EL TRAIDOR
Yo no sé del asunto CIFUENTES nada más que aquello que leo y oigo, que es mucho, por cierto. Me pasa con la mayor parte de los asuntos y creo que como a la mayor parte de quienes me leen y al resto, que son más, les pasa otro tanto.
Me he planteado una pregunta por esa razón. ¿Me inhabilita como opinador la carencia de trato directo con el sujeto causante de la información? ¿Supone eso que siendo así nos priva a todos del derecho de opinar? ¿Convierte mi opinión y la de otros en algo inútil? Es posible.
Es obvio que si sigo por ese camino de evitar la opinión a menos que tenga relación directa con el hecho me voy a quedar mudo y viviría en una tierra donde la mayor parte de los sujetos estarían condenados al mutismo, salvo en los asuntos inmediatos y de relación directa, casi física, con el tema a tratar.
Eso queda demostrado que no es así a la vista de la, proliferación de opiniones vertidas sobre cualquier cosa; sea el comportamiento, visto parcialmente, de la actual reina consorte con su suegra, a la sazón reina emérita consorte y también en su papel de nuera y suegra, a la cuestión de si tiene o no tiene terminado el máster la Sra. Cifuentes, de si el juez de Alemania lo ha hecho mal o bien y así hasta el infinito en todo aquello que nos rodea.
Como quiera que la columna se titula, la he titulado yo sin saber si el sujeto al que le aplico el adjetivo de “traidor” lo es o no, me extiendo sobre lo que pienso, aún a sabiendas que el tal traidor puede no serlo y solo sería “el justiciero”.
Por lo leído, vaya usted a saber, existe en el seno de la Universidad un profesor agraviado- lo que no es infrecuente, por cierto, lo que demuestra que el paraíso no está en este mundo porque a poco que tires de la manta los agraviados son legión en cualquier ámbito; ese profesor se dijo, dice la crónica del tema, que “esto no va a quedar así y ni corto ni perezoso monta un tinglado que se justifica por si solo al descubrir la cascada de mentiras, falsedades etc. de un proceso del que queda tocado el sistema universitario y sus endémicas lacras.
Al parecer este “jusiticiero” por agravio personal,(a lo mejor si no hubiera sido agraviado no hubiera dicho nada y las lacras seguirían su curso y la teórica buena institución universitaria permanecería inmaculada) tiene un carné de afiliado al partido Socialista y por esa grieta ideológica han montado un sarao de opiniones involucrando el secreto, la traición y una serie de conspiraciones que sirven para habilitar como bueno el viejo dicho de “matar al mensajero”.
El asunto se emborrona para desviar la atención primigenia. El hecho `por lo leído y visto por mediación de la televisión es que una, la Sra. del máster, dice que sí y la Universidad ahora dice que no- aunque antes decía que si.
Creo que todos merecen un castigo social que podría ser la desaparición de la escena…pero que quieren ustedes que opine. La realidad es que no conozco a nadie y solo estoy a lo que dicen…como casi todos ustedes. Tempus fugit. O sea que ya veremos. Hasta el próximo escándalo