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Categoría: formación
Los cursos de formación del SERVEF

Hace aproximadamente 2 semanas salió publicada la primera programación de cursos del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF). Esta programación corresponde a los cursos que se imparten en los centros propios de formación que tiene el SERVEF junto con los centros públicos integrados de formación profesional.

En la parrilla de programación, la cual se puede consultar aquí, aparecen un total de 286 cursos de formación, 83 cursos más que el año pasado, los cuales permitirán ofrecer formación a más de 4.300 alumnos que recibirán un total de 120.000 horas de formación.

Para poder optar a los cursos habrá que inscribirse a los mismos a través de la plataforma GVAformació disponible en la página web del SERVEF y que tiene un funcionamiento muy similar al GVAJobs de las ofertas de empleo.

Muchas personas nos han comentado que a pesar de estar ya la programación de cursos cuando acceden a la plataforma sólo hay disponibles 3 ó 4 cursos. Esto se debe a lo siguiente: los cursos no se van a colgar en la web para poder inscribirse hasta 2 semanas antes (aproximadamente) de la fecha de inicio prevista, y la cual se puede consultar en la última columna de la programación.

El motivo de no colgar todos los cursos es porque no se quiere dejar mucho tiempo desde que una persona muestra interés por un curso, y la fecha de inicio del mismo, ya que de esa forma se podrá facilitar toda la información referente a la localidad, horario, contenidos…. para que una persona puede decidir si ese curso, o bien le interesa, o bien tiene disponibilidad para poder hacerlo de forma inmediata. Hace años, una persona se inscribía en los cursos en cuanto salía la programación, sin más información del curso que la denominación del mismo, por lo que cuando se llamaba meses después y veían el horario o la localidad, a lo mejor ya no estaban interesados, por lo que había que convocar a nuevos candidatos ralentizando el procedimiento. Como vimos el año pasado, al poner el curso en publicidad con toda la información y con el inicio del curso tan próximo, la tasa de rechazo y posterior abandono del curso disminuía.

A la hora de diseñar la parrilla de cursos se ha buscado ofrecer la formación que requieren determinados sectores en cada una de las comarcas. Así por ejemplo en la comarca del Vinalopó se ofrecerán cursos de patronaje de calzado y marroquinería, y en Castellón de cerámica. También se ha respondido a la demanda de muchos usuarios de ofrecer cursos de inglés en niveles más avanzados o de nuevas especialidades que se han detectado por las ofertas que las empresas han puesto en SERVEF, como es el caso de chino o ruso.

Este año se va a incluir además un sistema de evaluación estadístico que valorará la idoneidad y la efectividad de los cursos que se han realizado mediante cruces con la seguridad social.

Como señalaba al principio, esta es la primera programación de centros propios, la cual se ampliará en unos meses. Además, está pendiente el grueso de los cursos de formación que subvenciona el SERVEF con academias, instituciones educativas o sindicatos, y que amplía no sólo el número de cursos, sino también el de las localidades donde se imparten y sin las cuales el SERVEF no podría alcanzar sólo con sus centros de formación.

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Mira lo que Google dice de ti si estás buscando empleo

Cada minuto se realizan en el mundo más de 3,5 millones de búsquedas en Google. A nadie se le escapa que internet ha cambiado nuestro mundo y la forma que tenemos de acceder a la información. Ya sea porque buscamos un hotel, o porque queremos saber el tiempo que va a hacer mañana, cada vez recurrimos más a Google para buscar la información que necesitamos. Parece que todo está ahí: información, ocio, servicios o productos, todo lo que queremos se nos muestra a un solo clic del ratón o a un toque de la pantalla del móvil. ¿Y qué pasa con lo que no está, con lo que no aparece en internet? Sencillamente ni nos lo planteamos, porque todo parece estar ahí.

