El Francotirador está a punto de cumplir dos años. Surgió como continuación del blog “Un ácrata en la corte” y en estos casi 24 meses de vida (nació el 31 de enero de 2o12 con este post El PSPV se queda sin recursos) lo han leído cerca de 350.0oo internatutas (visitantes únicos). A punto de cerrar 2013, me he permitido la licencia de hacer una selección de los que considero los diez post más relevantes.
Número 1. Por ser el embrión de una polémica a nivel nacional con entrevistas de todo tipo. Por tener la sensación de que algo se te ha ido de las manos. Por el hecho de que este blog tuvo su link en medios de la importancia de la revista Time y del diario The Independent. Y porque Estrella Damm todavía no ha mandado una cajita de cervezas a la redacción, el ganador (pese a no ser el que más visitas tuvo: supera ahora mismo las 20.000) es: El atentando contra la paella de Love of Lesbian y Estrella Damm.
Además, la polémica me permitió encontrarme con los miembros del grupo, que por fin se comieron un auténtico arroz valenciano.
Número 2. La cafetería de lujo de los diputados valencianos sigue dando mucho juego. Un gasto de más de 1,8 millones de euros símbolo del despilfarro de los días de vino y rosas en Les Corts Valencianes. Hoy, sigue siendo el post con más visitas: supera las 25.000. Pero lo peor de todo es que aún no he encontrado respuesta a esta pregunta: ¿Para qué quieren los diputados 72 vasos de whisky?
Número 3. La socialista Elena Valenciano protagonizó ante mí uno de los episodios más lamentables que he vivido como periodista. La diputada, en un arrebato de interesada caridad, montó un estudio de televisión en uno de los almacenes del Banco de Alimentos para dar publicidad a su buena acción del día. El carroñerismo de nuestros dirigentes se concentró en: El vampirismo de la política.
Por cierto, Elena Valenciano nunca volvió por el Banco de Alimentos: El vampirismo de la política (II).
Número 4. Luis Salom se ha convertido ya en un clásico en el time line de muchos tuiteros. Salom, que es asesor del PP en el Ayuntamiento de Valencia y en su día destacado miembro de Nuevas Generaciones (¿qué hacen estos chicos?), se ha convertido en uno de los estiletes del partido en las redes sociales. Casi 60.000 tuits adornan su perfil. Una labor bien remunerada con un sueldo de más de 4.000 euros brutos al mes. Salom valoró a su manera el resultado de las elecciones andaluzas: La ‘coca’ del asesor del PP.
Pero el sectarismo no es exclusivo de asesores y cargos conservadores. Este es otro ejemplo: Los políticos sectarios.
Número 5. El post permitió acuñar un término: Baldoví, el opaco. Quizá debería haberlo registrado para que cada vez que los diputados del PP lo han repetido en la tribuna me hubiera llevado algún dinerillo por la patente. Mi relación con el diputado de Compromís mereció una trilogía y un anexo para dar por cerrada la polémica: Baldoví, el opaco (I, II, III y anexo).
Número 6. El cierre de Canal 9 también tuvo su espacio en este blog. La última imagen de la televisión pública de los valencianos, con una mesa copada por cargos públicos, fue su mejor epitafio: nació, murió y vivió al servicio de los políticos. No aprendió ni el día de su ejecución. Una top model y unos premios como los Nova escenificaron el derroche y despilfarro en RTVV: Carla Bruni cobró un dineral de Canal 9.
Radiotelevisión Valenciana (RTVV) empezó a cavar su tumba cuando la parrilla dio entrada a programas como Tómbola.
Número 7. Compromís se merece un puesto en esta lista. La formación, que abandera la nueva forma de hacer política, siempre es motivo de debate por sus formas y sus gestos. El partido dará mucho juego en el futuro. No todo es un remanso de paz en el grupo econacionalista. Si sabe jugar, no será la llave para el PSPV (perdido en guerras internas) en un hipotético tripartito. Más bien será la argolla. A Compromís por delante le queda la tarea más dura: elegir entre Mónica Oltra y Enric Morera: Las primarias de Compromís son una estafa.
Número 8. Les Corts Valencianes siempre da mucho juego. Diputados que se duermen en el pleno, otras que expulsan a los periodistas de los ascensores, parlamentarias que insultan a presentadoras de televisión y representantes nacionales con erratas tan bárbaras como escribir (¡¡dos veces!!) “hironía” con “h”. En estos tiempos de crisis, sus señorías tienen la nómina asegurada y las vacaciones blindadas aunque ni siquiera sepan cómo se vota. Por eso, siempre hay que denunciar: Los chollos de los diputados.
Número 9. Hay clásicos que nunca mueren en estas tierras. La guerra de banderas, símbolos y lenguas. Desde que murió González Lizondo, el valencianismo se encuentra huérfano. Por el otro lado, los postulados nacionalistas más próximos al catalanismo intentan mantener su lucha ahora que se abre el abanico electoral. Otros, como un servidor, nos quedamos al margen: El socorrido País Valencià.
Número 10. Este post no necesita introducción: “Me llamo Vega. Estoy luchando, ¿me ayudas?”
El año termina con el regusto de que se necesita una regeneración democrática urgente y con la sensación que lleva muchos meses instalada en la calle: La gente está hasta los huevos.
Feliz año a todos