Estar buscando empleo es una situación en la que se encuentran inmersas en estos momentos miles de personas. A diferencia de lo que pasaba hace algunos años, cada día se va asentando más la idea de que la búsqueda de empleo no es algo que se ciñe sólo al momento en que nos despiden, sino que es algo que nos va a acompañar a lo largo de toda nuestra vida laboral.
Buscar nuevas oportunidades profesionales va a formar parte del trabajo que realizamos cada día, ya sea con el objetivo de conseguir un nuevo empleo que tenga que ver “con lo nuestro”, ya sea para lograr un ascenso, o simplemente para mantenernos en el que ahora estamos.
El mercado laboral ha cambiado y está cambiando de forma acelerada. Si bien nuestros abuelos tenían un sólo trabajo durante toda su vida, nuestros padres ya tuvieron dos o tres. Los de la generación que tenemos ahora 40 años ya hemos vivido lo que supone cambiar de empresa en más de una docena de veces (como mínimo) y los más jóvenes saben mejor que nadie lo que supone encadenar contratos uno detrás de otro.
Esta realidad parece que no va a revertir (al menos en un futuro cercano) sobre todo porque la tendencia en las empresas es a trabajar por proyectos configurando equipos multidisciplinares que irán variando en el tiempo según las propias necesidades. Esta constante evolución nos obliga a nosotros, como trabajadores, a estar en permanente búsqueda de empleo aunque tengamos trabajo.
Cuando una persona está desempleada se inscribe en portales de empleo, actualiza su curriculum y moviliza su agenda de contactos, pero en el mismo momento en que firma el contrato suele guardar el curriculum y la agenda en el cajón.
Quizá deberíamos plantearnos seguir actualizando cada día nuestro curriculum, pero no sólo sobre el papel, sino también “trabajando” en un curriculum mucho más amplio que denominamos marca personal. Mantener nuestro LinkedIn actualizado con los logros y objetivos que vayamos consiguiendo cada día, seguir aumentando nuestra red de contactos a través de esa misma plataforma o de otras con Twitter o Google+, seguir formándonos en nuestro sector (ahora es el momento de hacer un máster) y en otros ámbitos (redes sociales, nuevas tecnologías…), escribir un blog en el que pongamos en valor nuestros conocimientos y profesionalidad.. En definitiva, se trataría de dotarnos de visibilidad, de estar “ahí” para que no se olviden de nosotros como candidatos para cualquier nuevo reto profesional.