Foto: Banco de imágenes gratuito Pixabay

En internet no sólo hay cosas, también hay personas. ¿Alguna vez habéis tenido la curiosidad de “googlearos”? Es decir, de poner vuestro nombre y apellidos en la barra del buscador y ver qué es lo que sale. Seguramente muchos nos llevaríamos una sorpresa porque aunque creamos que nosotros no estamos en internet porque no tenemos ni siquiera redes sociales, vemos que aparece nuestro nombre en una multa de tráfico que nos pusieron hace años, o la clasificación de la última 10k en la que participamos. Da igual que tengamos o no página web, o que estemos o no en redes sociales, nuestro nombre aparece siempre por algún lado.
¿Y qué pasaría si las personas que tienen que contratarnos en una empresa buscasen nuestro nombre en internet antes de llamarnos para la entrevista? Ah, no, que ellos no lo hacen porque ya tienen nuestro currículum, ¿estamos seguros de eso?
Si nosotros queremos por ejemplo comprarnos un móvil, podemos leer la publicidad que cualquier compañía telefónica nos deja en el buzón de casa, o bien nos muestra en los anuncios de televisión. Pero no nos quedamos sólo con eso, ¿verdad? Antes de comprarlo buscamos en internet las características que tiene, si la cámara tiene más o menos megapixeles, comparamos diferentes modelos y leemos los comentarios que han dejado otros usuarios. Y lo hacemos porque queremos tener toda la información posible para no equivocarnos al decidirnos por un modelo u otro. Y encima, toda esa información es gratis y fácil de conseguir en internet.
Pues bien, si yo soy una empresa que tengo que contratar a una persona y tengo encima de mi mesa tu currículum y el de otras decenas de candidatos, ¿voy a renunciar a ver la información que encuentro de ellos en internet?
Y aquí es donde entra en juego lo que se conoce como reputación digital, que no es más ni menos que la imagen que alguien que no nos conozca se pueda hacer de nosotros en función de la información que encuentre en internet.
Esto tiene un importancia cada vez mayor según se recoge en el V Informe Infoempleo-Adecco sobre Redes Sociales y Mercado de Trabajo en España, el cual señala que el 88% de los reclutadores se fija en la reputación online del candidato antes de contratarlo.
¿Y cómo podemos hacer para que la información que aparece en internet sea la que nosotros queremos y la que más nos beneficie de manera profesional? Ahí entra en juego lo que llamamos marca personal. Tener un buen perfil de LinkedIn o de Facebook, cuidar los comentarios que hacemos en foros o tener un blog, son algunas de las herramientas que tenemos a nuestro alcance para que cuando alguien ponga nuestro nombre en internet, la información que aparezca sea la que nosotros queremos, y no la que Google quiere.

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XV Fòrum d´Ocupació 2016 de la Facultat d´Economia de la Universitat de València

El 17 y 18 de febrero se celebra la XV edición del Fòrum d´Ocupación 2016 organizado por la Facultat d´Economia de la Universitat de València. Este foro se ha convertido con los años en un punto de encuentro para empresas, entidades públicas y privadas y aquellas personas que están buscando empleo ya que no sólo está dirigido a estudiantes universitarios.

El perfil de personas a las que puede resultar interesante este Foro son sobre todo aquellas con profesiones como economistas, agentes de seguros, administración y dirección de empresas, asesores fiscales, etc…

Durante los dos días que dura el encuentro todos los que se pasen por el Campus de Tarongers podrán asistir a más de 40 charlas y mesas redondas que tratan aspectos como la selección de personal, el emprendimiento o un taller para hacer un currículum en inglés, por poner sólo tres ejemplos. Aquí os dejo el enlace al programa del Foro para que podáis consultar todas las actividades.

También se podrá contactar con algunas de las 40 empresas e instituciones que tendrán stand en el Foro como Torrecid, Nestlé, Caixa Popular o Adecco, además de Colegios Profesionales como el de Economistas de Valencia o el de Mediadores de Seguros entre otros. Es una buena ocasión para poder conocer de primera mano de estas empresas si tienen oportunidades profesionales en estos momentos y  cómo están seleccionando a los candidatos. Todos sabemos lo complicado que es llegar hasta las empresas, el que nos respondan siquiera a un correo electrónico, pues bueno, esta es una buena ocasión para poder hablar con ellas de forma distendida en el marco de este Foro.

Una de las actividades destacadas es el “Corner del Emprendedor“, un espacio que se cede a jóvenes emprendedores para que puedan presentar su proyecto a todas las personas que visiten el Foro.

El SERVEF estará también presente y contará para ello con un stand en el que técnicos y orientadores facilitarán información sobre los servicios que ofrece el servicio público de empleo. También ofreceremos una charla el miércoles 17 de febrero a las 10:30h., impartida en este caso por mí, sobre “Marca personal y redes sociales para la búsqueda de empleo”.

Estos foros y encuentros son una buena ocasión para hacer networking, es decir, para aumentar nuestra red de contactos, por lo que revisa el programa y mira a ver si hay alguna empresa o empresas que te interesen ya que puede ser una buena oportunidad de para contactar con ellas.

