>

Blogs

Héctor Esteban

El francotirador

Fabra y la caridad retuiteada


Cumpleaños infantil en una clase de primaria de un colegio público de la Comunitat. La madre de la niña que celebra el aniversario reparte zumos y algún bollo entre los compañeros de su hija. De repente, un niño, con mucha educación, se le acerca y le dice:

-Hola. Perdone, ¿le ha sobrado algún zumo?

-Claro, coge, coge otro.

-Gracias

-¿Qué te has quedado con hambre?

-No, pero es que así mañana tendré algo para desayunar.

La historia es tan dura como real. Cuando a uno se la cuentan sin vivirlo en primera persona la sensación de vacío es tremenda. Sentirlo cara a cara deja desnuda a la parte que no sabe qué decirle a aquel niño. Después, el profesor le cuenta a esa madre que la familia del alumno las está pasando putas. La esposa del maestro, cada mañana, pone un bocadillo de más en la bolsa del marido para que aquel niño tenga algo para almorzar en el recreo. Muchos profesores y profesoras ejercen todos los días de padres y madres de cientos de niños a dieta forzada por la crisis. Ángeles de la guarda anónimos.

El otro día un tuit en la cuenta oficial del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, me dejó frío:

¿Cómo es posible que un político difunda en las redes como un logro que el Consell garantice “al menos” una comida al día a niños con necesidades extremas? El tuit me produjo tristeza. Incluso vergüenza ajena. Nunca me ha gustado que lo público publicite su caridad. Me parece excelente ayudar. De la misma manera que es frívolo publicitarlo como parte de un programa electoral.

Un niño, un menor, no se puede alimentar de “al menos” una comida al día. El derecho a la alimentación está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dentro del artículo 25 como parte del derecho a un nivel de vida adecuado y se consagra en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1996. En el artículo 12 se dice que toda persona debe estar protegida contra el hambre.

En un presupuesto autonómico que ronda los 14.000 millones de euros es difícil entender que no haya una partida sin límite para satisfacer las necesidades básicas de unos niños a los que se les garantiza “al menos” (tan sólo) una comida al día. Recorten en dietas, coches oficiales, y en hormigonados espectaculares e inútiles. En protocolo, en subvenciones a sindicatos, patronales y partidos políticos. En rotondas, en Calatravas de turno y en pluses salariales de diputados en épocas de ventisca donde un brick de leche vale por dos o más para alimentar a cuerpos huesudos menores de edad con el ayuno de los padres como el pan de cada día. Algunos a esto le llamarán demagogia, que es la palabra mágica para disfrazar las vergüenzas de un sistema con el que ya nadie se identifica. Pero me da igual. Las familias siguen atrapadas por una crisis que se mantiene aunque desde la poltrona se han anunciado luces en el túnel y brotes verdes como una broma de la insultante verborrea política.

La cuenta oficial de Fabra, no contento con el tuit del jueves, insistió un día después en que gracias a la Generalitat ningún niño se quedaría sin comer este verano. La vergüenza ajena derivo en cabreo:

Ya está bien de tanta caridad electoralista. De fotografías indecorosas en la Casa de la Caridad de traje y corbata ante la mirada agotada de la cola de la dignidad. A bombo y platillo, en uno y otro lado, alborotan con sus grandes obras sociales sin caer en la cuenta de que ellos son los culpables, con sus decisiones equivocadas, de que su sistema se encuentre embarrancado. Hagan lo que tienen que hacer: ayudar. Dejen el espectáculo público para nuevos tiempos si es que llegan.

Tomen ejemplo de la mujer de ese profesor que le pone un bocadillo para que el alumno almuerce, de la madre que regala los zumos, del ciudadano que llena una bolsa de ropa y se la da aquellos que la necesitan para sobrevivir, del que entra en un supermercado y paga la compra semanal de alguien que no tiene para comer. Ninguno lo publicita porque la caridad, el dar a los demás no necesita de la satisfacción compartida, publicada y retuiteada.

 

Por Héctor Esteban

Sobre el autor

Periodista. Me enseñaron en comarcas, aprendí en política y me trastorné en deportes. No pretendo caer bien. Si no has aparecido en este blog, no eres nadie.


junio 2014
MTWTFSS
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30