Las Provincias

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Fecha: septiembre, 2015
¿Cómo conseguir “enchufes” para un trabajo?
Amalia López Acera 29-09-2015 | 12:46 | 0

Enchufe, padrino, conocido o amiguete son algunos de los nombres que utilizamos para referirnos a aquellas personas que conocemos en una empresa. Si utilizamos un lenguaje más formal las denominaríamos contactos profesionales, pero siguen siendo lo mismo: la forma más efectiva de poder acceder, sino a un puesto de trabajo, sí al menos a que nuestra candidatura sea tenida en cuenta entre los cientos de currículums que llegan a una empresa.

Esta ha sido y sigue siendo la principal vía para cubrir un puesto de trabajo, ya que el conocer a un persona y tener referencias de ella nos genera confianza, y además, porque es lo más normal y lo que todos haríamos. Pensemos si estuviera en nuestra mano poder contratar a nuestro hijo, a un sobrino o a una hermana que está desempleada, ¿preferiríamos no hacerlo y contratar a un perfecto desconocido?

Otra cuestión es que se necesite a una persona con un perfil o cualificación determinada y no encontremos a nadie en nuestro círculo más cercano, entonces sí que tendríamos que recurrir a otras vías como por ejemplo poner una oferta de trabajo, pero mientras podamos apañarnos con los de “casa”, no vamos a ir a buscar fuera.

Esta forma de cubrir puestos de trabajo utilizando el boca el boca es además una de las razones que explicaría el porqué parecen haber “desaparecido” del mercado de trabajo las ofertas que no tienen apenas requisitos y las únicas que encontramos parecen difíciles de cumplir.

Si llevamos ya algún tiempo desempleados y todos nuestros conocidos saben que estamos buscando trabajo, les hemos dicho que si se enteran de algo que nos lo digan, o han entregado nuestro currículum en sus empresas y nada de esto ha funcionado, ¿qué podemos hacer? ¿cómo podemos conseguir más “enchufes” para tener más posibilidades de poder contactar con empresas?

Podemos utilizar tres tipos de vías:

a) El mundo real u offline. Sería el clásico “si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña”. ¿Que las empresas no nos llaman para entrevistas? Pues vayamos nosotros a las empresas. Esto no significa que entreguemos currículums a diestro y siniestro en todas las empresas que nos encontremos, la mayoría ya sabréis que esto funciona en muy pocas ocasiones. Para contactar de forma efectiva podemos acudir por ejemplo a ferias, jornadas o actos en los que están presentes las empresas, ya sea porque participan en las mismas o bien porque visitan la feria. Podemos aprovechar para estableces contactos en un ambiente distendido que nada tiene que ver con el que nos encontraríamos si nos presentamos en su empresa a “puerta fría”. Pero no nos limitemos a entregar nuestro currículum sin más, preparemos nuestros encuentros como si fueran una entrevista de trabajo. Seleccionar las empresas a las que nos vamos a dirigir, conseguir información sobre ellas, averiguar el nombre del dueño o del responsable de recursos humanos, saber según nuestro perfil cómo podríamos encajar en ella…. tenemos unos minutos para causar una buena impresión y no debemos desaprovecharlos.

2) El mundo online. Utilizar las redes sociales para ampliar nuestra red de contactos sobre todo a través de LinkedIn, una red en la que están presentes más 300 millones de profesionales y miles de empresas. Pero estar en LinkedIn no es tener alojado allí nuestro currículum sin más, hay que relacionarse como si fuera el mundo real (solicitar contacto a las personas que nos interesan, enviar un mensaje agradeciendo si nos han aceptado, participar en grupos, seguir a empresas….). Las posibilidades que nos ofrece LinkedIn son inmensas y quizá el problema resida en que no conocemos bien la herramienta, por lo que si le dedicamos algo de tiempo a conocerla, podremos ampliar nuestra red de contactos de forma exponencial.

3) Un mix de los dos anteriores. Hacer contactos tanto de forma presencial como virtual es importante, pero no deberían ser excluyentes sino complementarios. Es decir, podemos contactar en un primer momento con las empresas y las personas que trabajan en ellas a través de redes sociales, y cuando tuviéramos la oportunidad plantear una entrevista de trabajo ya sea en la propia empresa o aprovechando un evento en el que participen. Y también lo podemos hacer en sentido contrario: si hemos hecho un contacto en una feria o en cualquier otro lugar, a continuación intentar mantener la relación en el mundo virtual mandando un correo electrónico agradeciendo el tiempo que nos han dedicado, o solicitando estar en su red de contactos a través de LinkedIn.

