Las Provincias

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Las recomendaciones en el ámbito laboral
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Amalia López Acera | 05-11-2015 | 13:13

Que una persona hable bien de nosotros en cualquier ámbito de nuestra vida es algo bueno, pero si lo hace en el plano profesional cuando estamos buscando empleo nos puede abrir algunas puertas de cara a conseguir un puesto de trabajo.

Habitualmente recurrimos a personas con las que hemos estado trabajando juntas en una empresa o hemos tenido algún tipo de relación profesional o personal, y a las que les pedimos que den referencias positivas de nosotros en una empresa en la que estamos interesados.

La aparición de las redes sociales, muy especialmente de LinkedIn, ha facilitado que nuestra red de contactos se amplíe y por tanto sea mayor el número de personas que conocemos y que podrían convertirse en posibles “recomendadores”. Sin embargo, cada día vemos ejemplos del mal uso que se está haciendo de esta herramienta a la hora de contactar con personas para pedirles una recomendación.

Algunos de esos errores son:

1.- Dirigirse a un intermediario al cual no conocemos de nada para que nos recomiende ante un tercero. El hecho de que una persona acepte nuestra solicitud de contacto en una red social no quiere decir que vaya a recomendarnos así porque sí, sobre todo si no nos conoce de nada. Lo que en realidad le estamos pidiendo a esa persona es que ponga a nuestra disposición su prestigio profesional y la relación que él tiene con ese contacto. Cualquiera que trabaje su red de contactos sabe que los mismos se consiguen tras mucho tiempo y esfuerzo, y es raro que nadie se “moje” así porque sí por alguien que apenas conocen. Y además me pregunto, ¿si tanto te interesa ese contacto porque no le envías un solicitud al igual que has hecho conmigo?

2.- Otro error muy común es pedir a todos los empleados de una empresa que nos escriban recomendaciones. Las recomendaciones son buenas, pero que haya 5 ó 6 todas de trabajadores de una misma empresa, resulta un poco excesivo. Con que haya una recomendación por empresa y que se intercalen de diferentes cargos, da una perspectiva mucho más amplia de tu valía profesional. También tenemos que seleccionar aquellas que sean realmente relevantes, ya que es mejor poner sólo una buena recomendación que veinte que no aporten mucho.

3.- Pedir recomendaciones a cambio porque ellos te las han dado. Son ese tipo de comportamientos curiosos que uno descubre en la red: una persona valida tus actitudes en LinkedIn (porque ella ha querido de forma voluntaria) y a los 2 minutos te escribe diciendo que ahora hagas tú lo mismo. Son cosas que a uno le dejan con la boca abierta..

4.- Escribir largas recomendaciones. Cuanto más breve sea la recomendación y más se ciña a aspectos concretos, mejor. Es igual que no caer en tópicos como cuando decimos que alguien “es muy amigo de sus amigos” (faltaría más),es mejor decir que habéis colaborado juntos en el proyecto X y que fuiste un pilar fundamental por tus conocimientos en Y.

Hace unas semanas LinkedIn anunció una nueva herramienta que ya ha empezado a utilizar en pruebas. Se trata de LinkedIn Referrals una función en la que serán los propios empleados de las empresas los que recomienden candidatos. La función no está disponible todavía pero según han explicado lo que hará LinkedIn es buscar entre las conexiones de primer grado de los empleados de una empresa, aquellos que encajen para el perfil profesional que están buscando. LinkedIn mandarán entonces una lista con esos candidatos “sugeridos” para que el empleado recomiende a aquél que considera más idóneo.

Una vez más comprobamos como contar con una buena red de contactos tanto offline como online es fundamental para aumentar nuestras oportunidades profesionales. Pero conseguir que esos contactos nos recomienden es otra cosa, para ello tendremos que demostrar nuestra valía y profesionalidad y “cuidar” mucho la forma de pedir esas recomendaciones, ya que de lo contrario se podrían volver en nuestra contra.

Sobre el autor Amalia López Acera
Responsable de comunicación y redes sociales del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF)