LEGADO EN LOS HUESOS
Destino
560 páginas
18 euros
Segunda parte de la trilogía sobre el valle del Baztán. Después de resolver el caso del asesino que imitaba a un ser mitológico denominado basajaun, en esta ocasión aparecen muertos una serie de personas relacionadas con crímenes y desapariciones de cuerpos. En esta ocasión, los mensajes de los suicidas apuntan directamente hacia la policía Amaia Salazar, que una vez acaba su baja maternal tras dar a luz a Ibai inicia la investigación de la profanación de una iglesia y del misterioso modo en que las muertes y los mensajes de otro ser mitológico, Tarttalo, se convierten en una amenaza personal.
VALORACIÓN: Me lo paso fenomenal leyendo a Redondo. Tiene ritmo. Su personaje principal es interesante, complejo, con pasado, es una mujer torturada sobre la que se cierne una sombra magnífica, la de un personaje muy logrado, el de la madre perturbada que ya en la primera parte (‘El guardián invisible’) ponía los pelos de punta. Se lee rápido y bien, incluidas las concesiones a temas tratados y orientados hacia la sensibilidad más tópicamente femenina. La atmósfera norteña no empalaga (quizá, a partir de mitad del libro, no sería necesario insistir tanto en la humedad, el frío, el bosque y demás) y la relación profesional de Salazar con sus subordinados se enriquece. Sin embargo, los descreídos terminamos constatando que nuestras peores sospechas se hacen realidad. El esoterismo aparecido en la primera parte, se agranda en esta segunda entrega, de modo que el calificativo de novela negra queda en suspenso. Incluso algunos detalles imprescindible para el desarrollo de la trama se resuelven mediante sueños, presencias y manifestaciones mágicas (lo del silbido… buff). Los personajes ‘con poderes’ me incomodan tanto como esos clásicos trucos de guión con los que se apaña cualquier trama detectivesca en la que se ha ido demasiado lejos. En este caso, sin embargo, Redondo había construido la historia con el atractivo y la eficiencia de la anterior ocasión y quizá no le era necesario recurrir a mundos de ultratumba ni a movidas de echadores de cartas. En este sentido, el final es delirante, tocando palos por elevación que bordean lo increíble. Desgraciadamente, la trilogía se encamina hacia un mundo oscuro en el que puede permitir que concluya la novela con un aquelarre, un conjuro mágico y a saber qué asunto esotérico más. Una pena.
BURGUERA
@fausto6969