Si somos constantes y dedicamos algo de tiempo a mantener esos contactos, puede ser que cuando surja una oportunidad de empleo en algunas de esas empresas podamos dirigirnos a ellas, y ya no lo haremos como un desconocido, sino que el contacto previo nos permitirá que si no hay un primo, un amigo o un cuñado que encaje en el perfil, tengamos más posibilidades de ser seleccionados que cualquiera de los currículums que lleguen y de los cuales que no tendrán ninguna referencia.

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¿Qué curso de formación hago si estoy desempleado?
Amalia López Acera 15-09-2015 | 1:53 | 2

Cuando nos quedamos sin trabajo una de las cuestiones que nos planteamos es la posibilidad de aprovechar esa (forzada) situación para hacer algún curso de formación y aumentar así nuestras posibilidades de conseguir un nuevo empleo. Lo recomendable sería que, tengamos o no trabajo, nuestra formación sea algo continuo para evitar quedarnos “desfasados” laboralmente y así, llegado el caso de nos quedemos sin empleo, estemos en las mejores condiciones para demostrar toda nuestra valía profesional.

Alumnos del SERVEF en un curso de chino

Pero si ese no es el caso (lo más seguro) podemos encontrarnos ante el dilema de qué curso de formación hacer, para lo cuál debemos plantearnos algunas cuestiones.

1) Lo primero que tenemos que tener claro es si queremos hacer un curso de formación o bien cambiar de profesión, ya que este aspecto será determinante a la hora de elegir entre un curso de formación o bien, optar por una formación reglada (Formación Profesional, Universidad…). Un curso de 3 ó 4 meses nos puede ayudar a completar conocimientos o a reciclarnos en algún aspecto profesional, pero otra cuestión bien diferente es si decimos cambiar nuestro perfil profesional ya que para ello necesitaremos una formación mucho más completa que requerirá de más tiempo.

2) Si optamos por un curso de formación el mismo debería ser coherente con nuestro perfil profesional, ya que el objetivo último es que nos ayude a aumentar nuestra empleabilidad. Es verdad que el saber no ocupa lugar, pero el tiempo que dedicamos a ello sí, y por eso, debemos fijar prioridades y elegir el curso que más nos interese profesionalmente. Por poner un ejemplo, si tenemos un perfil de conductor de camión nos puede abrir más oportunidades laborales el hacer un curso de transporte de mercancías peligrosas que uno de jardinería.

3) Si tenemos dudas sobre qué curso elegir podemos pedir ayuda a un orientador profesional para que nos asesore sobre cuáles son las mejores opciones en función de nuestras circunstancias personales y profesionales, ya que no es lo mismo tener 25 años que 55, ni tener una carrera universitaria que no tener estudios. En los servicios públicos de empleo tenemos a nuestra disposición un equipo de orientadores que de forma gratuita nos pueden aconsejar sobre la formación más adecuada según nuestro perfil, así como nos pueden facilitar información sobre cómo poder acceder a ella (cursos de los propios servicios públicos, formación reglada….)

4) Tener en cuenta a la hora de elegir un curso si el título está homologado o no, ya que para muchos puestos de trabajo tendremos que acreditar dicha formación con un título oficial.

5) También puede darse el caso de que no necesitemos tanto hacer un curso de formación como desarrollar una habilidad relacionada con el puesto trabajo. Por poner un ejemplo, si somos administrativos puede ser más interesante saber manejar hojas de cálculo de Excel que sacarnos el carne de manipulador de alimentos.

6) Si no encontramos el curso de formación que realmente nos interesa, esperar a que encontremos uno que sí nos pueda interesar. Muchas personas optan por hacer un curso “de lo que sea” creyendo que eso les ayudará a aumentar sus opciones de encontrar un trabajo. A la larga esta estrategia suele resultar ineficaz, y lo vemos en muchos curriculums de candidatos en los que encontramos cursos de perfiles tan dispares como jardinería, cocina o soldadura, en estos casos, más que sumar la formación puede restar.

Por último, tenemos que tener en cuenta que la formación es importante y nos puede ayudar a encontrar un trabajo, pero no debemos perder de vista que nuestro objetivo es encontrar un empleo y a a ello debemos dedicarle la mayor parte de nuestro tiempo y esfuerzo. Mejorar nuestro curriculum, definir la estrategia de búsqueda de empleo que vamos a seguir, saber cómo buscar trabajo por internet o aprender cómo podemos ampliar nuestra red de contactos a través de LinkedIn, son aspectos que no debemos descuidar.

Si tenéis alguna duda o cuestión que plantear podéis enviarme un mensaje aquí 

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El síndrome posvacacional cuando estamos desempleados
Amalia López Acera 08-09-2015 | 2:02 | 0

Mucho se oye hablar estos días de la vuelta al trabajo después de vacaciones y de los pequeños trastornos que ello conlleva. Para muchas personas esta vuelta a la rutina se hace sin duda mucho más dura en cuanto que no tienen un trabajo al que volver.

Ver cómo la gente que está a tu alrededor se incorpora a sus trabajos mientras nosotros nos quedamos en casa, tiene consecuencias que afectan sobre todo, a nuestra autoestima como profesionales, por lo que podríamos hablar de un síndrome posvacacional también en personas desempleadas.

¿Cómo podemos combatir estos sentimientos y seguir motivados en la búsqueda de empleo? Aquí van algunas propuestas:

1) Fijar un horario de “trabajo”. Sí, buscar trabajo es un trabajo en sí mismo, y por ello debemos establecer un horario y delimitar el tiempo que le vamos a dedicar. Una cuestión es estar disponible para recibir una llamada o acudir a una entrevista, y otra es pensar que podemos estar 24 horas buscando empleo de forma eficaz.

2) Tener organizadas las tareas en que va a consistir nuestra búsqueda de empleo y planificar el tiempo que vamos a dedicar a cada una de ellas con el fin de que sea lo más productivo posible. Consultar y contestar correos electrónicos, mirar portales de empleo, ver a qué empresas les que puedo enviar mi curriculum (autocandidaturas), establecer nuevos contactos a través de redes sociales o escribir entradas periódicas en mi blog, podrían ser alguna de ellas.

3) Hemos comentado más arriba la importancia de tener delimitado el tiempo que vamos a dedicar a la búsqueda de empleo, pues de igual forma es importante que en esa planificación haya espacio para otro tipo de actividades, como hacer deporte, la cocina, la música, o simplemente estar con la familia y los amigos. Ese tiempo de ocio nos va a permitir “airearnos” y mantener un equilibrio que nos ayudará a afrontar los momentos de bajón emocional.

4) Aprovechar para completar nuestra formación en ámbitos como los idiomas, la informática, o las redes sociales, fijando también un horario para las mismas e intentar cumplirlo, algo que exige bastante autodisciplina cuando hacemos esa formación desde casa de forma autodidacta o con algunos de los cursos gratuitos online que encontramos a través de internet.

5) Pedir cita con un orientador laboral para ver cómo podemos redirigir o enfocar nuestra búsqueda de empleo y ver cómo podemos mejorar, por ejemplo, nuestro curriculum o abrir un perfil en LinkedIn si no lo teníamos. Es un buen momento ya que después del parón de vacaciones muchas empresas suelen reactivar sus procesos de selección y búsqueda de personal.

6) En estos meses se organizan charlas, conferencias y jornadas, la mayoría de ellas gratuitas, sobre aspectos relacionados con la búsqueda de empleo o con nuestro ámbito profesional. Asistir a dichos encuentros nos permitirá estar al día de las novedades de nuestro sector así como ampliar nuestra red de contactos (networking).

En mi experiencia de seis años atendiendo a personas desempleadas he podido comprobar que uno de los principales problemas a los que tienen que enfrentarse aquellas personas que llevan ya algún tiempo desempleadas, es la desmotivación que aparece más pronto que tarde, y la cual es perfectamente comprensible. Si estar desempleados es por sí mismo una situación bastante complicada, en esta época del año tenemos que añadir además sentimientos como la sensación de fracaso, la impotencia ante la falta de oportunidades, e incluso cierta rabia contenida hacía aquellos que sí tienen trabajo.

No debemos olvidar que confiar en nosotros mismos como profesionales depende única y exclusivamente de nosotros, y que afrontar este principio de curso con nuevas energías y una actitud positiva nos ayudará a encarar la búsqueda de empleo con más posibilidades de éxito.

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Sobre el autor Amalia López Acera
Responsable de comunicación y redes sociales del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF)