Las Provincias

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Fecha: noviembre, 2015
X Foro del Empleo de la Universitat de València
Amalia López Acera 22-11-2015 | 12:05 | 0

La aparición de internet y las redes sociales nos ha hecho creer que para buscar empleo es suficiente con estar sentado delante del ordenador e ir buscando portales de empleo y correos electrónicos de empresas en los que ir dejando nuestro currículum.

Tener una buena marca personal es importante en un mercado laboral en el que las empresas y los reclutadores utilizan cada vez más las redes sociales e internet para buscar a los candidatos. Además, incrementar nuestra red de contactos (networking) gracias a redes sociales profesionales como LinkedIn, aumenta exponencialmente nuestras posibilidades de conseguir nuevas oportunidades profesionales.

Si bien esta búsqueda de empleo por internet es importante y debemos estar ahí, no debemos sin embargo dejar de lado la búsqueda de empleo en el mundo “real” , es decir, hay que dar el salto del mundo offline al online ya que al igual que nadie nos va a contratar sin hacernos una entrevista, nadie nos va a dar un trabajo por ser sólo por haber aceptado nuestra solicitud en LinkedIn.

Una buena estrategia es ir a ferias, jornadas y eventos que se celebran y que tienen relación con nuestro ámbito profesional o con la búsqueda de empleo, como el próximo X Foro del Empleo que se celebra los días 24, 25 y 26 de noviembre en Valencia organizado por la Universitat de València. Durante estos 3 días y desarrollándose cada uno de ellos en un campus diferente: Tarongers, Blasco Ibañez y Burjassot-Paterna, tendremos ocasión de contactar con más de 60 empresas, saber qué perfiles buscan, ver las ofertas que tienen disponibles…. Si vas a acudir no te limites a dejar tu currículum y salir corriendo, selecciona las empresas  que más te interesen y dedica tiempo en hablar con ellos, pregúntales qué es lo que más valoran de un candidato para su empresa, si creen que tienes oportunidades, cómo encaja tu perfil en su empresa, etc.

 

Este es el momento para hacer contactos, están en un ambiente distendido y te podrán dedicar el tiempo que en otras circunstancias no te darían, quédate con sus correos electrónicos y síguelos después en LinkedIn. Has dado un buena primera impresión ya que las empresas valoran esa proactividad de los candidatos, y si bien en este momento no tienen una oferta para ti, a lo mejor en unos meses cuando haya una oferta de esa empresa que te interese te puedes dirigir y mandarle un mensaje del tipo “Hola Ana, soy José Luis que nos conocimos en el Foro del Empleo y he visto que tenéis una oferta que encaja con mi perfil…” (tendremos mucho ganado en ese proceso, verdad?).

Pero no sólo eso, durante el transcurso del Foro se van a celebrar más de 60 charlas de media hora de duración cada una, qué son como pequeñas “píldoras” de información sobre la búsqueda de empleo ofrecidas por especialistas en la materia. Por ejemplo, la Consultora de Recursos Humanos Bo Growth hablará sobre “¿a quién contratan las empresas?”; los colegios profesionales de Graduados Sociales, Economistas y Abogados, sobre las salidas profesionales de su sector; o un responsable de recursos humanos de Nestlé sobre la importancia del personal branding.

El SERVEF también estará presente en el foro con varios técnicos que ofrecerán información sobre el programa de Garantía Juvenil, resolverán dudas sobre orientación y búsqueda de empleo, te mostrarán cómo inscribirte en el Portal de ofertas del SERVEF… Además ofreceremos 2 charlas sobre la importancia de la marca personal y redes sociales para la búsqueda de empleo que impartiré yo misma.

Este Foro del Empleo es una buena oportunidad para contactar con empresas como Airnostrum, Appel, Nestlé, Lidl, Leroy Merlin, Deloitte, Catalana Occidente… así como con colegios profesionales y otras instituciones relacionadas con la búsqueda de empleo y que nos pueden ofrecer nuevas estrategias para aplicar en nuestra búsqueda de empleo, y quién sabe, podía estar allí la oferta que estamos buscando.

 

 

 

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La especialización como estrategia en la búsqueda de empleo
Amalia López Acera 17-11-2015 | 1:00 | 0

Cuando decidimos hacer un curso de formación o aprender una nueva habilidad lo hacemos convencidos de que así vamos a aumentar nuestras oportunidades profesionales. Pero no siempre es así y veamos un ejemplo.

Si soy administrativo y llevo la contabilidad de una empresa, hacer un curso de FacturaPlus o NominaPlus me puede servir para especializarme en esa parcela concreta. En este caso, la formación y la experiencia van todas en la misma línea y se sirven de refuerzo unas a otras. Pero pongamos el caso de que soy un ingeniero de caminos y decido hacer un curso de manipulador de alimentos. Lo hago creyendo que así voy a ampliar mi campo de búsqueda de empleo ya que podré optar a trabajos de hostelería y de ingeniería (este es un caso real de un usuario). Aunque esta persona esté convencida de que esa estrategia de ampliación de conocimientos es buena, la experiencia nos dice que no suele dar buen resultado.

Una de las claves que estamos observando en el mercado laboral es que aquellas personas que apuestan por la especialización suelen tener más éxito que las que optan por ser más “generalistas”. La especialización además no es sólo exclusiva de perfiles profesionales o niveles formativos altos, sino que se da en cualquier profesión y oficio, y generalmente con el mismo éxito.

Un ejemplo de especialización lo viví con una persona a la que atendí hace unos años en la oficina de empleo, y que me mostró como apostar por la especialización puede ser una buena estrategia en la búsqueda de empleo.

Este señor tenía alrededor de 50 años y durante toda su vida había sido fontanero, pero no tenía un título de FP (el actual grado medio), sino que había aprendido el oficio a fuerza de trabajar, y no le había ido nada mal hasta que llegó la crisis. Además, como era muy “manitas”, también tenía conocimientos de electricidad y soldadura según me contó. Llevaba casi dos años en paro y me decía que fontaneros como él “había a patadas”, y no sabía bien qué hacer para salir de esta situación. Si esta persona hubiera tenido 25 años le hubiéramos planteado la posibilidad de hacer un grado medio de fontanería, lo que le permitiría por ejemplo firmar “boletines”, y tendría más posibilidades que otros que no lo tuvieran. Después de ver varias opciones se fue a su casa, y los “deberes” que se llevó fue dar vueltas para ver cómo en su caso podría especializarse.

Al cabo de dos semanas volvimos a tener una cita, esto es muy habitual cuando trabajamos en orientación en los servicios públicos de empleo, ya que no hay recetas únicas ni rápidas, sino que tanto la persona desempleada como el orientador trabajan de forma conjunta durante un tiempo para encontrar una estrategia de búsqueda de empleo que mejor encaje con él y termine consiguiendo su incorporación al mercado laboral.

Me cuenta que había empezado a estudiar alemán. Recuerdo que pensé “este hombre está loco”, pero me explicó cuál era la idea que había tenido. Él sabía que fontaneros como él había muchos, y que si continuaba así, como no sonara la flauta no iba a conseguir trabajo. Había visto en la televisión una noticia sobre la cantidad de alemanes que viven en la Comunitat Valenciana, y se puso a buscar en internet información sobre en qué poblaciones residían, si había inmobiliarias especializadas en la zona, etc… y también puso si había “fontaneros que hablen alemán”. Es más, pensó que sería mejor escribirlo en alemán, así que cogió el traductor de Google y puso “fontaneros que hablen alemán” (Installateure , die Deutsch sprechen), y vio que no aparecía nada.

Durante dos días se fue a visitar esas localidades para ver si había tiendas de alemanes, urbanizaciones, inmobiliarias, incluso preguntó en un bar si había muchos alemanes en esa zona y si estos hablaban más alemán que español. Con toda esa información había tomado la decisión de estudiar alemán, pero no como lo haría una persona que lo que le preocupa es tener un título, sino como alguien que necesita “hablar alemán”. Se había hecho una lista con la ayuda del traductor de Google con los nombres de las palabras más habituales y que sabía que iba a utilizar en su trabajo como cuarto de baño, grifo, rotura de agua… e incluso frases hechas como “¿dónde está la llave de paso?”.

Lo que hicimos a partir de ese momento es definir su estrategia: su aprendizaje del alemán lo acompañaría con cursos gratuitos online que hay en internet (aulafácil, alemansencillo…), se apuntó a los que teníamos en el SERVEF  y además buscaría un profesor particular algunas horas para reforzar. Reelaboraría su curriculum y lo adaptaría para diferentes perfiles: persona de mantenimiento de edificios y residencias con alemán (para cuando fuera a urbanizaciones u hoteles), fontanero con alemán (para dejarlo en edificios)…. Además haría el curriculum en alemán para poder entregarlo y carteles ofreciendo sus servicios para dejarlos en los tablones de anuncio de edificios y conserjerías y en las tiendas donde acuden los alemanes (el profesor de alemán podría además ayudarle a redactar los textos).