 

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¿Te contratarías a ti mismo?

Esta pregunta puede parecer un sinsentido ya que todos contestaríamos que “por supuesto” que me contrataría a mí mismo. Pero vamos a ponernos en el caso de que nosotros somos los reclutadores de una empresa y tenemos que elegir entre varios candidatos. En este caso, ¿estamos seguros de que somos los mejores candidatos de todos los que se presentan para un puesto de trabajo?

Pixabay (banco de imágenes gratuito)

Cuando éramos pequeños nuestros padres nos decían “no te compares con nadie”, de hecho, muchos se lo decimos hoy en día a nuestros hijos, pero esta enseñanza que está bien cuando somos niños,  deja de ser tan útil cuando nos incorporamos al mercado laboral.

Ahora tenemos que compararnos con el resto y debemos hacerlo constantemente, porque además es lo que las empresas van a hacer con nosotros: comparar entre un buen número de candidatos y quedarse con el mejor de ellos. Ni más ni menos es en esto en lo que consiste un proceso de selección.

Es por tanto importante comparar, y también “espiar”, esto también nos decían de pequeños que no estaba bien. Saber qué es lo que están haciendo otros profesionales, cómo se están formando, qué habilidades tienen o cuáles son las novedades de nuestro sector es fundamental para saber si estamos jugando en igualdad de oportunidades, o por el contrario tenemos carencias que van en contra nuestra.

En una ocasión atendí a un señor que era albañil y llevaba casi 2 años en paro. El motivo de su consulta era que le había salido una oferta de trabajo y la empresa que le había seleccionado le pedía la Tarjeta Profesional de la Construcción (TPC). Él no la tenía, y lo que es peor, desconocía que desde hacía un tiempo tener la TPC era un requisito imprescindible para poder trabajar en el sector de la construcción.

Este desconocimiento tuvo en su caso graves consecuencias ya que no pudo conseguir la oferta de trabajo ya que al no tener la TPC el empresario terminó contratando a otra persona que sí que la tenía. Por eso, saber qué es lo que se está exigiendo a los profesionales en nuestro sector y estar al día de todas las novedades, nos permite ir adquiriendo los conocimientos y habilidades para situarnos en la “parrilla de salida” el día que tengamos que enfrentarnos a un proceso de selección.

Muchas personas desconocen este tipo información, ya que es verdad que no es fácil estar al tanto de todo, y por ello, el papel de los técnicos y los orientadores de los servicios públicos de empleo es fundamental. Podemos recurrir a ellos de forma periódica para estar al día de todas estas cuestiones, aquí os dejo el enlace para solicitar cita previa por internet con un orientador en el SERVEF, porque más importante que tener un currículum que recoja todo lo hemos hecho, es tener ese currículum adaptado a lo que el mercado laboral va requiriendo en cada momento.

Cualquier proceso de selección es en realidad una competición en el que el resto de candidatos son nuestros adversarios. No se trata sólo de ser bueno en lo nuestro, sino de ser el mejor de todos los que se presentan. Si supiéramos cuál es la formación, la experiencia o las habilidades que tienen el resto de candidatos a los que nos enfrentamos, a lo mejor nos daríamos cuenta que mientras algunos están jugando en primera división, otros lo estamos haciendo en tercera.

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La especialización como estrategia en la búsqueda de empleo

Cuando decidimos hacer un curso de formación o aprender una nueva habilidad lo hacemos convencidos de que así vamos a aumentar nuestras oportunidades profesionales. Pero no siempre es así y veamos un ejemplo.

Si soy administrativo y llevo la contabilidad de una empresa, hacer un curso de FacturaPlus o NominaPlus me puede servir para especializarme en esa parcela concreta. En este caso, la formación y la experiencia van todas en la misma línea y se sirven de refuerzo unas a otras. Pero pongamos el caso de que soy un ingeniero de caminos y decido hacer un curso de manipulador de alimentos. Lo hago creyendo que así voy a ampliar mi campo de búsqueda de empleo ya que podré optar a trabajos de hostelería y de ingeniería (este es un caso real de un usuario). Aunque esta persona esté convencida de que esa estrategia de ampliación de conocimientos es buena, la experiencia nos dice que no suele dar buen resultado.

