Las Provincias
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El amor está en el aire (melancólico)
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César Campoy | 13-05-2015 | 16:04

The loop of love representa el retorno de Mist tras más de seis años desde la publicación de su último disco, mientras Rick Treffers, el holandés con corazón valenciano, reúne una superbanda para presentar su trabajo, el 29 de mayo, en la Sala Russafa

 

Cuentan que la madre de Treffers quedó prendada de un galán latino mientras veía una película en su Holanda natal. Tanto, que decidió que su futuro retoño respondería al nombre de Ricardo. Años después, Rick comenzó a visitar nuestras tierras con sus diferentes formaciones (Girlfriend Misery, Miss Universe y, por supuesto, Mist), y quedó tan perplejo y enamorado que, al final, decidió colgar su mochila a orillas del Mediterráneo, contagiarse de este peculiar modo de vida, e idear mil y un proyectos, uno de ellos, ese Turista Optimista, que analiza, socarrón e irónico, nuestras costumbres y comportamientos: «Vine aquí porque siempre me gustó mucho el público en los conciertos de Mist, y también encontré gustos musicales muy buenos. Además, tenéis Radio 3, algo que en Holanda es inexistente. Sé que en España hay muchas cosas que no funcionan tan bien, pero cada país tiene sus ventajas y desventajas. Como holandés, me siento bastante libre viviendo aquí y, de paso, disfruto del buen tiempo, de la naturaleza, la gastronomía y de la buena gente. No es el lugar ideal, pero por ahora no sé de otro lugar más ideal que éste», asegura un Treffers que analiza los parabienes de este The loop of love, un disco cuya salida coincide con la publicación del recopilatorio de la banda, Selection, y que ha sido difundido a través de su propio sello, Skipping Records, con el amparo promocional de Green Ufos («me da pereza enviar maquetas a sellos que no conozco; en esto soy más de la filosofía de que, mejor, me busquen a mí»). Editado más de seis años después de la última criatura de Mist, continúa el camino marcado por las últimas referencias del grupo, caracterizadas por ese amor por los pasajes cálidos, íntimos, agridulces y tremendamente sentidos: «Desde que publicamos el primer álbum We should have been stars (Astro, 2002), Mist ha tenido un sonido característico y propio que hemos ido desarrollando. En este sentido se puede hablar de una filosofía. Hay muchas maneras de dar forma a una canción y siempre ha sido un reto para mí intentar producir algo que esté cerca del sonido que tengo en mi cabeza (o alma). Quiero que mis canciones en inglés representen un universo que va más allá de una secuencia personal de acordes con una letra. Una canción no sólo transmite por ser un buen tema. El carácter está en la canción, en el sonido, el tono y en los arreglos. El nuevo material me surgió con la guitarra acústica y después empecé a pulirlo dentro del marco de esta filosofía».

Una filosofía que, faltaría más, sigue encontrando en el amor una fuente de inspiración cuyas posibilidades compositivas parecen eternas, infinitas. ¿Es así? «Creo que son más los sentimientos básicos como el miedo a morir, pero también la energía vital, de querer disfrutar de la vida a tope, la búsqueda por la felicidad y la tranquilidad. En el disco hay temas que abordan esto de una forma un poco más abstracta que una canción de amor (Prepare for landing, Counting to ten). El amor va dentro de ese paquete, y es cierto que sigue siendo el motor más importante y directo para que me salgan melodías y armonías».

 

Observador. Un holandés en Valencia. Por Stella Blasco

El proceso de gestación de este disco, sin ningún género de dudas, tenía que ser muy especial. A lo largo de varios meses, Rick emprendió una verdadera odisea subido en su estudio móvil, por Valencia, Madrid y Ámsterdam, para ir construyendo un armazón consistente a partir de colaboraciones y reencuentros muy especiales: De dos de las columnas históricas de Mist, Ivar Vermeulen y Jeroen Luttikhuis, a amigas y amigos del calibre de Ana Béjar (Usura, Orlando), José Luis García (Manta Ray, Elle Belga), Antonio José Iglesias (Dwomo), Theo Sieben… ¿Una experiencia algo más que existencial, alejada de los parámetros tradicionales que marca la industria?: «Como compositor y productor quiero tener la libertad de grabar o mezclar cuando quiera o pueda. La ventaja de hacer todo ‘en casa’ con un equipo bueno pero pequeño y que conozco bien me permite dedicar muchísimas horas a perfeccionar los arreglos y mezclas, sin que el presupuesto se acabe. Casi se acabaron mis ojos, oídos y espalda, eso sí, porque trabajo en un portátil con pantalla pequeña. Ha sido un curro de un año y medio. Muchas horas. El arreglo de Heartache, por ejemplo, ha tenido más de 5 versiones distintas antes de encontrar la clave.  Hace años que trabajo de esta forma, y me doy cuenta de que tengo cada vez más experiencia como productor, y de que ya no hace falta irme a otro estudio para mezclar. Puede ser que en el futuro cambie mi forma de trabajar, para ver qué pasa, para ver qué ideas me da, pero con el sonido de Mist soy tan tiquismiquis que no me puedo imaginar dejarlo totalmente en otras manos», sentencia el artista.

