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César Campoy

Banda sonora

Costa Oeste: radiante capital, Valencia

Paco Tamarit sigue construyendo las bases de su último proyecto, San Francisco. Considerado uno de los guitarristas valencianos más imaginativos, su pasión por el pop más variado no tiene límites

 

Su casi obsesiva pasión por la música tan solo es comparable con su abrumadora modestia. Sin Paco Tamarit sería imposible entender varios de los capítulos más refinados y de alta costura de la música valenciana de los últimos años. De manera casi sigilosa, uno de los mejores guitarristas que han visto nacer estas lindes ha escrito varias páginas de buen gusto, en primer lugar, con aquellos maravillosos y míticos The Flauters; posteriormente, en compañía de su hermana María, con esa sabrosa delicatessen pop llamada Serpentina, y, hasta el nacimiento de su enésima aventura, San Francisco, formando parte, junto a sus inseparables Luis Prado y Boli (con el imprescindible concurso del gran Eduardo Olmedo), del lúcido proyecto del primero, Señor Mostaza. En el camino ha tenido tiempo de compartir escenario y grabación con Doctor Divago, Una Sonrisa Terrible o Luis González (vía los alocados Adultos).

En The Flauters, precisamente, representaba la vena más lisérgica y psicodélica. Con el paso del tiempo, no obstante, y fruto de su espíritu curioso, ocurrente e ingenioso, aquella senda fue encaminándose hacia un pop más puro, nítido, brillante y aparentemente inocente: «La verdad es que ahora empiezo a poder escuchar algunas de mis canciones en The Flauters sin ruborizarme», afirma Tamarit. «Yo creo que fue mi etapa de aprendizaje, mi adolescencia musical. Desde niño siempre he sido muy fan de las melodías, las voces, la psicodelia, los estribillos; la música “bonita”, para entendernos, pero llegó un momento en mi vida en que sentí la necesidad de explorar otros derroteros (llámalos heavy metal, rockabilly, blues, noise, jazz.…) y bueno, todo ese devaneo estilístico convivió con The Flauters, y, por consiguiente, con mis primeros pinitos como compositor de canciones. Echando la vista atrás creo que se nota con bastante claridad que en aquella época yo estaba buscando un lugar en donde sentirme cómodo componiendo y todavía no lo había encontrado. A pesar de ello creo que canciones como Tunos, Tranquilízate o Sólo un foxtrot son disfrutables a su manera. O, como diría Malcolm Scarpa: “tienen su calidad”. Jajaja».

 

Paco Tamarit y su abrazo del oso poderoso. Por María Ferrando

Tanto aquellos The Flauters, como Señor Mostaza, por cierto, se han caracterizado, entre otras cosas, por recibir innumerables buenas críticas y, sobre todo, por ser reivindicadas como dos formaciones que merecieron y merecen mejor suerte (también podríamos incluir, aquí, a Serpentina). ¿Uno llega a asumir esta continua cantinela? «Totalmente asumida. Vamos a ver, volvemos a lo de siempre. La música está ahí. Creo que sí hemos tenido suerte. Somos amigos. Hemos hecho siempre la música que nos ha apetecido. Los discos, sobre todo los de Señor Mostaza, están muy bien y creo que aguantan el paso del tiempo con mucha elegancia. Hemos vivido (y seguimos haciéndolo) momentos en directo inolvidables», asegura sin rencor un Paco que, a partir de sus divertidos espectáculos (una lección de pedagogía musical y buen rollo) y sus últimas aventuras, ha frecuentado estilos como el sunshine pop o el soft pop que, pese a parecer netamente inocentones e inofensivos, esconden un grado de madurez compositiva y comprensiva. Hay quien los circunscribe en un ámbito de acción prácticamente para intelectuales. ¿Estás de acuerdo? «Creo que no. Lo que pasa es que desgraciadamente esa música nunca ha sido demasiado considerada, ni bien ni mal. Y para la mayoría de gente directamente no existe, y ello conlleva que se cree una especie de ghetto sunshine (perdón por la estrambótica expresión) que dista mucho de ser algo de carácter intelectual. Vamos, lo que viene pasando con los coleccionistas de trenes eléctricos, que son pocos, pero no son necesariamente intelectuales. De hecho, cuesta imaginarse a un coleccionista de trenes intelectual, que sepa relacionar su hobby con las grandes dudas de la humanidad. En cualquier caso, y volviendo al sunshine pop, no es más que una etiqueta. Y las etiquetas la mayoría de las veces acaban siendo desbordadas por aquello que etiquetan. No olvidemos que es MÚSICA, así, en mayúsculas, lo que pretendemos guardar en una cajita para acordarnos de cómo suena. Yo recuerdo en los 80 que grupos como Bauhaus o Joy Division estaban en el mismo saco que Sisters of Mercy o Alien Sex Fiend».

