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Jesús Trelis

Historias con Delantal

LA GASTRONOMÍA ES COSA DE MUJERES

La gastronomía en manos de las mujeres
Creedme, el orden de aparición responde sólo a la locura argumental.
Incluso, muchas mujeres importantes en la gasttronomía no aparecen ¿verdad mamá?
8 de marzo, día de la mujer

Dicen que la cocina es cosa de hombres pero eso es una leyenda. Lo sé bien. A los espías no se nos escapa nada. La cocina no es de nadie. Ni del varón, ni de la dama. No tiene sexo. En todo caso podríamos decir que la Gastronomía tiene nombre de mujer. Esa hermosa palabra: Gastronomía. Podría decirse que es como una niña que se hace grande. Hermosa, espectacularmente atractiva, repleta de matices, perfumes, aromas… A veces un sutil oloroso que canta baladas, a veces la ternura de un guisante que es caricia. Una flor de almendro que se esfuma en la boca,  o el agua de mar que hierve, el caviar que estalla, la mirada hecha luz de brasa, platos de porcelana…

La gastronomía tiene nombre de mujer

Foto Irene Marsilla

Hoy  te he reservado junto a mi un sitio en la mejor mesa. Y a tú alrededor las he sentado. A las que tienen nombre propio; a las que están en la sombra; a las que hicieron posible que los fogones funcionen con brío por estas tierras. A las que me robaron el alma. A quien enseñó a Raúl Aleixandre, a quien dirige las riendas de los restaurantes de Quique Dacosta en Valencia, a la sombra del indiscutible Ricard Camarena, que cuando la conoces te fascina y te gana para su causa... A la que habita La Salita. Ven, descubre… la mujer que hace grande la gastronomía…

Todas son Gastronomía

 Este plato de Begoña lo resume todo. Foto de  Begoña Rodrigo


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El álbum de (algunas) mujeres imprescindibles
de la gastronomía valenciana
 

La Embajadora. Susi Díaz. No la conozco aunque ansío hacerlo. Recuerdo sus pañuelos, sus flores sensibles abrazando lomos de pescados. Ahora es televisiva, y es embajadora, y es ese rostro que representa la cocina valenciana y que ratifica que la gastronomía está en sus manos. Susi Díaz. La Finca. La vida hecha cocina. “Nada grande fue nunca alcanzado sin entusiasmo“,  luce escrito en su web, como si la frase de Teresa de Calcuta formara parte de su escudo de armas. Batalla, sacrificio, pasión, verdad… Tengo ganas de estar con ella y hablar. “Ha costado situar a la región en el nivel gastronómico que merece. Por esta razón, vamos a luchar. Es mucho nuestro potencial”, afirmó tras ser nombrada embajadora de la Comunitat. Juntos, potencial, luchar. Palabras del código de una mujer que es Gastronomía.

Foto José Iglesias

 

La presidenta. Da voz a las estrellas, y pone rostro a las mesas, y es el altavoz que hace que nuestra cocina resuene con eco en el valle infinito de la gastronomía. Ella da la cara y ha hecho equipo y sigue luchando por hacer posible la gran revolución de las cucharas. Cuchita Lluch, presidenta de la Academia de Gastronomía Valenciana. Siempre repartiendo un poquito de azúcar de aquí y de allí. Como Mary Poppins. Ella es gastronomía.

Foto Jesús Signes

 

El impulso lo da Begoña Rodrigo. Es el brío, la fuerza, el ejemplo, la lucha, el terremoto, la pasión, la ilusión, la demostración de que hay que romper tabús, y diferencias, y desigualdades. Es el ímpetu, un canto jondo, un taconeado, un paseo por el mar, una ola que deja la arena repleta de conchas, y algas y sal… Tengo que aprender de ella. Que volver a su mesa. Reprobar sus platos. Se me escapa  el tiempo, mujer. Tengo que asomarme a ella, que es el futuro. ATENCIÓN. Bego es sinónimo de gastronomía.

Foto Txema Rodríguez

La gestión, la admiración. Se llama Manuela Romeralo. Más claro agua. Ni un ápice de discusión. Triunfó en el mundo de las catas, triunfó como ejemplo de reciclaje profesional, triunfó en constancia, en entrega, en seriedad.  Ahora es la mujer que dirige los tres restaurantes de Quique Dacosta en Valencia. Quien está dando junto a su jefe un nuevo empujón a Vuelve Carolina, a MercatBar y al El Poblet. Camino de la segunda estrella. Te dije en su día que era la mujer que acaricia el agua, capaz de hacer con ella magia. Y capaz de hacer siempre sentirte bien. Siempre en el justo término. Humo de habano, sorbo de amontillado. Absolutamente Gastronomía.

(y yo que quedé en llamarle… 😳  )

Foto Jesús Signes

Y con ellas, con su fuerza… otras mujeres que dan batalla. En la cocina de Coloniales la Huerta, Miriam de Andrés, que se hace hueco, y se hace grande mirándose en la tradición reinventada e iniciada en el seno de una familia que es pura Gastronomía. Como lo es su hermana Cristina, en la sala de La Sucursal. Enamoradas de una cocina y del legado que les ha dejado la dama blanca de nuestra cocina… Resuena Loles, resuena.

Foto del Grupo La Sucursal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y Belén Mira, la joven gladiadora de La Pitanza que lleva doce años en una lucha constante por hacerse llegar a sus clientes en cada guiso, en cada plato. Hacer llegar su pasión por la cocina. Doce años que empezó entre Amparitos y tostas con Camembert y mermelada de violeta y que ahora le coronan como una de las reinas de la cuchara tradicional.

 

Como lo es, sin duda alguna, una mujer muy querida, una fiera de la cocina, la que nos conquista el alma y el paladar con sus forma de ser y de crear. Inolvidable mujer que hace del dulce, la gloria. Carito Lourenço.  “Cuando vine de Argentina, donde trabajaba en un restaurante todo de mujeres, creo que tuve la sensación de que en España había más machismo”, me confesó. “Recuerdo que un hombre de 35 años dijo que no podía soportar que una mujer le diera órdenes en la cocina”, remató entre risas.  Carito asegura que ve cómo el panorama va cambiando, aunque “poco a poco, paso a paso”.  Con su media naranja, con Germán Carrizo, se dispone a recorrer una travesía que le va a llenar de triunfos..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Es muy necesaria la incorporación de la mujer en el ámbito gastronómico. Está siendo muy positiva y cada vez la labor que desarrollan es más importante. Desde mi experiencia he visto una gran evolución en los últimos años”. Son palabras de Mari Carmen Bañuls para mister Cooking. Ese rostro que tan poco se deja ver de Ricard Camarena. Un motor que rueda de manera constante dando vida a ese proyecto fascinante que ha revolucionado gastronómicamente Valencia. Un proyecto que nació en buena parte porque Mari Carmen siempre ha creído en la cocina de Ricard y en su enorme e intuitivo paladar. Dice él de ella que es más del 50 por ciento de Ricard Camarena. Quien la conoce, sabe que es pasión empaquetada en el maravilloso envoltorio de  la coherencia. Como la menestra del cocinero de Barx, ella es verdad, delicadeza y al tiempo fortaleza, tierra, origen… sin trampas. Gastronomía total.

Foto Jesús Signes

Como lo es Yvonne. Yvonne Arcidiacono. Jefa de sala de Apicius. Y el corazón de Enrique Medina, uno de los cocineros imprescindibles de Valencia al que iría a visitar su cocina todos los días del año. Puro enamoramiento.”Cuando era pequeña quería ser diseñadora de trajes de boda, pero vi en la televisión una serie que se titulaba Hotel Paradís y entonces dije: quiero dedicarme a los hoteles“. Así comenzó su andadura por el mundo de los hoteles que dio un vuelco cuando conoció a Kike y emprendieron juntos una aventura que hoy tiene ya ocho años a la espalda. Apicius es el espejo del alma. De su alma: la elegancia, la limpieza, la corrección, el sentido común… “Reconozco que veo un problema en muchas mujeres que se meten en este mundo, porque es muy duro. Cuando es tuyo lo puedes llevar de otra manera”, me contó con total sinceridad. “Te hablo de la sala que es lo que conozco; creo que las mujeres aportamos sensibilidad, dulzura… más madres“, me dice entre risas. Ella es todo eso. Y lo dicho, gastronomía.

Foto de Apicius.

Otro nombre. Y otra pareja. Ella es Elsa Fuillerat. Él, Quique Barella. El caso de Elsa es el ejemplo de lo que es trabajar con ahínco por tener un lugar en el mundo de la gastronomía. “Empecé de pequeña ya en la cocina, con un taburete”, me contó. Su vida profesional, y quizá también la personal, siempre ha transcurrido con la Gastronomía como compañera de travesía. “Yo empecé en la cocina, pero cuando montamos el restaurante tuve que ir cediendo espacio porque, no te voy a engañar, la maternidad me empujó a ello. Ahora me entrego a la sala e intento rodearme de gente que sepa, de buenos profesionales especialmente en el mundo del vino… Creo que aporto el plus de haber estado en la cocina”, relató. Elsa reconoce que poco a poco la mujer se ha ido haciendo camino en este mundo. Pero no duda en asegurar que se sufren muchas injusticias. “Yo misma he vivido barbaridades. Estar en la cocina y que te pongan a fregar porque eres mujer mientras ellos se van a comer antes del servicio”, subrayó.  Con mayúsculas, podemos decir que Elsa es sinónimo de GASTRONOMÍA.

Foto de Quique Barella

Raquel Bernal es otro caso de las mujeres que han ido creciendo profesionalmente bajo el paraguas de los fogones. Es la mujer de Alejandro Platero, a quien ya muchos señalan como una de las grandes promesas (cada vez menos promesa y más realidad) de la cocina valenciana.  “Conocí a Alejandro trabajando en la hostelería y como nos cansamos de trabajar para otros, montamos Come y Calla“, relata. Fue como el inicio de una andadura en la que ella se ha ido formando, aprendido, trabajando con intensidad hasta acabar haciendo de la sala del restaurante Macel.lum su pequeño paraíso en el que se siente bien. “Creo que ahora es donde me puedo expresar”. Juntos van a dar mucho que hablar. Mucho gastrofuturo.

Foto de Macel.lum

Y otra mujer. Que no conozco, de la que había oído hablar. Siempre bien. Inés Manzanera  se enamoró de la profesión trabajando en una horchatería. Y fue tal su pasión, que acabó dejando sus estudios para ser profesora de guardería y dedicarse de lleno a esto. La clave, evidentemente, está también en su marido, Julio Colomer. Los dos dan vida a Ciro, uno de esos locales que desde la discreción escriben páginas gloriosas de la gastronomía. Eso me cuentan, eso me dice. “Es brutal”, me insisten. ¿Cómo no he ido todavía?  “Las mujeres creo que aportamos sensibilidad, limpieza, el detalle…”, me confesó. Los dos juntos transmiten encanto. Buen rollo. Eso que todos buscamos alrededor de una mesa.

Foto de Rte. Ciro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y acabo, con pocas palabras. Una mujer que admiro. Raúl se fue a Doha (Qatar) a hacer de su cocina una apasionante aventura en un hotel de lujo. Ella se quedó al frente del restaurante El Cabanyal 128. Desde allí demuestra con su equipo (cocinera en la cocina, por cierto) que la gastronomía pasa por ellas. Maribel es sin duda un reflejo extraordinario. Maribel, Maribel Climent. La gastronomía como el puente de unión de una historia de amor que atraviesa el mundo entero. Sin ellas, la gastronomía se desvanecía..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La cocina son ellas. Y sus parejas. Y  son Loles Salvador, y Mari de Ca Sento, y Pilar, la mujer de Jaime Sanz (de Casa Jaime), y Amparo la madre de Belén de La Pitanza, y Ana, la jefaza del Rausell y María Azafrán, y María José San Román, y  otra Ana de la familia Andrés, pero de Pedreguer, de El Tresmall, esa cocinera que hace un puchero de pulpo que hace llorar… Y es la joven cocinera de La Seu, y la aprendiz que recogía flores el día que visité por primera vez Quique Dacosta en Dénia y me transtorné. 

Y aunque el debate de si es cosa de hombres sea absurdo, y aunque todos sepamos que la cocina no es ni de ellas ni de ellos, sino de todos, déjame que te cuente hoy que la Gastronomía tiene nombre de mujer. Y que es….

una niña con la mirada que tiene el brillo de las brasas

Seguir a míster Cooking: @JesusTrelis

Perdone quien no está. A quien olvidé o nunca supe de ella. En el fondo, deberían salir todas. Y todos. El delantal no tiene sexo, es como los ángeles 🙂

 

Y MAÑANA EN HISTORIAS CON DELANTAL PAPEL, NOS VAMOS DE CERVEZAS.

pero esa es otra historia…

 

Cuentos con patatas, recetas al tutún y otras gastrosofías

Sobre el autor

Soy un contador de historias. Un cocinero de palabras que vengo a cocer pasiones, aliñar emociones y desvelarte los secretos de los magos de nuestra cocina. Bajo la piel del superagente Cooking, un espía atolondrado y afincado en el País de las Gastrosofías, te invito a subirte a este delantal para sobrevolar fábulas culinarias y descubrir que la esencia de los días se esconde en la sal de la vida.


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