Las Provincias

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Eternamente jóvenes
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César Campoy | 16-05-2014 | 12:02

“No quiero ser el vecino de Lucía,
no quiero ser el amigo de tu tía.
No quiero ser el portero en el exilio,
no quiero ser el primo de José Emilio”

No quiero ser, Gabotti (1983)

 

José Guerrero, Ubaldo Fambuena, Óscar Mezquita y Nick Perry son conscientes de que han facturado todo un señor disco. Un Modo eterno (BCore-Mascarpone-Flexidiscos-Willy a Muerte, 2014) que, precisamente durante estos días, siguen presentando por tierras peninsulares con orgullo y pundonor.

La temporada pasada, Cuello ya dejaron a la parroquia sonora, valenciana y foránea, totalmente desconcertada con aquel Mi brazo que te sobre (BCore-Mascarpone-Flexidiscos-Willy A Muerte, 2013), que incluía pasajes energizantes de la altura de Trazo fino o Te veo sin valorarte. Una auténtica bofetada rítmica que, un año después, ha encontrado digno sucesor en este trabajo, grabado de nuevo bajo la atenta mirada y escucha del ubicuo Pablo Betunizer Peiró (por supuesto, en los estudios Sountess), uno más de la familia.

Posiblemente, el secreto de Cuello tiene que ver con el vistoso currículo de sus integrantes (el tótem Betunizer, Jupiter Lion, Tucán, Derrota, Tracahombres… ¡uf!), ahora que se lleva tanto (¡y qué buenos resultados proporciona, pardiez!) eso de compartir formaciones y figurar en varias de ellas a la misma vez.

 

Cuello: Una locomotora poderosa

 

Cuello representan un ramalazo de embrutecido aire fresco tal, que su descarada manera de arropar instrumentalmente los delirios vocales que desmenuzan sus bravos textos entran a la primera. Sin discusión. Con brío y mala leche de energizante y raro componente semi-optimista.

Abrir un disco con ese torrente de melodías despampanantes llamado Te vas de lado siempre es una auténtica barbaridad. El resultón riff de bajo con que se inicia es casi tan persuasivo como su recta final. De hecho, las resoluciones de los temas son uno de los puntos fuertes de nuestro aventurero cuarteto. Si lo piensan, el último minuto de Cara de hombre debería de ser enmarcado y regalado a las cuadrillas de orgullosos infantes en su graduación. A partir de aquí, todo es despiporre estudiadamente descontrolado, a base de una instrumentación apabullante, unos registros de voz inolvidables y felizmente reconocibles, y unas letras que te atrapan. Campeón, Tren de poder o San Balón son un buen ejemplo, aunque, posiblemente, es con dos soberanos bombazos semi-comedidos como Aceite rebajado y la última Tu fuego de luces (de nuevo, esa recta final), cuando los de Cuello acaban por tocar el cielo con la punta de los dedos.

 

 

Por otros derroteros estilísticos, pero similar valía, circulan las gentes de Polonio, devoradores de buen pop de calidad de ayer y hoy, y de aquí y de allá, que, tras un par de referencias, su EP y Ya es oficial, andan ultimando la publicación de su próxima referencia, grabada en los estudios Blackout Musice, junto a Carlos Soler. Gran baile de música moderna llevará por título un disco que incluye perlas sonoras tan vibrantes como una etérea y dulce El resplandor, una coqueta y bella La guerra privada, o la esperanzadora Salvavidas. Verdaderas creaciones sentidas repletas de buen gusto y refinados arreglos entre las que sobresale, sin duda, y, sobre todo, una Pirámides que ya figura entre las perlas pop con más solera y buena estrella de nuestra música reciente (si la escuchan una vez, no serán capaces de quitársela de la cabeza en menos de 64 horas). Si todo va bien, la referencia física llegará a nuestras manos después del verano.

 

 

Y quienes ya desconcertaron con su última criatura no hace mucho son los incomparables Luna y panorama de los insectos. Clara, Carlos y el resto de la mágica troupe que les rodea deslumbraron, hace unas fechas, a quienes se dejaron caer por la Sala Russafa. Ahora, para jolgorio reposado del respetable, tan personalísimo proyecto vuelve a programar dos nuevas sesiones de directo, para este viernes 9 y sábado 10.

En esta ocasión, aquel TODOLOPOSIBLE da paso al show Dentro del Loco, un concierto que, como viene siendo habitual, combina numerosas disciplinas a base, obviamente, de los sonidos de Luna y panorama de los insectos, en perfecta armonía con proyecciones y experiencias visuales, a cargo de Sergi Palau. El montaje ya fue estrenado en Madrid en marzo, y vive de los sentimientos que son capaces de irradiarse desde una proximidad que establece una cautivadora conexión artista-público.

Según informan nuestros protagonistas, este Dentro del Loco incluye temas inéditos, en combinación con composiciones habituales del repertorio del combo. Si se atreven a zambullirse en tan especial universo no tienen más que dejarse caer por el Café Mercedes de la calle Sueca de la capital valenciana.

Ya saben, no se trata, ni más ni menos, que de nuevos y afortunados motivos para continuar recomendándoles que consuman cultura. Y si es cercana y de calidad, mejor que mejor. Por regla general, no se arrepentirán.

 

Sobre el autor César Campoy
Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.

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