Esta persona no dejó de seguir buscando como lo había hecho antes, no se trata de optar sólo por una opción, sino que además se había especializado para un colectivo concreto (alemanes) y en un ámbito geográfico concreto (dónde viven) en el que sabía que había poca o ninguna competencia, por lo que sus posibilidades se habían incrementado.

Poco después le perdí la pista, algo que nos ocurre en la mayoría de los casos, y no nos permite seguir la pista de estas personas pero creo que el suyo es un buen ejemplo de cómo podemos especializarnos sin renunciar a ser generalistas. Cada uno debemos ver dónde puede estar nuestra especialización: pueden ser idiomas, una habilidad, una zona geográfica, un público determinado… algo en definitiva que nos diferencie del resto y dé un valora añadido a lo que sabemos hacer.

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Las recomendaciones en el ámbito laboral
Amalia López Acera 05-11-2015 | 2:13 | 0

Que una persona hable bien de nosotros en cualquier ámbito de nuestra vida es algo bueno, pero si lo hace en el plano profesional cuando estamos buscando empleo nos puede abrir algunas puertas de cara a conseguir un puesto de trabajo.

Habitualmente recurrimos a personas con las que hemos estado trabajando juntas en una empresa o hemos tenido algún tipo de relación profesional o personal, y a las que les pedimos que den referencias positivas de nosotros en una empresa en la que estamos interesados.

La aparición de las redes sociales, muy especialmente de LinkedIn, ha facilitado que nuestra red de contactos se amplíe y por tanto sea mayor el número de personas que conocemos y que podrían convertirse en posibles “recomendadores”. Sin embargo, cada día vemos ejemplos del mal uso que se está haciendo de esta herramienta a la hora de contactar con personas para pedirles una recomendación.

Algunos de esos errores son:

1.- Dirigirse a un intermediario al cual no conocemos de nada para que nos recomiende ante un tercero. El hecho de que una persona acepte nuestra solicitud de contacto en una red social no quiere decir que vaya a recomendarnos así porque sí, sobre todo si no nos conoce de nada. Lo que en realidad le estamos pidiendo a esa persona es que ponga a nuestra disposición su prestigio profesional y la relación que él tiene con ese contacto. Cualquiera que trabaje su red de contactos sabe que los mismos se consiguen tras mucho tiempo y esfuerzo, y es raro que nadie se “moje” así porque sí por alguien que apenas conocen. Y además me pregunto, ¿si tanto te interesa ese contacto porque no le envías un solicitud al igual que has hecho conmigo?

2.- Otro error muy común es pedir a todos los empleados de una empresa que nos escriban recomendaciones. Las recomendaciones son buenas, pero que haya 5 ó 6 todas de trabajadores de una misma empresa, resulta un poco excesivo. Con que haya una recomendación por empresa y que se intercalen de diferentes cargos, da una perspectiva mucho más amplia de tu valía profesional. También tenemos que seleccionar aquellas que sean realmente relevantes, ya que es mejor poner sólo una buena recomendación que veinte que no aporten mucho.

3.- Pedir recomendaciones a cambio porque ellos te las han dado. Son ese tipo de comportamientos curiosos que uno descubre en la red: una persona valida tus actitudes en LinkedIn (porque ella ha querido de forma voluntaria) y a los 2 minutos te escribe diciendo que ahora hagas tú lo mismo. Son cosas que a uno le dejan con la boca abierta..

4.- Escribir largas recomendaciones. Cuanto más breve sea la recomendación y más se ciña a aspectos concretos, mejor. Es igual que no caer en tópicos como cuando decimos que alguien “es muy amigo de sus amigos” (faltaría más),es mejor decir que habéis colaborado juntos en el proyecto X y que fuiste un pilar fundamental por tus conocimientos en Y.

Hace unas semanas LinkedIn anunció una nueva herramienta que ya ha empezado a utilizar en pruebas. Se trata de LinkedIn Referrals una función en la que serán los propios empleados de las empresas los que recomienden candidatos. La función no está disponible todavía pero según han explicado lo que hará LinkedIn es buscar entre las conexiones de primer grado de los empleados de una empresa, aquellos que encajen para el perfil profesional que están buscando. LinkedIn mandarán entonces una lista con esos candidatos “sugeridos” para que el empleado recomiende a aquél que considera más idóneo.

Una vez más comprobamos como contar con una buena red de contactos tanto offline como online es fundamental para aumentar nuestras oportunidades profesionales. Pero conseguir que esos contactos nos recomienden es otra cosa, para ello tendremos que demostrar nuestra valía y profesionalidad y “cuidar” mucho la forma de pedir esas recomendaciones, ya que de lo contrario se podrían volver en nuestra contra.

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Sobre el autor Amalia López Acera
Responsable de comunicación y redes sociales del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF)