tenemos todas estas “soluciones” hay mujeres que no recuperan su líbido o que pierden su autoestima?

En la adolescencia comenzamos con una búsqueda de nuestra propia identidad que en la mayoría de los casos se alarga hasta bien entrada la veintena. Durante la treintena, en la mayoría de los casos hemos alcanzado esa aceptación de nosotras mismas y nuestro cuerpo y nos centramos en la búsqueda de una estabilidad laboral, emocional y familiar. Teóricamente, cuando llegamos a los 40 y los 50, ya hemos completado esas búsquedas y llegamos a un momento de estabilidad y metas alcanzadas.

Entonces, ¿Por qué entonces en numerosas ocasiones las mujeres a esa edad no se sienten completas e incluso experimentan un sentimiento de pérdida?

Es un hecho que la sociedad es más dura con las mujeres que con los hombres. En el ámbito laboral, las mujeres trabajan más para conseguir la misma remuneración o consideración que los hombres. Nos han vendido la farsa de la conciliación de la vida laboral y familiar, pretendiendo convertirnos en una especie de  “super woman” que puede compaginar perfectamente su puesto de trabajo y disfrutar de la crianza, pero la realidad es bien distinta. Y cuando llega la menopausia, esas exigencias no disminuyen. Nuestro cuerpo cambia pese a que nos bombardean con imágenes publicitarias que nada tienen que ver con la realidad. Si no hemos sido capaces de alcanzar nuestros objetivos laborales, ahora lo tendremos más difícil que nunca.

Por mucho que nos consideremos una sociedad avanzada, seguimos arrastrando un sistema patriarcal en el que la mujeres perdemos “valor” cuando no somos ya capaces de concebir, todo lo contrario que en otras culturas en las que la menopausia genera prestigio y reconocimiento social. Diversos estudios antropológicos muestran que en función de la visión que tenga la sociedad de la mujer menopáusica, dependerá la intensidad de la sintomatología asociada. Esto sugiere que los factores sociales y culturales influirán en la sintomatología y en la calidad de vida tras la menopausia.

Esto debería servirnos de llamada de atención, tanto a las mujeres como a los profesionales relacionados con la salud de las mujeres. Es necesario un trabajo personal de cada una de nosotras para potenciar nuestra autoestima y nuestra sensación de valía social, para afrontar esta etapa de nuestra vida igual que otras, de manera plena y consciente.

María José Pau

Matrona en CM – Clínica de la Mujer

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Sobre el autor Antón Millet
Especialista en Obstetricia y Ginecología desde el año 2000. Trabaja en Hospital Clínico de Valencia desde 2002. Forma parte de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Clínico de Valencia. Es director y ginecólogo en Clínica Millet - Clínica de la mujer, una clínica de salud para mujeres que integra el trabajo de varios especialistas: ginecólogos, pediatras, endocrinólogos, médicos estéticos, deportivos y psicólogos. EN ESTE BLOG DE SALUD TAMBIÉN PARTICIPAN: Maria José Pau, matrona. Ester Furnieles, matrona. María Calpe, psicóloga.