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Héctor Esteban

El francotirador

El menosprecio a Valencia


La Sexta puso el escudo del Valencia Club de Fútbol boca abajo. Desde el viernes por la noche, la redes sociales hierven contra la cadena por lo que se considera el mayor atentado de los últimos tiempos contra las señas de identidad de un pueblo. Hasta el club envió un comunicado oficial cerca de la medianoche para mostrar su indignación “por la inadmisible falta de respeto institucional que La Sexta ha mostrado en el día de hoy al Valencia CF en un espacio informativo”

“La utilización del escudo del club boca abajo es una gravísima muestra de nulo respeto al Valencia CF, sus símbolos y a todos sus aficionados”, continuó el comunicado. Por ello, el club exigió una disculpa institucional de La Sexta y una rectificación en la sección de deportes.

 

La Sexta emitió un comunicado todavía más absurdo en el que pidió disculpas a la afición valencianista de una manera peculiar: “Si algún aficionado del Valencia se ha sentido ofendido les ofrecemos nuestras disculpas. Con esa imagen tan sólo tratábamos de mostrar la situación anómala en la gestión del club. La prestigiosa y premiada serie “House of Cards”, que refleja la corrupción política de Estados Unidos, tiene en su logo la bandera invertida. En uno de los países más patriotas del mundo resultaría absurdo ver al Gobierno de Obama emitir un comunicado exigiendo una disculpa. Entendemos que para algunos resulta más útil desviar la atención con una polémica artificial sobre el escudo. El próximo lunes (hoy), a la misma hora en antena, mostraremos otros ejemplos en los que hicimos cosas parecidas con escudos de otros clubes y, por supuesto, seguiremos informando de la anómala gestión de uno de los clubes más importanes de España“. Un forma sibilina de vincular la corrupción con la gestión del Valencia.

La polémica me dio por reflexionar sobre el gen valenciano. El menosprecio de una cadena nacional al escudo del Valencia provocó una reacción en cadena por encima de ideologías. Una respuesta en masa en defensa de lo valenciano, de la identidad, de los intereses, de los sentimienos.

Una reacción que echo de menos cada vez que el Gobierno de Rajoy, con su titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, a la cabeza ningunea a los valencianos con la financiación. Cuando Montoro, Beteta y compañía aplazan sin fecha la llegada de más dinero a la Comunitat cuando es de justicia. Menosprecian a una tierra que representa el 10% de España en todos los sentidos y recibe mucho menos. Echo en falta esa reacción en cadena por encima de ideologías de exigirle a Rajoy lo que nos pertenece. De reclamar en redes sociales, en público o donde haga falta. Una Comunitat al borde de la intervención económica no se puede permitir el lujo de seguir ofrendando a Madrid como si no pasara nada.


Echo de menos la visceralidad de los valencianos cuando un genio como el director de orquesta Zubin Mehta se larga del Palau de Les Arts porque desde Madrid no se da cobertura a uno de los referentes culturales de España. Mehta, nacido en la India, tiene que abrirle los ojos a millones de valencianos haciéndoles ver que desde la capital nos ven como el ‘Levante Feliz’. Como unos provincianos que somos incapaces de reivindicar lo nuestro. El maestro se ha ido, dejó los recados, y aquí seguimos a lo mismo, que no es otra cosa que llenar el Palau de conciertos de Pimpinela.

No veo la reacción de empresarios, conductores y afectados por la demora de unas obras, como las de la A-3, que provocan que miles de personas se jueguen la vida cada día. Muchos años de retraso en la ampliación de una de las principales conexiones a Valencia. Y no pasa nada. Ni una triste pancarta en una de las pasarelas de la autovía para por lo menos despotricar sobre unas obras que son una vergüenza. Los presupuestos generales del Estado, cada año, menosprecian a la Comunitat con alevosía.

¿Y dónde está ese pulso y esa rabia para exigir un corredor que es el futuro económico para nuestra Comunitat? Un eje mediterráneo por el que España llegará a Europa mientras en Madrid se cocinan alternativas para obviar, una vez más, a la costa, donde los de la Meseta colonizadora sólo vienen a veranear.

Bancaja, CAM, Banco de Valencia, en su día emblemas de orgullo, han volado. Aquí los de casa tienen mucha culpa. Casi toda. Por poner al frente de estas instituciones a ineptos de buche agradecido. Nos quedamos sin entidades de crédito y no pasa nada.

Y soportamos que desde Madrid sólo se venda a través de presuntos programas de investigación basura que aquí en Valencia los jóvenes crecen alimentados por ‘farlopa’, pastillas de éxtasis y litros del alcohol al ritmo de tetes, tetas y nano. Y luego los del Paseo de las Castellana se enojan por artículos como este porque no descifran la ironía: ¿Cómo identificar a un madrileño en la playa?

La Sexta pone un escudo de un equipo de fútbol boca abajo y arde Troya. Está muy bien. Pero hay que poner los mismos atributos, y esto empieza por el pueblo, para reclamar a Madrid lo que nos pertenece: financiación, respeto, inversión, cultura, reconocimiento. Valencia no sólo está para llenar el granero de votos y el fútbol no lo es todo.

A veces pienso que la etiqueta de meninfots la tenemos más que merecida.

 

 

 

 

Por Héctor Esteban

Sobre el autor

Periodista. Me enseñaron en comarcas, aprendí en política y me trastorné en deportes. No pretendo caer bien. Si no has aparecido en este blog, no eres nadie.


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