Las Provincias
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Y llegó el día en que se liberó
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César Campoy | 27-03-2017 | 12:05

Txema Mendizabal se ha rodeado de una generosa nómina de buenos amigos y reputados artistas para construir su primer disco en solitario

 

Tiene que estar un poco harto Txema Mendizabal de que quienes le quieren bien no cesen de atormentarle con la misma pregunta: Después de tantos proyectos compartidos y colaboraciones (Nanga Parbat, Manolo Tarancón, Star Trip, Nacho Vegas…), ¿por qué un artista de sensibilidad tan contrastada ha tardado tanto tiempo en lanzarse en solitario? «No lo sé. Supongo que antes no me había planteado escribir canciones. Había creado bajos, muchas líneas de pedal steel y armónicas, pero siempre para vestir temas de otros músicos, y, si se dejan, me encantaría seguir haciéndolo. Ahora me gusta, además, crear canciones y poder disfrutar viviendo de pleno su evolución y comprobando la reacción, primero de mis personas de referencia, luego del resto de amigos, y, finalmente, de la gente que se cruza con ellas. Quizás no era el momento, hasta ahora. Nunca es tarde supongo», asegura este músico vasco afincado en tierras valencianas. Bajo el amparo de La Viejita Música ha publicado Golpe de estado, un trabajo de altura que presentará, con formación de lujo (Thomas Mantovani, Álex Casal, Carlos Soler, Luis Borrás, Luis Alcober, Virginia Iranzo, Carla Pascual y Manolo Tarancón) este 8 de abril en la Sala Russafa.

 

Pacto perfecto. Por Jorge Bellver

Los temas que componen este disco se caracterizan, además de por unas estructuras tremendamente trabajadas, por unos textos brillantes (‘a corcheas me golpeo el pecho como un animal salvaje’). El avispado lector intuirá que se trata de criaturas cinceladas desde hace mucho tiempo, mientras Txema brindaba su saber hacer a otros artistas. Nada más lejos de la realidad: «No tenía canciones guardadas en un cajón. La primera fue Pacto y la haría allá por marzo de 2015. Unos meses después salió A corcheas; después, Terceros tiempos, y, después, Cuatro. En octubre de ese año ya había grabado los temas con cuatro amigos músicos/productores diferentes. Me ayudaron un montón, y salieron ideas muy interesantes y canciones que estaban geniales. Fue con Vicente Prats, Francis Palacios, Manolo Tarancón y Montxo Burgos. A principios de noviembre de 2015 decidí hablar con Carlos Soler para proponerle empezar a trabajar juntos y sacar algo homogéneo de aquellas canciones, que ya estaban muy bien, incluyendo un par de temas nuevos que me empezaban a rondar. Le ilusionó mi propuesta, me ilusioné con su ilusión, empezamos, y el resto, hasta las diez canciones, salió durante el proceso de grabación en los estudios Calexico de Valencia».

 

 

Efectivamente, llegó la hora de que algunos de aquellos músicos con los cuales ha compartido estudio y escenario Mendizabal, trataran de devolverle toda aquella pasión que éste les había brindado. Esto explica la gran cantidad de nombres conocidos de nuestra escena que figuran en los créditos de Golpe de estado. Sin ellos, por supuesto, este homenaje al pop y al rock de autor no hubiera sido posible: «Soy primerizo en este papel, pero con las ventajas de haber grabado, tocado, reído y brindado muchas veces con musicazos que son amigos de primera línea. De todos aprendo, y todos han estado cerca apoyándome mucho… y siguen ahí. Personas como Vicent Almenar, Alejandro Jordá, Vicente Prats, Manolo Tarancón, Fabián, Javi Sáez, Amparo Abdulah, Luis Alcober, Luis Borrás, Ricardo Gener, José Luis Navarro, Thomas Manthovani, Virginia Iranzo, Carla Pascual, Alex Casal o Carlos Soler forman parte de la banda, han grabado o contribuido de alguna manera a dar brillo a este proyecto», asegura orgulloso, mientras nosotros adivinamos, con tan sólo escuchar este o aquel arreglo, esta o aquella modulación, la importancia jugada, sobre todo, por uno de los músicos y productores más brillantes de la música valenciana actual, el propio Soler: «Carlos es impresionante como músico, como productor, como psicólogo con los músicos en las grabaciones y como persona. Su tímida propuesta pidiéndome el favor de tocar conmigo en algunos directos es de los recuerdos que no olvidaré y que me hacen sonreír. Le dije: ‘Carlos, elige instrumento… o voz principal, lo que quieras’. Le estoy muy agradecido por todo. En este punto me felicito a mí mismo por la decisión que tomé poniendo Golpe de estado en manos de un artesano de primer nivel».

