Las Provincias

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Los españoles eran feos, ‘marranos’ y vagos, según la Ilustración
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Juan Sanchis | 14-03-2017 | 18:32

 

Felipe II.

Felipe II.

Las frases ‘Spain is different‘ y ‘África empieza en los Pirineos‘ tienen su historia. Se remontan al periodo comprendido entre los siglos XV y XIX cuando España fue excluida de Europa entre otras razones por ser “mora y judía“. La pervivencia de costumbres de origen árabe o hebreo hizo que muchos europeos hasta incluso el siglo XX tuvieran una visión racista de los españoles. Fue la leyenda negra en cuya consolidación el movimiento ilustrado, en teoría racional y científico, tuvo un papel más que destacado.

Vicente Blasco Ibáñez, uno de los que acuñó el término 'leyenda negra'.

Vicente Blasco Ibáñez, uno de los que acuñó el término 'leyenda negra'.

Aunque el contenido de la leyenda negra se fue forjando en Europa a partir de la época de los Reyes Católicos, el término no se acuñó hasta fines del siglo XIX e inicios del XX con Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez. Sin embargo, quien lo popularizó fue Julián Juderías tras publicar ‘La leyenda negra y la verdad histórica‘ en el año 1914.

Es en el siglo XVIII cuando nacen las teorías racistas que van a servir para descalificar a España y marginarla de la Europa civilizada. Según el libro ‘La sombra de la leyenda negra‘, ilustrados franceses como Montesquieu y Bufon explicaban las diferencias psíquicas y mentales de los pueblos a partir de principios geográficos.

 

Pero esa concepción xenófoba y racista ya tenía un antecedente en los los autores italianos de los siglos XV y XVI a los que se sumaría la de Guillermo de Orange y los panfletistas ingleses, hasta culminar a fines del XIX y el XX en las creencias de periodistas americanos. Incluso Hitler se refería despectivamente a la mezcla de sangre gótica, franca y morisca “que corre por los las venas del pueblo español“.

La rendición de Breda de Velázquez.

La rendición de Breda de Velázquez.

Con esa ligereza Bufon llegó a afirmar, sin duda una tesis basada en hechos y experimentaciones de largo alcance, que sólo los que vivían entre los paralelos 40 y 50 grados de latitud ocupaban “tierras civilizadas”.Los habitantes de estas tierras representaban el ideal de belleza y reunían las cualidades morales (urbanidad  cortesía). Eran georgianos, circasianos,ucranianos, turcos europeos,, húngaros, alemanes, italianos, suizos, franceses y el norte de España. Tenían, además, el color natural de la piel y son los más “hermosos y bien parecidos del mundo”. Entre otros calificativos referidos a los españoles se encuentra el de ‘marranos‘, en referencia a la abundante población de origen judía que habitaba España.

 

Diderot.

Diderot.

Es más, el también ilustrado Diderot, uno de los autores de la Enciclopedia, señalaba que el paralelo que delimitaba esta zona geográfica hacia el norte de Europa era en sentido simbólico el que separaba a los países protestantes de los católicos y a los países modernos de los atrasados. Como es obvio, España quedaba así excluida de Europa “por su carácter bárbaro e incivilizado. “Porque además de ser crueles, vagos y fanfarrones, los españoles habían demostrado con creces su escaso interés por la ciencia y y conocimiento en general”

Todo ello en la España de Carlos III, tras un siglo de Oro de las letras valencianas y castellanas, con algunos de los mejores pintores y escritores de la historia a sus espaldas. Pero como toda la afirmación estaba basada en un racionamiento perfectamente lógico, tal y como procede con casi cualquier idea surgida en la Ilustración, es obvio que no puede ponerse en duda.

Esta visión de España continuaría durante todo el siglo siguiente. A España se la identifica más con África que con Europa. De ahí la frase atribuida a Alejandro Dumas en el XIX de que África empieza en los Pirineos.

 

IV Duque de Alba.

IV Duque de Alba.

Fruto de esa leyenda los españoles desde el siglo XVI al XIX se sintieron injuriados y calumniados. La construcción del discurso antiespañol se erige, “más allá de las acciones políticas llevadas a cabo en América o los Países Bajos, que serían acciones puntuales que darían pie a una propaganda antiespañola circunscrita en el tiempo, sobre un supuesto carácter nacional  (brutalidad, codicia, ociosidad, etcétera) que se mantiene inamovible a lo largo de los siglos”.

En definitiva, una leyenda sustentada en tópicos, en mitos, en hechos no probados ni estudiados con profundidad. Pero ante la que se han rendido no pocos españoles y no dudan en darla por cierta sin ningún tipo de análisis crítico. Así nos va. Otro día os emplazo a desmontar las exageraciones de Bartolomé de las Casas.

Sobre el autor Juan Sanchis
La historia nunca es como nos la han contado. Es casi lo único en claro que saqué después de pagar los derechos por mi título de licenciado en Historia. Esos cinco años también me sirvieron para concluir que la historia no es maestra de la vida. Frases como la de que "un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla" (Confuncio dixit) sólo puede haberla escrito alquien que no sabe que es la libertad. Pero es ese carácter imprevisible lo que la convierte en apasionante. En este blog no busques grandes verdades. Únicamente encontrarás pequeños hechos que sirven para dar rienda suelta a una pasión.