 

 

En esos mismos espectáculos protagonizados por Tamarit, es habitual asistir al despliegue de una alfombra, tejida por el músico, con la que suele homenajear a algunas de las figuras que han marcado su devenir musical. Algunas de ellas forman parte del listado de grandes voces y compositores del pop español de calidad de nuestra historia. Hablamos de Cecilia, Vainica Doble, CRAG… Unas figuras, por cierto, de moda desde hace varios años. ¿En qué momento se ha perdido el miedo a defenderlas? «En realidad se debe a que son artistas que utilizaron un lenguaje muy personal. Que fueron ellos mismos y que las siguientes generaciones los vieron como un espejo en que mirarse. De todas formas, creo que son muy diferentes. Lo importante es que ahí están las canciones: María y Amaranta, Mi pobre piano, Habanera del primer amor, Mañana, Sólo pienso en ti, Mari Luz, Cuando yo era pequeña, Un metro cuadrado, La ballena azul… Se me pone un nudo en la garganta y la piel de gallina simplemente enumerando los títulos. En La Codorniz, con bastante gracia todo hay que decirlo, ponían a caer de un burro el Dama, dama de Cecilia. En otro medio a Vainica Doble se las consideraba reaccionarias por hacer apología de la propiedad en Un metro cuadrado, y, bueno, el momento de máximo reconocimiento que España brindó a Rodrigo García fue a propósito de su boda con Karina. Creo que fueron portada del Pronto. La reivindicación se debe a que cuando callan los voceros y opinadores, la música, continúa el viaje emprendido hace años con destino a los corazones sensibles, sabedora tal vez de que, una vez instalada en ellos, no morirá sola».

Desde hace varios meses, Tamarit ha ido avanzando algunos de los temas que formarán parte de San Francisco. Canciones que verán la luz vía Elefant, grabadas en Rpm con Roger García: «Los temas que he ido avanzando, Ada hoy se va a enamorar y Tuno, tuno, tuno, están todavía en obras. Los he ido enseñando a amigos porque me quemaban ya en las manos y necesitaba que la gente que tengo a mi alrededor supiera de mí. Todavía no están mezclados. De esa tarea se va a encargar mi amigo Carlos René. Tiene varios proyectos musicales en marcha y todos me encantan y son muy eclécticos. El formato del disco todavía no está decidido. hay mucho que hablar, elegir, pero vamos, será o un 7” con 4 canciones o un 10” con 6. Saldrá en la preciosa colección The new adventures in pop, de Elefant. Un lujo para mí».

 

Tentación oriental. Por María Ferrando

La criatura sonora, todavía sin título («soy un pésimo titulador de canciones»), se viene gestando, sin prisas, a partir de un espíritu ‘juanpalomista’, en el que Paco se ha encargado, prácticamente, de atacar todos los instrumentos, a excepción de algún teclado y batería, obra del propio Luis Prado: «Una cosa alimenta la otra… Vamos a ver, la gestación de este proyecto ha venido acompañada por el nacimiento de mis dos hijos y la puesta en marcha de un negocio propio. Cualquiera que esté leyendo esto que tenga hijos pequeños sabe que, así como los corazones se expanden, las agendas se contraen hasta tal punto que es complicado escribir algo en ellas. Con el “yo me lo guiso, yo me lo como”, todo es algo más fácil».

Mientras la edición se concreta, Paco seguirá paseando su buen hacer por diversas salas. Lo hará en solitario, armado con guitarra, su habitual simpatía y haciendo gala de la peculiar acidez de sus comentarios. El concepto banda, por ahora, no se vislumbra: «Ahora mismo no me planteo nada que no sea ir yo solo. Me estoy debatiendo entre shows algo folkies de guitarra y voz o tenerlo todo grabado, darle al play, coger el micro y cantar el repertorio paseándome por las mesas». Por supuesto, para deleite de los fieles seguidores de los diversos proyectos de Paco, San Francisco convivirá con Serpentina: «El recorrido de San Francisco espero que sea largo. Sí, por supuesto que acabarán conviviendo los dos proyectos. Serpentina es el grupo que tengo con mi hermana María. Tengo canciones que están pensadas para Serpentina, otras para San Francisco. Las primeras tienen un carácter más psicodélico y desbaratado, y las segundas son pop, digamos, más construido. Ahora mismo, mi hermana está criando a dos soles, así que ¡¡imagínate hacer coincidir las dos agendas!! Pasada esta primera fase de crianza, Serpentina volverá con un disco lleno de psicodelia».

 

 

La lectura de la semana

 

La caja negra de los sueños

Fanzine. B/N. Enero 2015. 20 páginas

 

«Este fanzine es una victoria a la insensatez». Con esta frase, el equipo de La caja negra de los sueños presenta la primera de sus entregas que, según su declaración de intenciones, tan solo afirma tener una cosa clara: Con él se regalará, cada entrega, un sencillo en vinilo. En esta ocasión, se trata de un magnífico epé exclusivo de cuatro temas interpretados al piano (faltaría más) por el insigne Luis Prado, que incluye revisiones del clásico de Señor Mostaza Electricidad de corazón; del Nos siguen pegando abajo, de Charly García; del Maybe I’m amazed de Paul McCartney, y del Do I still figure in your life, de Pete Dello (el diseño es cosa de Antonio Chumillas). Se convierte, por cierto, en la primera referencia del sello Discos Epicúreos.

No obstante, pese a lo que aseguren los padres de la criatura (el eterno Vicente Maicas, Daniel Pirata, Ati…), La caja negra de los sueños es mucho más que un simple contenedor de vinilos. La iniciativa, que recupera el espíritu de los míticos e históricos fanzines fotocopiados, es un alocado, variado, breve, ameno y trabajado ejercicio de buen gusto e ironía, a partir de la recuperación de citas literarias, plurales recomendaciones en torno a diversos cómics, o jugosas e inteligentes ilustraciones que salpican, señoriales, tan cuco formato. Añadan ustedes, además, jugosas entrevistas con la banda de Boston Pretty & Nice, y con el irrepetible Luis González, que desgrana los secretos de aquel Clásico con twist, el primer disco de su otro (o mismo) yo: Caballero Reynaldo.

Por supuesto, y como mandan los cánones, estamos hablando de una edición limitada. Vamos, que el que avisa no es traidor.

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Sobre el autor

Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.


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