Y ante la buena relación de Txema con tal cantidad de músicos valencianos, cuya producción, en algunos casos, se caracteriza por una suerte de retroalimentación personal y profesional, no podemos dejar de pensar en aquellos comentarios que hablan de la nuestra, como de una escena excesivamente dividida en ‘familias’. ¿Es cierto? «Como dices, he tenido la suerte de tocar y/o compartir buenos ratos con músicos, quizás, de diferentes familias dentro de la ciudad, y me parece en parte normal que haya artistas que formen sus ‘pandillas’, tanto por afinidades musicales, como personales, como por coincidencias en directos compartidos en los que se buscan grupos de cierta homogeneidad. Yo siempre me he sentido muy bien tratado por prácticamente todos, y, en ocasiones, hasta sobrevalorado. Hay familias en las que aún no he entrado, pero me parecería muy guay hacerlo».

 

Txema, satisfecho. Por Jorge Bellver

El caso es que este Golpe de estado, cocinado sin prisa, con mimo, a lo largo de más de medio año («por falta de tiempo; viajo bastante por mi trabajo, y me eso deja pocas horas para poder completar jornadas de estudio») se verá coronado, en breve, por una sorpresa gestada, de nuevo, por otro de los pilares en los que se apoya Mendizabal, Manolo Tarancón: «Se trata de un clip de una canción nueva que estoy grabando con mi amigo y compañero de aventuras Manolo Tarancón como productor. Nos conocemos a la perfección. Yo quería repetir con él tras su producción en la primera versión de Terceros tiempos. Está haciendo un trabajo espectacular y ayudándome de manera bestial en la promo del disco. Manolo, que ya había trabajado con Rubén Soler, me propuso que fuera él quien se encargara de la producción visual, y yo no había hecho ningún vídeo de los temas del disco, así que me pareció genial hacerlo con una canción que no estuviera incluida en Golpe de estado. Cuando Manolo escuchó el tema por primera vez, me propuso la idea de que colaborara Fabián. Le mandamos el tema y aceptó gustosamente. Somos compañeros de sello los tres, y que salgamos en el vídeo es un homenaje que me hago y un guiño de orgullo por formar parte de La Viejita Música. Contar y cantar con Fabián ha sido increíble. Para mí él es uno de los grandes».

‘Al abrigo de la rutina no se pasaba nada de frío’, canta Mendizabal en . Él, un buen día, decidió escapar de aquella mágica rutina en la que se mecía mientras regalaba su arte a (o con) los demás. Entre ellos (lo hemos apuntado) aquella brillante aventura llamada Nanga Parbat, a la cual, como era de prever, Txema seguirá unido: «Con Nanga Parbat se presenta una temporada primavera/verano muy emocionante porque hay un nuevo disco a punto de ver la luz. Son músicos brillantes y colegazos. Mario Dubla compone temas que son mágicos por terapéuticos. Javier Marcos, Luis Alcober, Dani García, Carla Pascual y el propio Mario, son mis compañeros en este proyecto. Aquí toco el bajo y el pedal steel. Es genial ser un Nanga Parbat», sentencia.

 

 

Los discos de la semana

 

Wild Ripple

Wild Ripple (Discos de Perfil, Carmen Records, 2017)

Los ex de Red Buffalo, Manolete Blanco, Mario Aguilera y Miguel Izquierdo han tirado de los seguros de vida Alberto Díaz (Polock, a los mandos en los estudios Elefante) y Mik Baro (responsable del llamativo diseño de la criatura) para ofrecer, sin ningún tipo de recato, una rotunda filosofía sonora en la que la psicodelia, la distorsión desenfrenada, el garage más tardío, el stoner rock más voraz y el espíritu de los MC5 más atronadores campan a sus anchas en una suerte de orgía sonora que alcanza picos incontrolables (Space shit, Weez), se modera, por momentos, a partir de estructuras sobrias y efectivas (En el long, Vietznam), delira febrilmente sin remisión (Antares, Marte), y desembarca, sin miramiento alguno, en una despedida y cierre (Outro) de casi 15 minutos absolutamente hipnótica, tenebrosa y taladrante, capaz de descomponer al más curtido en estas batallas.

 

Corazones eléctricos

Corazones eléctricos (Autoeditado, 2017)

Pau Monteagudo es uno de los vocalistas con más personalidad y empaque que ha dado la música valenciana. Al frente de los míticos Uzzhuaïa brindó al respetable momentos intensos que, desde hace poco más de un año, en compañía de Kako Navarro (Delaire) y Víctor Traves (Candela Roots), pretende repetir. Las opciones (con semejantes mimbres), recién publicado su primer larga duración, permanecen intactas: hay clase; buenos riffs, estribillos y transiciones (Camino al Sur), y amor, mucho amor por el rock de raíz netamente americana. En Corazones eléctricos no hay trampa, cartón, impostura ni segundas lecturas, y sí declarada pasión por el acorde clásico y efectivo.

Sobre el autor César Campoy
Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.

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