La Mesa de Les Corts tratará el decoro en la Cámara. Lo que viene a ser una resolución para que Mónica Oltra deje de ser más conocida por sus camisetas que por sus propuestas. La medida, la verdad, es que corta de cuajo una de mis predicciones parlamentarias: la que apuntaba que al final habría miss camiseta mojada por un puñado de votos. En realidad pienso que mi cercanía a los cuarenta me hace cada día más verderol. Porque el Parlamento valenciano, a golpe de espectáculo circense, arrastra el debate a lo anecdótico. En política llega un momento en que todo vale.
En Les Corts, se quiera o no se quiera, hace tiempo que no se debate nada. El plan de empleo juvenil ha salido a pasear ya cuatro veces si no las he contado mal y los chavales siguen en los parques fumándose el futuro. No hay propuestas, no hay consenso, no hay interés y por encima de todo, no hay ganas. Y ante un panorama en el que la política está judicializada, donde la oposición ejerce el canibalismo y en el que la crisis marca un futuro que se antoja pasado.
Las anécdotas han minado las últimas sesiones. No hace mucho que Mónica Oltra se llevó como el pastor que mueve al rebaño a los suyos y a todos los grupos de la oposición porque Juan Cotino, en una estrategia marcada por el PP, la expulsó del hemiciclo con el único objetivo de que no se debatiera la reprobación a Camps.
Todos los grupos de la oposición balaron al ritmo de la musa de estudiantes y 15-M que tuvo como botín su buscada foto de portada, sea para bien o para mal. Unas semanas después, entre el aburrimiento, Oltra buscó el choque directo con Rita Barberá por los lodos de Emarsa mientras a Jorge Alarte se le quedaba cara de bobalicón. Y ahora, la abogada ha conseguido que el presidente de Les Corts haga una resolución antiOltra para darle más publicidad a la actriz principal del circo parlamentario. Aquí, su fondo de armario:
Su debú. La de arriba fue el Génesis del show de Oltra. La primera de todas las camisetas. La madre que parió al resto. La lució en la pasada legislatura. Cuando ella, Mollà y sus compis del Bloc ya habían logrado que Marcos y los de EU besaran el parqué del hemiciclo. Por dentro de los tejanos, con una estética muy propia de Colegas, la peli de Eloy de la Iglesia con Enrique San Francisco y Rosario Flores de principios de los 80. Muy de la movida. Ahora es una típica prenda de mercadillo. Le venía grande. Muy grande pero creó un monstruo parlamentario.
La que le lanzó a la fama. Asesorada por algún personal soppher, eligió un modelito entallado. Una cosa es hacer circo en la tribuna y otra subir mal vestida. Con la camiseta de Camps, al que buscaba sólo vivo, alcanzó su momento de gloria. Inventó aquello del merchandaising Compromís. A todo color pese al mal gusto. Y se convirtió en aquello que cantaba la Pantoja: Y0, soy esaaaa… En el hemiciclo montó lo que pretendía: un escándalo.
La que se comió a Luna. Nunca una camiseta hundió tanto un debate electoral en televisión. Ángel Luna se las prometía muy felices por su verbo, ego y toreo. Pero no esperaba que Oltra apareciera en Canal 9 de esta guisa. Se lo comió con patatas. De propuestas, de debate y de forment ni un grà pero fue TT en Twitter “porque yo lo valgo”.
Una de las clásicas. La portavoz adjunta de Compromís ha lucido esta prenda en varias ocasiones. Es de las entalladitas. En el diccionario de la Real Academia Española, el término “salido/a” cuenta con 28 acepciones. Hasta el dibujito confunde. Que cada uno elija la que quiera:
La de la última expulsión. Esta es la camiseta que ha provocado la resolución. El 15 de febrero, Oltra lució: “No nos falta dinero nos sobran chorizos”. No especificó si eran choricitos al infierno o de cantimpalo. Lo cierto es que tras aguantar media mañana con la prenda, al final acabó expulsada del pleno por negarse a quitarsela. ¡Bingo! Era lo que buscaba. Flashes, televisión, líneas, popularidad… Y con ella se llevó a la oposición aborregada dejando sobre la mesa el tema del día para sonrisa del PP. El día después fue más patético. Oltra mendigando protagonismo en los pasillos porque no podía entrar al pleno.
La del código QR. A la semana de ser expulsada, la diputada volvió al pleno con una camiseta con código que decía: “Contra la brutalitat policial, #PrimaveraValenciana”. A este paso, habrá que llevar a expertos a Les Corts para descifrar mensajes.
No voy a negar que el circo de Oltra nos ha sacado a los medios de comunicación de más de un apuro en las tediosas sesiones de control pero no se puede hacer política a base de charlotà. La diputada de Compromís es provocadora y un animal mediático pero aburre siempre lo mismo mientras la sociedad aguanta colas del paro kilométricas.
Con cinco millones de desempleados, menos tonterías y más consenso.
Por cierto, contra esta no tengo nada que decir, porque lo que pasó no forma parte de ningún circo. Sólo respeto: