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Vivir en el lío

2012 febrero 2
por María José Pou

Las buenas maneras siempre han señalado que es necesario cuidar los temas de conversación. Entre personas desconocidas o con poca confianza, hay cuestiones que no está bien visto comentar, por ejemplo, la vida sexual o la política. La primera, por excesivamente personal, y la segunda, por la polémica en que puede derivar el diálogo. Por eso, en los ascensores acabamos hablando del tiempo.

Ahora, sin embargo, se ha añadido un nuevo tema que ayuda a iniciar cualquier conversación: la crisis. ¿Quién no ha comentado con alguien que acaba de conocer lo mal que está todo? Es un asunto recurrente porque no implica identificarse. Es suficiente con decir que la situación es mala; que la culpa sea de ZP, por su herencia, o de Rajoy, por sus medidas, se lo reserva cada cual para no entrar en discusión.

Hasta el mismísimo presidente del gobierno en su recepción a Artur Mas ha dicho aquello de “vivo en el lío”, que parece una película de los “albóndigas”, y Mas le ha dicho, solidariamente, “yo también”. Cada uno descenderá al detalle tanto como quiera.

Tal vez el lío al que se refería Rajoy era que tenía mucho trabajo y estaba estresado de reuniones, planes y cumbres. Los malévolos dirán que, acostumbrado a estar tranquilo en los últimos años de ZP dejando que se extinguiera la estrella zapaterista, ahora tiene agujetas de tanto correr y trabajar.

Pero si el lío es poner otra vez todo patas arriba, habría que pensárselo. Me refiero a derogar, cambiar o modificar leyes como la del aborto, la Educación para la Ciudadanía o el Plan Hidrológico. Reconozco que prefiero lo anunciado a lo existente pero encuentro negativo el cambio perenne como lo fue en su momento derogar el PHN, introducir una asignatura para adoctrinar o cambiar la realidad matrimonial.

Vivir por tramos, según quien gobierne, es lo menos adecuado para que una sociedad avance. Es estar arrancando y parando constantemente.