Una de las claves que estamos observando en el mercado laboral es que aquellas personas que apuestan por la especialización suelen tener más éxito que las que optan por ser más “generalistas”. La especialización además no es sólo exclusiva de perfiles profesionales o niveles formativos altos, sino que se da en cualquier profesión y oficio, y generalmente con el mismo éxito.

Un ejemplo de especialización lo viví con una persona a la que atendí hace unos años en la oficina de empleo, y que me mostró como apostar por la especialización puede ser una buena estrategia en la búsqueda de empleo.

Este señor tenía alrededor de 50 años y durante toda su vida había sido fontanero, pero no tenía un título de FP (el actual grado medio), sino que había aprendido el oficio a fuerza de trabajar, y no le había ido nada mal hasta que llegó la crisis. Además, como era muy “manitas”, también tenía conocimientos de electricidad y soldadura según me contó. Llevaba casi dos años en paro y me decía que fontaneros como él “había a patadas”, y no sabía bien qué hacer para salir de esta situación. Si esta persona hubiera tenido 25 años le hubiéramos planteado la posibilidad de hacer un grado medio de fontanería, lo que le permitiría por ejemplo firmar “boletines”, y tendría más posibilidades que otros que no lo tuvieran. Después de ver varias opciones se fue a su casa, y los “deberes” que se llevó fue dar vueltas para ver cómo en su caso podría especializarse.

Al cabo de dos semanas volvimos a tener una cita, esto es muy habitual cuando trabajamos en orientación en los servicios públicos de empleo, ya que no hay recetas únicas ni rápidas, sino que tanto la persona desempleada como el orientador trabajan de forma conjunta durante un tiempo para encontrar una estrategia de búsqueda de empleo que mejor encaje con él y termine consiguiendo su incorporación al mercado laboral.

Me cuenta que había empezado a estudiar alemán. Recuerdo que pensé “este hombre está loco”, pero me explicó cuál era la idea que había tenido. Él sabía que fontaneros como él había muchos, y que si continuaba así, como no sonara la flauta no iba a conseguir trabajo. Había visto en la televisión una noticia sobre la cantidad de alemanes que viven en la Comunitat Valenciana, y se puso a buscar en internet información sobre en qué poblaciones residían, si había inmobiliarias especializadas en la zona, etc… y también puso si había “fontaneros que hablen alemán”. Es más, pensó que sería mejor escribirlo en alemán, así que cogió el traductor de Google y puso “fontaneros que hablen alemán” (Installateure , die Deutsch sprechen), y vio que no aparecía nada.

Durante dos días se fue a visitar esas localidades para ver si había tiendas de alemanes, urbanizaciones, inmobiliarias, incluso preguntó en un bar si había muchos alemanes en esa zona y si estos hablaban más alemán que español. Con toda esa información había tomado la decisión de estudiar alemán, pero no como lo haría una persona que lo que le preocupa es tener un título, sino como alguien que necesita “hablar alemán”. Se había hecho una lista con la ayuda del traductor de Google con los nombres de las palabras más habituales y que sabía que iba a utilizar en su trabajo como cuarto de baño, grifo, rotura de agua… e incluso frases hechas como “¿dónde está la llave de paso?”.

Lo que hicimos a partir de ese momento es definir su estrategia: su aprendizaje del alemán lo acompañaría con cursos gratuitos online que hay en internet (aulafácil, alemansencillo…), se apuntó a los que teníamos en el SERVEF  y además buscaría un profesor particular algunas horas para reforzar. Reelaboraría su curriculum y lo adaptaría para diferentes perfiles: persona de mantenimiento de edificios y residencias con alemán (para cuando fuera a urbanizaciones u hoteles), fontanero con alemán (para dejarlo en edificios)…. Además haría el curriculum en alemán para poder entregarlo y carteles ofreciendo sus servicios para dejarlos en los tablones de anuncio de edificios y conserjerías y en las tiendas donde acuden los alemanes (el profesor de alemán podría además ayudarle a redactar los textos).

Esta persona no dejó de seguir buscando como lo había hecho antes, no se trata de optar sólo por una opción, sino que además se había especializado para un colectivo concreto (alemanes) y en un ámbito geográfico concreto (dónde viven) en el que sabía que había poca o ninguna competencia, por lo que sus posibilidades se habían incrementado.

