Las Provincias

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Polonio: Al compás de un sol radiante
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César Campoy | 11-12-2014 | 12:57

Polonio presenta su último trabajo en la Sala Russafa, donde compartirá escenario con Monserrat, responsables de uno de los mejores discos del año

 

El pop puede resultar tan sencillo de escuchar, como complicado de fabricar. Que se lo pregunten, si no, a Toni Cárdenas y sus Polonio, una numerosa familia de músicos ansiosos por reivindicar estilos tan variados que van de las melodías luminosas, a la esencia cantautora, pasando por lo mejor de la tradición melódica hispana: «Queríamos que en el disco hubiera ecos de grupos de diversos períodos. En la canción melódica hispana hay mucha caspa, pero también grandes canciones que nos gustan, así como la elegancia a la hora de interpretarlas o la voz soberbia de sus cantantes. Quizá estemos más cerca del cantautor pop, a pesar de que ahora nos subimos entre 6 y 7 músicos al escenario: Quant més sucre, més dolç. Lo suyo es empaparse de las cosas que te gustan sean de la década que sean. Y si tu música es sincera, ¿por qué ibas a tener miedo?», sentencia un Toni que amplia su abanico de manera generosa cuando repasa sus referentes de cabecera: «The Beatles, The Byrds, Simon & Garfunkel, Serge Gainsbourg, Love, Jonathan Richman, Vainica Doble, Bruno Lomas, C.R.A.G, Los Gritos…».

 

Polonio: Una familia muy bien avenida


 

Gran baile de música moderna (Malatesta Records) ha sido registrado en los estudios Blackout Musice del omnipresente Carlos Soler, a partir de una amalgama de guitarras, vientos, cuerdas, percusiones, mandolinas, metalófonos, ukeleles, castañuelas y voces, muy sentidas voces. Todo ello, para arropar unas letras de esas que confirman que, definitivamente, se ha perdido el pudor a hablar abiertamente de sentimientos cotidianos relacionados, por ejemplo, con el amor: «Yo creo que en los sesenta ya no lo había. Hay letras de entonces que casi da vergüenza ajena escucharlas. A mí me pasa. A lo mejor me mola la canción, pero no lo que está contando, o la forma en que lo hace. A nosotros no nos da ningún pudor tocar ningún tema. Intentamos hacerlo de una forma más o menos poética y con clase. Seguro que a veces no lo conseguimos, pero es la idea. Recuerdo el día que tocamos por primera vez Lugar secreto. Estábamos amenizando un cumpleaños. Hay una frase que dice “los dos nos hemos puesto muy calientes”, y después del concierto una señora vino a decirnos que le había gustado mucho todo, excepto eso de “calientes”, y que iba a quedar mejor si decíamos “ardientes” o algo así. Anécdotas aparte, creo que las mejores canciones casi siempre hablan del amor en cualquiera de sus múltiples formas». ¿De manera totalmente abierta, sin marcar límite alguno? La línea entre lo sensible y lo meloso, en ocasiones, es demasiado fina: «Si percibo que una canción se pasa de melosidad, trato de contrarrestarlo con algo bestia o quitarle hierro a través de la ironía. No sé explicarte demasiado bien cuál es la fórmula, pero es cierto que hay que andarse con ojo a la hora de expresar sentimientos profundos para no caer en lo cursi», asegura un Cárdenas que, como buen conocedor de la cultura pop, y protagonista de su desarrollo en tierras valencianas, seguro que tiene una opinión formada sobre la dimensión de un género sobredimensionado: «El concepto “pop” siempre ha sido algo muy abierto; significa muchas cosas y ninguna. De alguna manera, esa es su gracia. Pop puede ser Burt Bucharach, Los Planetas o puede ser Miley Cyrus. Admite todas las subetiquetas que queramos, de hecho. Quizá (y sólo quizá) el único elemento común sea la importancia de la melodía».

 

 

Melodía que, en el caso de Polonio, se ayuda, y de qué manera, de un elemento recurrente, casi tanto como las voces, la trompeta de Ernest Aparici, épica en cortes de la dimensión de, por ejemplo, La emperatriz: «Ernest está desde el principio. Cuando le propuse tocar en Polonio, en Valencia no había casi ningún grupo indie que utilizara trompetas. Fíjate si ha cambiado la cosa. Ernest aporta muchísimo. No sé cómo, además, le da tiempo a colaborar de vez en cuando con gente como Sr. Chinarro, Maronda, Llum, Monserrat, Mr. Perfumme, Modelo de respuesta polar…».

Polonio presentará su flamante nueva criatura este 12 de diciembre en la valenciana Sala Russafa. Lo hará, y ésta es una buena noticia para cualquier persona de bien, con la connivencia de sus queridos Monserrat. La banda editó hace unos meses uno de los discos (homónimo) más soberbios que se han gestado en estas lindes en muchísimos años. Un trabajo que, sin duda, merece mucha mejor suerte en cuanto a repercusión. Javier, líder del combo, hace balance: «Tenemos la sensación de que hemos ido hacia arriba, lentamente pero hacia arriba. Cuando tienes muchas ganas de hacer cosas y de que esas cosas sucedan te parece que todo lo que ocurre, ocurre muy despacio. Cosas como telonear a Laetitia Sadier no las pensábamos hace unos meses. También notamos mejor recepción cuando buscamos conciertos, algo muy del boca a boca». Mientras tanto, y poco a poco, Monserrat sigue su camino hacia la perfección pop que andan próximos a rayar: «Estamos pensando la posibilidad de sacar un epé para antes de verano. En cualquier caso habrá nuevas canciones en 2015».

 

Lectura de la semana

 

Estricnina. Fanzine de ruidos y danzas (1982-1984)

Rafa Cervera (EFE EME, 2014)

 

Apenas 20 años contaba el periodista musical valenciano Rafa Cervera cuando, tras desistir en la labor de dedicarse a esto de la música a base de solos y acordes, y obsesionado por su irrefrenable amor por los sonidos anglosajones que llegaban a una España todavía en blanco y negro, y ávido por formar parte de una movida musical todavía en pañales, se lanzó de lleno a elaborar uno de los fanzines más atrevidos de aquellos primeros 80 del siglo pasado. Verdaderas herramientas culturales de la vanguardia creativa, facturadas con muchísimas más ganas que medios, a partir de fervor amanuense, y cuya calidad se medía por el verdadero conocimiento que de lo narrado tenían sus escribas (no cabía el atajo de internets ni wikipedias), además de su habilidad para estar en el lugar exacto, en el momento oportuno. Y Cervera estuvo allí.

Así nació, ¡desde tierras valencianas!, Estricnina, un rompedor tratado repleto de trallazos que nos descubrió (ilustrado con un material fotográfico de infarto) las inquietudes y proyectos de elementos, entonces repletos de impertinente juventud, poco después, trascendentales en nuestro devenir cultural, como Alaska, Almodóvar, Radio Futura, Parálisis Permanente, Glamour, Derribos Arias, Gabinete Caligari, Bonezzi, El Zurdo…, o referencias foráneas como The Cramps, Echo & The Bunnymen, John Cale, Bauhaus, Warhol… a partir, también, de colaboraciones de referentes como Diego A. Manrique, Ignacio Julià o el propio Santiago Auserón.

Un fanzine de culto cuyos tres únicas entregas recupera, tres décadas después, EFE EME, en una edición impagable acompañada de material visual inédito, así como un texto del propio Cervera donde explica las razones y motivos de la madre del cordero.

Sobre el autor César Campoy
Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.

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