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Jesús Trelis

Historias con Delantal

Alejandro Platero abrirá un nuevo Macel.lum

El cocinero que se coló en la final de Top Chef desvela su futuro: En septiembre abrirá un gran restaurante en el entorno del Mercado de Colón e inaugurará su estudio gastronómico, donde celebrará cursos y eventos. Dos proyectos que se unen a su ya consolidado Come & Calla. Es el momento de reinventarse. El momento de abrir nuevas sendas. El nuevo momento de Platero

FOTOS: DAMIÁN TORRES

L  A    N  U  E  V  A    V  I  D  A    D  E

Alejandro Platero 

 

Y atención, el próximo fin de semana, en Historias Con Delantal, empezamos la serie del verano:

 

A  M  O  R  E  S  R  E  P  E  N  T  I  N  O  S

(Diario íntimo de un espía zampagrullas bajo el sol)

-Estreno, el sábado 9 de julio-

“¿Si me he sentido presionado? Llegó un momento en el que veía que no podía cocinar lo que realmente quería», me confesó. Y cuando ese momento llega, cuando uno siente que ha tocado techo, hay que reinventarse: marcarse nuevos retos, nuevas metas, nuevos sueños. Y Alejandro Platero lo ha hecho. «Han sido unos años intensos; desde que salí en el programa de televisión nos han pasado muchas cosas y hemos conseguido objetivos que nos hubiese hecho falta al menos cuatro años para lograrlos», sentenció. Ahora, el cocinero que empezó fregando platos, que se fue formando entres bares y cocinas y que se hizo mediático tras su paso por Top Chef, emprende una nueva travesía con un objetivo claro: seguir creciendo.

Alejandro me desveló sus secretos para conseguirlo. Lo hizo en el Platero Food Studio, uno de los nuevos proyectos gastronómicos. Un local del barrio de Campanar a donde va a trasladar la materia gris de su cocina y sus ideas de futuro. «El local es espectacular», dije sincero nada más entrar. Alejandro y Raquel, su mujer –que nos observa desde la retaguardia mientras hablamos– sonrieron. «Es verdad», asintió ella. «Es brutal», enfatizó él. Por el techo, viejas motos y redes de pescadores. Por la pared, cartelería con sabor vintage. En un lado del local, totalmente diáfano, un despacho con un par de mesas y ordenadores. En el otro, una barra de cocina a medio montar. En medio, tres enormes mesas, altas, sobre las que transcurrirán las cosas que se vayan a vivir en el estudio y sobre la que mantenemos nuestra conversación.

«Todos me preguntan qué le ha pasado a Platero para que cierre Macel.lum», le confesé. «Finamente no es un cierre, es un hasta luego», me contestó. «Nos mudamos», anunció. Y aunque ya me lo había adelantado unos días antes cuando concretamos el encuentro, le pedí detalles sobre la decisión. Y Platero, como buen pistolero de la cocina, disparó: «El local en el que estábamos había dejado de cumplir los requisitos que necesitábamos para trabajar a gusto. Ni más, ni menos. La calle, además, es difícil. El fin de semana lo teníamos lleno aunque podíamos tener más clientes y, entre semana, era complicado ofrecer el menú gastronómico», razonó. «Al final, es todo muy bonito: tener un restaurante gastronómico, muchos clientes y que sea rentable… Pero el problema es que para conseguirlo necesitas tenerlo lleno siempre y necesitas para ese tipo de cocina mucho personal todos los días. Y, además, debes tener una cocina que de para poder ofrecer tu propuesta al máximo de clientes». Y eso, el antiguo Macel.lum, ya no se lo daba.

 

Como ni a Alejandro ni a Raquel les asusta emprender el vuelo, seguir creciendo, dicidieron dar la vuelta al tema. Y además, con mucha ilusión. «Hay gente que puede ver como negativo el cierre de un local, pero es al contrario. Cuando un sitio deja de cumplir unas expectativas, se cierra y se inicia otra historia. Es lo normal. Y lo hemos hecho otras veces», reseñó. «No nos asusta dejar una cosa que funciona porque quiero ir a otra que puede funcionar mejor», sentenció. Desde la mesa de su despacho, Raquel remarcó la misma idea. «Es cerrar una etapa, aunque siempre te da pena, y empezar otra. Siempre lo hemos hecho. Lo raro fue Mulhandara, que se mantuvo, pero necesitamos movernos. Somos jóvenes y ahora es cuando podemos hacerlo».

Los dos juntos son un torbellino de energía. Y eso lo impregnan en todo lo que hacen. «Hablarme de ese sueño nuevo», les pedí. «Será un nuevo Macel.lum y queremos abrir a mediados de septiembre». Me desveló que se trata de un local de 300 metros cuadrados, con espacios para restaurante y barra diferenciados, en el que Alejandro quiere diversificar su cocina. Recuperar esa libertad que, él mismo reconoce, había perdido. «Abriremos de 9 de la mañana a 12 de la noche; será como volver a mis inicios en los bares, manteniendo por un lado nuestra cocina gastronómica y por otro, la cocina de barra; pero siempre muy pegados a mercado. Al producto», remarcó. «Quiero tener la libertad de poder ofrecer, por ejemplo, unos huevos de corral con panceta en las sugerencias de la carta», señaló. «Me da la sensación de que necesitabas reencontrarte como cocinero», le dejé caer. «Quizá sí; además de lo que te dije, este cambio también lo necesito», aseguró. «Os han pasado muchas cosas en poco tiempo», afirmé. Finalista a cocinero revelación, segundo en Top Chef, éxito rotundo de Macel.lum con críticas gloriosas, alabanzas, fotos por la calle… «Me cambió la vida completamente, pero me lo he tomado con mucha filosofía. Cuando sales en la televisión has de saber que te puede pasar eso; pero siempre lo he tenido muy claro», remarcó.

Platero no quiere desvelar la ubicación concreta de su nuevo local, aunque ya os anuncio que está por la zona del Mercado de Colón y que en él, arroces y brasas tendrán un potente protagonismo. Será la pieza que acabe de su nueva etapa. Pieza que complementará su asentado Come & Calla –un local de tapas creativas con el que empezó todo y que, me asegura, está casi al 80 por cien de ocupación todos los días– y ese estudio gastronómico en el que hablábamos. «Aquí crearemos platos, haremos formación para nuestro personal, ofreceremos masterclass para cocinillas y emprenderemos las propuestas que los clientes nos quieran hacer llegar». Tres grandes proyectos que les ilusiona. Sueños que les da alas para seguir creciendo en la cocina. «Pero no dejes de centrarte», le dije medio enserio, medio en broma. Su cocina es demasiado buena como para que se disperse, rumié a mis adentros. «Siempre vamos pasito a pasito», me dijeron. Y es cierto. Saben lo que se hacen. Y lo mejor de todo, no hay miedo y hay mucho talento. Seguro que será un éxito.

Y hasta aquí, una nueva Historia Con Delantal. 

El sábado, recuerda, empezamos temporada de verano con aventuras y desventuras

de este espía enamoradizo…

(AMORESREPENTINOS)

 

Cuentos con patatas, recetas al tutún y otras gastrosofías

Sobre el autor

Soy un contador de historias. Un cocinero de palabras que vengo a cocer pasiones, aliñar emociones y desvelarte los secretos de los magos de nuestra cocina. Bajo la piel del superagente Cooking, un espía atolondrado y afincado en el País de las Gastrosofías, te invito a subirte a este delantal para sobrevolar fábulas culinarias y descubrir que la esencia de los días se esconde en la sal de la vida.


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