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César Campoy

Banda sonora

La última profecía

Yo quiero ser Enrique Bumbury, 
cantar como Enrique Bumbury, 
moverme como Enrique Bumbury, 
ser guapo como Enrique Bumbury
Quiero ser Bumbury, Huevos Duros (1997)

 

Tres meses después de que La Rambleta valenciana viviera uno de los momentos más épicos de la temporada musical valenciana, La Muñeca de Sal convoca, de nuevo, a algunos de aquellos Profetas para volver a divulgar su divina palabra (y sonido). En esta ocasión, la cita tendrá lugar en uno de los templos musicales patrios con más solera, Wah-Wah, este sábado, día 28.

 

Aquella noche de junio, aquel imponente auditorio congregó a una magnífica representación de los sonidos más valientes del Estado. A la cita estaban convocados, nada más y nada menos, que Nacho Vegas, Fernando Alfaro, Sr. Chinarro, Joaquín Pascual, Javier Corcobado, Elle Belga y los valencianos Senior, Tórtel y Llum. Y lo estaban para plasmar, en directo, el disco de versiones que la revista Rockdelux había editado un mes antes, Versiones sin culpa, en el que, junto a sus ilustres invitados, los valencianos pasaban por su personalísimo túrmix clásicos (o no tanto) de ayer y hoy (y de aquí y allá) como La sangre de tu tristeza (junto a Pascual), La chanson de Prévert (con Chinarro), The Partisan (Cohen, vía Corcobado), Qualsevol nit por sortir el sol (a través del universo Alfaro) o La estatua del jardín botánico (por el filtro de Tórtel).
Evidentemente, resulta harto complicado que el espectáculo de junio vuelva a repetirse, así que la cita de este sábado tendrá un marcado acento autóctono, y hasta la sala de la calle Campoamor está previsto que se dejen caer, de aquella insigne lista original, Senior, Tórtel y Llum. No obstante, todo parece indicar que la noche estará repleta de sorpresas.

 

En La Rambleta, con Llum y A Day in the Life


 

Calificar a una banda de maldita puede llegar a resultar injusto. Sobre todo si hablamos de la escena musical valenciana (¿cuántas no deberían ser definidas así?). Lo que sí está claro es que La Muñeca de Sal no deja de ser un proyecto curioso, inusual, deliciosamente extraño. Llevan en esto de la música desde mediados de los 90 (en apenas dos años, entre el 97 y el 98, Tranquilo Niebla ya les editó Ultra-realidad y Pirueta), y en todos estos lustros han aparecido y desaparecido casi por arte de magia, y bajo la batuta de José Juan López y Juan Luis Salmerón han ido definiendo un sonido tan enigmático como difícil de definir, plasmado en referencias como Geometría (REFTOSEverlasting, 2005), o su continuación, Teología. Su personal manera de entender la vida y el arte, finalmente, ha acabado convirtiendo a esta formación en una referencia, tal vez, más mítica que maldita, pero con marca propia, al fin y al cabo. Sobre ellos (y con ellos) ha trabajado durante muchos años el periodista Carlos Aimeur, que se ha empecinado en plasmar la filosofía de la formación en imágenes.

 

Y hablando de dignas iniciativas, este mismo sábado, aunque unas pocas horas antes (vamos, que la jornada puede devenir completita), se pone en marcha el ciclo de conciertos acústicos Aperitiver, merced a la comunión de la familia Verlanga, y el Tulsa Café de Benimaclet. Aperitiver viene a engrosar la incontable lista de conciertos en formato acústico que, desde hace varios meses, vienen repartiéndose por bares, cafés, librerías y, prácticamente, cualquier recinto del ramo cultural, de los barrios más molones de la capital valenciana. Una práctica (ya habitual) que puede ser degustada en diferentes franjas horarias (el almuerzo, el vermut, la merienda, el resopón), y que trata de establecer una cercana conexión entre músico y público a partir de un ambiente familiar y distendido. Según algunos, se trata de un hábito cosmopolita que, además, ayuda a plantear nuevos universos musicales (en cuanto a filosofía, infraestructuras, reconversión del sector…). Según otros, se está llegando a un punto de saturación (algunos artistas pueden actuar, en diversos espacios, casi todas las semanas) y confusión que puede acabar despistando al respetable. El caso es que nosotros hemos querido centrarnos en el nacimiento de este Aperitiver, que no es otra cosa que un ciclo de conciertos acústicos, que irán desarrollándose en el Tulsa durante las próximas semanas, en torno a las ocho de la tarde, por el módico precio de 3 euros (con cerveza o refresco). Tendrá el honor de inaugurar el invento el gran Julio Bustamante, imprescindible de nuestra música, recuperado hace ya varios años por las nuevas generaciones. Sus espectáculos son tan impredecibles como sinceros, y su buen rollo y optimismo reivindicativo, claves para entender su filosofía.

 

Julio Bustamante, con Montse Azorín – València no s’acaba mai


 

A lo largo de las próximas semanas, por este Aperitiver irán desfilando algunas de las opciones más dignas de nuestro pop. Sin ir más lejos, el próximo 5 de octubre podremos toparnos con Raúl Tamarit y Vanessa Juan, o lo que es lo mismo, Galavera. Completan el cartel el incombustible Paco Tamarit (el 12 de octubre), que promete risas musicales a partir de un show repleto de ocurrencias varias e improvisaciones asombrosas. Quienes saben de sus posibilidades en el escenario (vía The Flauters, Señor Mostaza o Serpentina), saben que habla muy en serio (dentro de la broma).

 

 

Le seguirá Pablo Maronda, el próximo 19 de octubre. Precisamente, estos pocos días, el músico ha hecho público que desde la página web de Maronda, el proyecto que se lleva entre manos con Marc Greenwood (La Habitación Roja), ya se han superado las 3.500 descargas del maravilloso disco La orfebrería según los místicos, un trabajo que, como muchos sabrán, además de en formato vinilo, el dúo puso a disposición de todo el planeta desde Internet, de manera completamente gratuita. Y ya sabemos cómo nos las gastamos cuando de cultura por el morro se trata… Coincidiremos en que la estrategia de Maronda ha funcionado, y su recomendabilísimo trabajo ha llegado a una cantidad de oídos considerable (cualquier artista medio de onda comercial mataría por esas cifras), pero nos queda la duda de saber si el respetable también se hubiera enrollado tanto, si la formación hubiera solicitado alguna contrapartida monetaria a cambio de su arte. Por cierto, su último vídeo-clip, He hablado con ella, ya puede ser disfrutado en Jenesaispop. Y, antes de que se nos olvide, será Llum, el dignísimo proyecto de Jesús Sáez, quien cierre el mes de octubre (el día 26), este ciclo de conciertos en acústico.

 

Maronda – La recriminación


 

En conclusión, unas cuantas excusas, durante las próximas semanas, para disfrutar de algunas de nuestras melodías más digeribles, porque de lo que tratamos de convencerles desde aquí es de que consuman cultura y, si es cercana y de calidad, mejor que mejor. Por regla general, no se arrepentirán.

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Sobre el autor

Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.


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