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Las redes sociales ya han modificado nuestro cerebro
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Arturo Checa | 19-04-2016 | 18:57

No hay más que ver imágenes como la que abre este post (tomada en el último Mobile World Congress de Barcelona) para darse cuenta hasta qué punto la tecnología, internet y los avances en cuestión de ‘chips&tuits’, nos idiotizan al tiempo (no se puede negarlo) que nos hace más poderosos, más polifacéticos y más formados. Si nos hace más humanos es ya otra cuestión. Hace alrededor de una década que las redes sociales irrumpieron en nuestras vidas. Y, según expertos en neurología, en este tiempo ya han sido capaces de modificar nuestro cerebro. Esa es una de las más sorprendentes conclusiones a la que se ha llegado en ‘Redes III’, una cumbre organizada por la compañía biomédica Pfizer y que ha reunido a psiquiatras de toda España en Córdoba.

Primero está el lado positivo. Veamos primero el lado lleno de la botella. Según los expertos, el uso de redes sociales ya ha supuesto el desarrollo de nuevas conexiones cerebrales en la materia gris de los seres humanos, incluida la creación de nuevos métodos de aprendizaje. Según los neurólogos, el cerebro parece ser capaz de crear nuevas redes neuronales mientras se navega por Facebook, Twitter o Youtube. Para los profesionales sanitarios, esto significa que el cerebro tiene la suficiente plasticidad para adaptarse a este tipo de nuevos retos.

Pero luego está el lado ‘medio vacío’, la parte negativa. Los expertos también señalan que las redes sociales y las nuevas tecnologías pueden provocar adicción. Parte del procesamiento cerebral de las redes sociales tiene lugar en los circuitos relacionados con las recompensas y su uso no controlado podría estar asociado a algunos trastornos psiquiátricos como las adicciones.

Los efectos de las redes sociales ya se dejan notar en los más pequeños. Los llamados ‘nativos digitales’. Según el doctor Pedro Bermejo, neurólogo y presidente de la Asociación Española de Neuroeconomía, “ya se han comprobado sobre nativos digitales y se conoce que estos aprenden de un modo ligeramente diferente a los que no lo son”. El experto confirma lo que uno tiene claro con sólo observar a un niño de corta edad ante una tablet u ordenador. “Los nativos digitales son capaces de hacer varias tareas a la vez con mejor resultado y por otra son más rápidos buscando información para dar respuesta a preguntas concretas”. OJO, y aquí puede ir un aviso a navegantes y a los acérrimos defensores de aquello tan cacareado del ”periodismo ciudadano”. Los nativos digitales “tienen mayor dificultad para discernir entre las fuentes de información fiables y la que no lo son, dándole más importancia a la información que captan de sus amigos y conocidos, y menos a las páginas web oficiales y más confiables”.

El encuentro médico en Córdoba también sirvió para demostrar cómo las redes sociales provocan cambios en los neurotransmisores como la oxitocina, la adrenalina, la dopamina, la serotonina, la testosterona y el cortisol. Mayores niveles de oxitocina se relacionan con más compras e inversión y con una mayor influencia de la familia y la pareja. La adrenalina, que se libera puntualmente en el uso de redes sociales, estaría vinculada con la agresividad mientras que la dopamina se libera cuando se recibe un ‘like’. De esta manera se activan los centros de recompensa y se incrementa la sensación de felicidad.

Por esta razón a través de las redes sociales se pueden llegar a percibir como más positivos algunos productos. El aumento de la serotonina podría modificar los comportamientos sociales hacia un carácter más introvertido y la prioridad de los intereses individuales frente a los de grupo. Por otra parte, altos niveles de testosterona se vinculan con una menor tendencia a establecer nuevas amistades en Facebook y el cortisol tendría impacto en la fidelidad a las amistades.

 Entre los cambios en las capacidades cerebrales, los expertos también señalan  la influencia de las redes sociales en cuestiones como la pérdida de capacidad de concentración y de prestar atención, así como la de leer y escribir textos largos. Respecto a los beneficios sociales de las redes sociales existe consenso sobre el papel definitorio de las redes sociales en la búsqueda de pareja o relaciones sexuales, su impacto en la educación, búsqueda de trabajo o compra online.

Otros temas que también se han abordado durante la reunión han sido cómo el uso de las pantallas táctiles de los teléfonos inteligentes cambia la forma en que pulgares y cerebro trabajan en conjunto y cómo con el uso de internet puede reactivar el cerebro adulto.

 En este sentido, el doctor Bermejo señala: “Sabemos que la utilización de internet es capaz de activar numerosas áreas del cerebro adulto aunque todavía no se ha evaluado cómo las nuevas tecnologías pueden contribuir en la rehabilitación de pacientes con daño cerebral adquirido, como ictus o traumatismos craneoencefálicos. Es necesario incrementar la evidencia científica sobre la aplicación terapéutica de las nuevas tecnologías a los pacientes con lesiones cerebrales”.

Aunque las ventajas son múltiples, un uso irresponsable de las redes sociales también puede poner en peligro la salud, los expertos vinculan algunas enfermedades inflamatorias o auditivas a un uso excesivo. Incluso alertan de que utilizar el teléfono móvil por la calle aumenta los atropellos y se calcula que en más del 90% de los accidentes en los que el responsable es el peatón, están relacionados con el uso de los smartphones.

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