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César Campoy

Banda sonora

Con talento

Señor Mostaza vuelve a mostrar su mejor versión acústica, este 25 de abril, en la fiesta de despedida del programa radiofónico La Colina 45

 

La aparición de The Flauters significó una de las más gratas sorpresas con las que se inauguró una de las etapas más fructíferas del pop valenciano de los últimos tiempos, la de mediados de los 90 del siglo pasado. Entre decenas y decenas de bandas que surgían por doquier, el potente y atrayente directo de aquel cuarteto integrado por Luis Prado, Paco Tamarit, Alejandro Climent Boli y Eliseo Gil sorprendía y entretenía como el de pocos. Tras aquella aventura, Luis mutó en Señor Mostaza, siguió ideando discos de una calidad innegable, y continuó adaptando a su inconfundible estilo, referentes históricos del rock más recomendable. Además, durante todos estos años, ha venido colaborando con grandes de la música hispana como Miguel Ríos, Ariel Rot o M-Clan, y ha compuesto la banda sonora de la película El efecto K, mientras, bien en formato banda (junto a Paco, Alejandro y Edu Olmedo), bien en formato acústico, sigue paseando por escenarios de toda España su genial maestría a las teclas.

 

Luis Prado, en primer plano. Por Rubén Salcedo

Casi dos años después de la publicación de aquel Delitos y faltas (Hall of Fame), es hora de saber si el Señor Mostaza tiene hilvanada su próxima criatura: «Pues no lo sé ni yo, la verdad. Lo único que puedo comentarte es que quiero que sea un poco diferente, me salen canciones que son un poco songwriter al piano y otras un poco más de banda, así que tiene pinta de salir un disco fifty-fifty. Tengo cierta sensación de haber tocado techo en cuanto a eso que se da en llamar canciones “redondas” y que impacten a la primera escucha. Estas van a ser más de tercera o cuarta, pero tienen que ser buenas, ¿eh? Si no, ni disco ni nada. Aunque ya hay algunas cosas grabadas en viajes furtivos a Madrid… hasta ahí puedo leer», asegura Prado con su habitual y personal sentido del humor.

Desde la edición de aquel primer Pianoforte EP, a principios de siglo, algunas de las composiciones de Luis forman parte de la banda sonora de los fieles seguidores del combo que, concierto tras concierto, suelen acudir a la llamada de uno de los directos más divertidos que se pueden presenciar en los escenarios valencianos. ¿Satisfecho de cómo van envejeciendo los discos de Señor Mostaza?: «La verdad es que para mí es una alegría ver que no envejecen. Se nota que sólo seguimos la premisa de que la canción mole y que la grabación mole más, no aburrir al oyente e intentar dar algo mínimamente original, en el sentido en que no hay nada en las canciones en las que digas “bueno, esto lo hicimos porque lo hacía todo el mundo y tal”. Resumiendo, cuando oigo las canciones ya grabadas, no cambiaría prácticamente nada».

 

 

Perezoso reconocido, Prado confiesa que anda desconectado de la actualidad musical y de la escena valencianas. Cuando se le pregunta, precisamente, sobre el pesimismo que impera, es claro: «Soy muy poco indicado para opinar por la siguiente razón: en los 90 era joven e iba a un montón de conciertos de grupos de aquí, y ahora somos cuarentones con hijos, y bastante tenemos con ir a los nuestros. Eso es así. Los Mostaza seguimos llenando en Valencia, pero la última vez que dejamos gente fuera fue en un concierto matinal donde podías ir con los niños. Eso da una idea de por dónde van los tiros. De todos modos, antes y ahora, la vida es dura para todo el que no esté en una órbita de festivales o similares. De la venta de discos casi ni hablamos: ahí le va mal a casi todo el mundo».

Teniendo en cuenta que, prácticamente, ya se le puede considerar un veterano de la música valenciana, sería conveniente saber si Luis echa en falta un poco más de conexión y colaboración entre las diferentes generaciones de artistas locales: «Bueno, últimamente colaboré con dos jovenzuelos, Ángel Vela por un lado, y Guille Dinnbier por otro. Los dos están a punto de sacar disco. ¿Las últimas hornadas? Veo por aquí una escena rock-bluesera bastante potente. Por otro lado, me gustan las cosas que hace Gilbertástico, pero ya no sé si es nueva hornada [ríe]».

 

Luis y Paco, con actitud.

El próximo 25 de abril, en el Kraken Rock Bar, Prado volverá a compartir escenario con Paco Tamarit, en la versión desnuda de Señor Mostaza. Lo hará en la fiesta de las 200 entregas de La Colina 45, el espacio de Mislata Radio. ¿Te gusta combinar los acústicos con los eléctricos? ¿Viene dado, sobre todo, por la dificultad de reunir a toda la banda? «Me gustan los dos formatos, y reunir a la banda en ocasiones es más complicado que en la peli de los Blues Brothers. Eso sí, los acústicos hay que currárselos, tienes que ser consciente del enfoque diferente que le has de dar al repertorio, al tocar. Hay acústicos que son un coñazo mortal y comprendo la mala prensa que tienen a veces. Dicho esto, sería genial tener más disponibilidad de banda pero no parece que vaya a ser así en un futuro. De ahí también lo del disco diferente», sentencia.

 

 

En la celebración de La Colina 45, por cierto, también habrá espacio para el teatro, a partir de la obra Un bonito cadáver, escrita por Monty Peiró y protagonizada por Olaya Alcázar y Marcos Bañó, en torno a la decisión de una estrella del rock a punto de cumplir los 27 años, edad en la que fallecieron grandes de la música como Jim Morrison, Janis Joplin o Kurt Cobain. Sorteos, música en cabina y otras sorpresas completarán una velada que huele a despedida, la del programa comandado por Mariano López que, en junio, dará por finalizada su andadura, según él mismo, debido a las diferentes maneras de entender el espacio que había dentro del mismo equipo. López, autor de la biografía de Doctor Divago, En tierra de nadie (Carena Editors), asegura que da carpetazo a los cinco mejores años de su vida: «Ahora que tendré tiempo me gustaría acabar de escribir un libro de relatos cortos que hace bastante que tengo a medias. Más allá de eso, en cuanto dejas de informar de forma habitual, vas perdiendo idea poco a poco de cómo está la actualidad, y aspiro a desconectar hasta tal punto que llegue un momento en el cual ya no tenga ni idea de cómo está el panorama, y entonces empiecen a lloverme ofertas para ejercer de tertuliano en radio o televisión. No hay negocio que cotice tan al alza en este país como la ignorancia supina», asegura.

 

 

Los discos de la semana

 

Júlia

Nuvolàstic (Malatesta, 2015)

Estela Tormo ha conseguido, en compañía de Lídia Vila, Jaume Pla y Santi Serrano, cimentar las bases de un proyecto que, con el tiempo, ha de convertirse en una aventura consistente. De nombre inspirado en la literatura de Isabel-Clara Simó, la formación alcoyana se ha dejado ayudar, además, por su productor, Dani Cardona; su editor, Néstor Mir, y Lucía Lledó, Rebeca Martínez y Ernest Aparici. Todo ello, para crear un universo abierto que va, de la esencia folk a lo electrónico pero que, en cualquier caso, pone todas esas referencias al servicio de una delicada y sensible alfombra con esquinas tan diversas y reconfortantes como Vals Mussette, Bisons o Festa al terrat.

 

Holy Paul

Seven days of wine (Autoeditado, 2015)

El proyecto liderado por Nando Vidagañ y Héctor Chiner anda de estreno con un vigoroso epé convertido en acertado escaparate de su pasión por el rock de raíz sesentera puesto al día, y la psicodelia menos lisérgica, muy en la onda de las nuevas e insolentes generaciones guitarreras británicas. Grabado en los Music Room Studios en compañía de Carlos Ortigosa, el combo demuestra su gusto por la inmediatez arrolladora (Onion man), profundiza en terrenos más desgarrados (Tears of blood), y factura estructuras más intensas e hipnóticas (digna la interpretación de Realize my soul). Holy Paul actuará el próximo 25 de abril en el dELUXE junto a Salfumán.

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Sobre el autor

Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.


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