TRAJES Y SOMBREROS
Que hace calor es una obviedad y que este año dicen que hace más que el año pasado también y si además lo corrobora un señor con el sello de la AMT (que viene a ser la Agencia Meteorológica) y lo repiten todos los medios audiovisuales cualquiera que sea su adscripción ideológica, siguen machacando las radios hasta finalmente los medios escritos, es que efectivamente hace calor, más calor; tanto que estando a la fresca de un ventilador, de un aire acondicionado o a la simple y fresca antigua de sillita de enea en la puerta de la casa de tu pueblo, si fuera el caso, te provees de un abanico y un botijo, lo comentas, notas más calor por convencimiento.
¿Y todo eso para decir que hace más calor? Si señor.
Porque es así como nos van penetrando neurona a neurona el cerebro a base de darnos “la barrila” “in eternum” y nos parece más o menos según nos dicten.
De repente he visto más sombreros y algunas gorras- según la edad de la cabeza portante. Debe ser por el calor citado y el Sol que te golpea sin piedad la cabeza pese al poco o mucho pelo que uno lleva sobre ella.
Y mire usted por donde me acuerdo de una frase que estaba difundida en la post guerra civil española y que quizás algún lector de edad provecta como la de este “lletraferit” o junta letras recuerde. Decía así: Solo los “rojos no llevan sombrero” o como señalaba el gran Camba:
Decía Camba que durante el tiempo en que Madrid había estado bajo dominio de los “rojos” la gente no usaba sombrero. Y aprovechando las palabras de Camba, un vendedor de sombreros madrileño se subió al carro y acuñó un slogan que le reportó importantes ventas: “Los rojos no usaban sombrero”.
¿A qué viene hablar de tanto sombrero?
A nada que no siempre voy a dedicarme a dar consejos o consejas como los viejos que damos la lata con: ¡Cuidado! ¡No te bañes que nos han pasado tres horas! Y luego hacen, lo que quieren.
Las revistas y los programas llamados “rosa”-, que por cierto dicen que van a menos, se han dedicado a darnos detalles sobre bodas y esta semana hemos tenido las orejas llenas de una tal Chenoa-, llamada “triunfita” por aquel programa de televisión de donde salieron algunos cantantes de cierto éxito y otros no y que fueron invitados algunos y “otros no” con el consiguiente material para el cotilleo.
Seguro que todos iban muy guapos y puestos, pero estimados lectores, el hecho es que no he visto nada igual a aquel vestido de pedrería pegado al cuerpo de la icónica americana universal, que muchos recordábamos en la más estricta intimidad; la señorita Norma Jean o Marilyn Monroe en su celebrado “feliz cumpleaños” cantado cayéndosele la baba al entonces y luego malogrado presidente Kennedy.
Bien. Una de la Kardashian Kim decidió emular a Marilyn y se vistió el apretado vestido de tal suerte que como,la Sra. Kim está un poco más rellenita que la mítica Monroe, se ha “cargado” parte de la pedrería dicen del original. Ahí estamos y nosotros aquí con el botijo al lado mientras ellos dilucidan si, si o sí no faltan piedras en la costura.
No nos engañemos, para vestidos y sombreros los de Ascot.
No son las ladys las que llevan pamelas imposibles, son las royal que lleven, o que lleven en equilibrios inconmensurables, las que resaltan la ceremonia y al fondo los caballos y las chisteras de los nobles dando chisterazos a diestro y siniestro, que no paran. Alguno cogerá una mala seguida con tanto juego de hombro y brazo y acabarán en manos del fisioterapeuta que le dará, al fisio, para escribir un libro bajo el título, por ejemplo, “Yo he masajeado el cuello de lady X y el brazo de milord Y”.
No es extraño lo del libro. Aquí tenemos a la “princesa del pueblo” Doña Belén que se marcó un libro en su momento y tuvo ventas e incluso llegó a firmar más de uno¡Qué cosas oye y llega a ver uno!
Este oficio de escritor no da para comer caliente. ¡Qué le vamos a hacer! Lo que prima es el orgullo, o señora Montero, o la llamada “dama roja” en una especie de hagiografía que se ha hecho escribir la Señora Yolanda Diaz intentando quitar el nombre a la auténtica “dama roja”, la extinta duquesa de Medina Sidonia.
No damos abasto con tanto trabajo de comentarista rosa con tintes de negro. Ahí tenemos los del conde y marques al mismo tiempo y su execrable suceso.Eso es el no hacer nada, el aburrirse y tener tantos posibles que no necesitaba agachar el lomo para llevarse un plato de lentejas al duodeno. Es todo tan relativo. El mal anida en todas las almas sin distinguir extracción social. Pensemos en otra cosa.
Y mire usted por dónde que entre Chenoa, Marilyn y otras me he acabado la columna sin dar consejos de filosofo o de psicólogo porque he sabido de muy buena tinta que aquí cada uno hace lo que quiere o lo que puede.
Son las cosas de la naturaleza humana al margen del calor o el frío y es que no somos nadie como siempre hemos comentado en la barra del bar mientras tomamos un cortado.
¡Cuídense del Sol! porque miren lo que ha hecho conmigo por no llevar sombrero.