Poco después le perdí la pista, algo que nos ocurre en la mayoría de los casos, y no nos permite seguir la pista de estas personas pero creo que el suyo es un buen ejemplo de cómo podemos especializarnos sin renunciar a ser generalistas. Cada uno debemos ver dónde puede estar nuestra especialización: pueden ser idiomas, una habilidad, una zona geográfica, un público determinado… algo en definitiva que nos diferencie del resto y dé un valora añadido a lo que sabemos hacer.

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¿Qué curso de formación hago si estoy desempleado?

Cuando nos quedamos sin trabajo una de las cuestiones que nos planteamos es la posibilidad de aprovechar esa (forzada) situación para hacer algún curso de formación y aumentar así nuestras posibilidades de conseguir un nuevo empleo. Lo recomendable sería que, tengamos o no trabajo, nuestra formación sea algo continuo para evitar quedarnos “desfasados” laboralmente y así, llegado el caso de nos quedemos sin empleo, estemos en las mejores condiciones para demostrar toda nuestra valía profesional.

Alumnos del SERVEF en un curso de chino

Pero si ese no es el caso (lo más seguro) podemos encontrarnos ante el dilema de qué curso de formación hacer, para lo cuál debemos plantearnos algunas cuestiones.

1) Lo primero que tenemos que tener claro es si queremos hacer un curso de formación o bien cambiar de profesión, ya que este aspecto será determinante a la hora de elegir entre un curso de formación o bien, optar por una formación reglada (Formación Profesional, Universidad…). Un curso de 3 ó 4 meses nos puede ayudar a completar conocimientos o a reciclarnos en algún aspecto profesional, pero otra cuestión bien diferente es si decimos cambiar nuestro perfil profesional ya que para ello necesitaremos una formación mucho más completa que requerirá de más tiempo.

2) Si optamos por un curso de formación el mismo debería ser coherente con nuestro perfil profesional, ya que el objetivo último es que nos ayude a aumentar nuestra empleabilidad. Es verdad que el saber no ocupa lugar, pero el tiempo que dedicamos a ello sí, y por eso, debemos fijar prioridades y elegir el curso que más nos interese profesionalmente. Por poner un ejemplo, si tenemos un perfil de conductor de camión nos puede abrir más oportunidades laborales el hacer un curso de transporte de mercancías peligrosas que uno de jardinería.

3) Si tenemos dudas sobre qué curso elegir podemos pedir ayuda a un orientador profesional para que nos asesore sobre cuáles son las mejores opciones en función de nuestras circunstancias personales y profesionales, ya que no es lo mismo tener 25 años que 55, ni tener una carrera universitaria que no tener estudios. En los servicios públicos de empleo tenemos a nuestra disposición un equipo de orientadores que de forma gratuita nos pueden aconsejar sobre la formación más adecuada según nuestro perfil, así como nos pueden facilitar información sobre cómo poder acceder a ella (cursos de los propios servicios públicos, formación reglada….)

4) Tener en cuenta a la hora de elegir un curso si el título está homologado o no, ya que para muchos puestos de trabajo tendremos que acreditar dicha formación con un título oficial.

5) También puede darse el caso de que no necesitemos tanto hacer un curso de formación como desarrollar una habilidad relacionada con el puesto trabajo. Por poner un ejemplo, si somos administrativos puede ser más interesante saber manejar hojas de cálculo de Excel que sacarnos el carne de manipulador de alimentos.

6) Si no encontramos el curso de formación que realmente nos interesa, esperar a que encontremos uno que sí nos pueda interesar. Muchas personas optan por hacer un curso “de lo que sea” creyendo que eso les ayudará a aumentar sus opciones de encontrar un trabajo. A la larga esta estrategia suele resultar ineficaz, y lo vemos en muchos curriculums de candidatos en los que encontramos cursos de perfiles tan dispares como jardinería, cocina o soldadura, en estos casos, más que sumar la formación puede restar.

Por último, tenemos que tener en cuenta que la formación es importante y nos puede ayudar a encontrar un trabajo, pero no debemos perder de vista que nuestro objetivo es encontrar un empleo y a a ello debemos dedicarle la mayor parte de nuestro tiempo y esfuerzo. Mejorar nuestro curriculum, definir la estrategia de búsqueda de empleo que vamos a seguir, saber cómo buscar trabajo por internet o aprender cómo podemos ampliar nuestra red de contactos a través de LinkedIn, son aspectos que no debemos descuidar.

Si tenéis alguna duda o cuestión que plantear podéis enviarme un mensaje aquí 

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Sobre el autor Amalia López Acera
Responsable de comunicación y redes sociales del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF)