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César Campoy

Banda sonora

Un horizonte invicto

Ejemplo de pundonor en la historia de nuestro rock, Morgana vs Morgana afrontan el mes de mayo con varias citas en directo en diversos puntos del territorio

 

Constantes como pocos, y a punto de cumplir sus 25 años de existencia, es muy posible que Morgana vs Morgana atraviesen su mejor momento a nivel creativo e interpretativo. Tras editar un par de maquetas a principios de los 90 del siglo pasado, y colocarse en la primera línea de las formaciones valencianas que con más dignidad sabían adentrarse en los terrenos del rock con más pegada, aquel Luz Visión 3.57 (Subterraneo Records, 1997) demostró que estaban llamados a convertirse en uno de nuestros referentes, sobre todo, a través de esa verdadera pasión por dotar de un universo especial y elaborado a sus trabajos: «El interés por crear discos que girasen en torno a ideas concretas surge a partir de Nebula (2006), que pese a ser un trabajo sin un eje central sí habla de todos los temas que la banda desarrollará en los siguientes discos: Sol Invicto (2009) y la Trilogía de las Moiras, a partir de 2011. Tenemos la intención de hacer algo más que agrupar un número de canciones y ponerle un título. Nos interesa tomar una idea y desarrollarla en varios temas, explorar todas sus facetas; la mayoría de lo que vivimos tiene varias interpretaciones», aseguran.

 

Sin mirar hacia atrás. Por Sergio Armenteros

Efectivamente, una buena muestra de esta filosofía la encontramos en esa trilogía sobre el mito de las Moiras y los tres estados de la vida, desmenuzada y servida, en los últimos años, a partir de una serie de epés brindados espaciados en el tiempo. ¿Por qué estructurarla de esta manera? «Estamos condenados al consumo inmediato de la música y otras formas de ocio, y, aunque nos pese, intentamos adaptarnos con nuestra escasa artillería a esa moda de oír música de usar y tirar que predomina. Nos metimos en la fórmula de los epés para tardar algo menos en ofrecer nuevos temas al público. Para un grupo como el nuestro, autogestionado, parecía un duro camino, así que decidimos empezar la historia por el ocaso, por el final, donde la vieja Moira corta el hilo de nuestra vida, y poder acabar con el nacimiento, con la niña Moira, y así, renacidos, continuar nuestra senda de la manera que decidamos, como hemos hecho siempre». Así, tras III. De lo Inevitable y II. En el Nimbo, la tercera pata de este ambicioso proyecto verá la luz en los próximos meses: «La trilogía ha de tener un hilo conductor no sólo en el concepto, sino también en composición y estética. Sin embargo, estamos afrontando lo que representará el nacimiento, la primera etapa de la vida, y esto queremos que se refleje en unos temas menos oscuros, melancólicos, que es a lo que tiende III, y menos poderosos, como aparecen en II. Serán temas complejos, pero van a tener en la letra y en las melodías toques más tiernos, sin renunciar, como decimos, a nuestra esencia», sentencian.

 

 

Afortunadamente, cada vez son más las bandas valencianas con un largo recorrido a sus espaldas que, como pueden, sobreviven en un contexto cada día más imprevisible, y en el que la repercusión de tu trabajo, en un mercado saturadísimo, suele ser relativa. ¿Un sendero demasiado sacrificado? «Si tienes claro que lo más importante y lo que más te gusta es hacer música, no hay problema. Desde el principio hemos sido muy conscientes de cómo funcionaba el mercado musical en España, y nosotros, desde luego, no hemos escogido ni el estilo ni el camino para facilitar esta misión. Mentiríamos si dijéramos que no hemos tenido ganas de triunfar y poder vivir de esto después de tantos años juntos, pero al final lo que más nos importa es que seguimos haciendo lo que nos gusta, con quien nos gusta, con las mismas ganas que el primer día, y al no estar comprometidos con nadie más que nosotros mismos, podemos hacer lo que queramos, cuando queramos. Además hay muchos otros modos de sentir el reconocimiento por lo que hacemos que a través de los mass media; sobre todo en la era de Internet y de la globalización. Por otra parte, y viendo lo que ha triunfado en España en los últimos años, casi es mejor alegrarse de estar donde estamos, ¿no?».

 

La banda se muestra confiada. Por Sergio Armenteros

Hablando de desánimo, en la escena valenciana, pese a que todo apunta a que existe movimiento, variedad y calidad, impera una especie de pesimismo con respecto a la difusión de las creaciones y a la presencia de público en las salas. ¿Coincide Morgana vs Morgana con esas afirmaciones? «Desde hace tiempo, la inmensa mayoría de las salas valencianas se han convertido en puro negocio. Los conciertos se tratan como una forma de poder tener afluencia en horas en las que permanecen vacías. Ya no se le da importancia a la actuación; se ha convertido en un puro trámite. Eso hace que la mayoría del público no sea consciente de la cantidad y calidad de las bandas locales que existen. La industria musical valenciana nunca ha sido capaz de arrancar. El conjunto artistas-empresarios-medios no ha llegado a esa unión necesaria que permita crear una escena sólida capaz de atraer al público en general. La música local se reserva para los “puretas” que la buscan».

 

 

No obstante, Morgana vs Morgana, en cuanto a fieles seguidores, es una de nuestras formaciones que menos motivos tiene para quejarse. Sigue habiendo voces que afirman que el hecho de cultivar un estilo determinado (en este caso, el rock contundente), es sinónimo de poca repercusión en los medios. En vuestro caso, ¿se puede decir que el hecho de desarrollar ese género musical os ha beneficiado de cara a acumular devotos? «Es cierto que tenemos unos seguidores muy fieles, pero no creo que el estilo o género de música esté directamente relacionado con esa fidelización, y sí con la propuesta del grupo, con los textos, con la música, con el cariño y dedicación que le damos a cada canción y a cada disco que creamos. Eso sí es percibido por nuestros seguidores y así nos lo transmiten», aseguran, mientras miran de frente, precisamente, dos de sus próximas citas valencianas con ese público: El 1 de mayo, en el Capgirat de Xàtiva, junto a Kai Mars, y el 15 de mayo, en el mítico Paberse Matao de Sedaví, en el marco del Chu Fast Prog!, el festival de bandas de música metal progresiva. A estas alturas, ¿Morgana vs Morgana se siente referente para nuevas hornadas?: «Motiva el hecho de compartir impresiones y experiencias con Kai Mars. Subirnos al escenario con una formación más joven nos halaga; es como un reconocimiento al trabajo que hemos realizado durante años, y que alguien que comienza respeta. No sabemos hasta qué punto hemos llegado a ser referente de ciertas bandas. Siempre se tiende a comparar con formaciones extranjeras, no de casa. Nos importa más ese respeto».

 

 

Los discos de la semana

 

VV.AA.

Tos Felpudo Remade. 1998-2015 (Autoeditado, 2015)

Que, casi dos décadas después de que Subterráneo Records editara aquella intransferible referencia, se opte por escarbar en el espíritu de Tos Felpudo llama la atención hasta cierto punto. Sobre todo, sabiendo que quienes se encuentran detrás de esta aventura que reclama la excelencia de aquella pasión por lo absurdo y provocador no son otros que Borja Boscà, la familia Perro Grande y el propio Sergio Devece, encargado de la masterización de una reunión de referentes tan dispares como la esencia que se pretende reivindicar.

Así pues, en este remake de la criatura ideada por Felpudo Tos está quien tenía que estar: 15 formaciones capaces de enfrentarse a aquellos mágicos desvaríos sin anclajes ni corsé (del Se nos venía la biblioteca encima (Zi), a Salí a por fortuna y me traje bisontes, pasando por Tito nano). A saber: Yobamochi, Césped de verdad y Negro, Mad Robot, Portero Regateador, Viva Bazooka, KLS, Teletexto, Capaje, Perro Grande, Anacardos Lata, Les Rauchen Verboten, Elle Belga, Mañana Tampoco y Weirdkraut Project. Se anuncia edición especial en vinilo.

 

Caballero Reynaldo

In The Lounge Of The Naldo King (Hall of Fame, 2015)

Efectivamente, tratar de controlar la fecunda y constante cosecha sonora facturada por Caballero Reynaldo sigue siendo tarea ardua. Mientras tratamos de poner en orden su catálogo, eso sí, celebramos su facilidad para revisitar a grandes de la música, a partir de su particularísima personalidad. El protagonismo que periódicamente ha tenido su admirado Zappa, en esta ocasión, es conquistado por King Crimson, triturados con elegancia mediante una digerible batidora de esencia lounge, escenificada en deliciosas muestras de bossa nova más o menos convencional (I talk to the wind) o progresivo-psicodélicas (Larks’ tongues in country). Acertadísima, la labor vocal de Rebeca Ibáñez.

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Sobre el autor

Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.


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