 

 

No pocas eran las voces que miraban al cielo clamando por una nueva entrega de un proyecto embadurnado de esencia onírica, que es capaz de utilizar todos sus recursos en servicio de un pop que gusta saltar de lo sencillo a lo majestuoso sin trauma alguno. En todos estos años, ¿el contacto entre Rick, Ivar y Jeroen se había mantenido?: «Son muy buenos amigos. Ivar vino Valencia en junio del año pasado para grabar cosas y para probar arreglos. Cuatro días intensos en el barrio de El Carmen, con más de 30 grados, las ventanas cerradas para que no se oyeron gritos de la calle en la grabación, y sin aire acondicionado. En Ámsterdam hicimos dos sesiones, también con Jeroen. La grabación y la mezcla las he hecho yo en España, y ellos me han enviado sus comentarios constructivos hasta el final del proceso. Forman parte de esta filosofía de Mist, aunque ya no forman parte de la banda en directo en este momento. Lo gracioso es que he sido capaz de tocar algunas partituras del Fender Rhodes con el espíritu de Ivar y él me ha dicho: “Muy bien, ya no hace falta que lo toque yo”. Eso demuestra que el ego de los músicos es mucho inferior a la importancia de la canción y lo que transmite».

 

Escuderos de lujo. Devece, Carreres, Galope y Aubán arropan a Rick. Por Stella Blasco

Porque, efectivamente, la formación que acompañará a Treffers en la presentación de The loop of love, sin ir más lejos, el próximo 29 de mayo en la Sala Russafa de la capital valenciana, nos resulta muy próxima. Tanto, que por eso nos atrevemos a calificarla como una verdadera superbanda, integrada por músicos de altura, de sobra conocidos en estos lares: «Surgió de una forma bastante natural. Con Remi Carreres y Gilberto Aubán formé un grupo de un sólo día para tocar The man who sold the world en un tributo a Bowie. Luego pensé en Javi ‘Galope’, al que ya conocía por su proyecto personal y me gustaban sus gustos musicales. Javi le dijo a Sergio Devece que probablemente iba a hacer algo con Mist, y Sergio se sorprendió, porque no sabía que yo vivía en Valencia. Resultó ser seguidor de Mist desde el primer álbum y se ofreció a tocar la guitarra en seguida. ¡Le fiché sin haberle oído tocar! Hay buena química, tanto a nivel personal como musical. Gilberto es un omnívoro musical con muchísimo talento. Le gusta participar en proyectos nuevos que le interesen sin ser él el protagonista. Está aprendiendo cosas nuevas, ¡y canta en inglés conmigo! Javi también intenta ponerse la piel de Mist, como batería, percusionista, pero también canta y toca algunas guitarras. Los dos son de la misma generación, y también les he fichado para que vayan más mujeres a los conciertos (¡es broma!). Remi es un bajista y músico buenísimo. Tiene muy buen feeling y empuje, y también entiende de música electrónica, que es un pequeño pero importante elemento en la música de Mist. Sergio Devece es un monstruo con varios instrumentos y tiene muchísimo conocimiento de producción y sonidos. Sin tener que decirle mucho, se acerca mucho al sonido de Mist y me sorprende con nuevos arreglos muy finos y totalmente fieles al grupo. Como técnico de sonido he contratado a mi amigo Juli Mekànika, que también ha trabajado conmigo con El Turista Optimista, y yo le he ayudado a hacer algunas guitarras para su inminente álbum. Es un crack en cuanto a producción, composición, piano y música electrónica».

Mientras tanto, Rick aparca, por ahora, su otros e innumerables proyectos profesionales y vitales: «Estoy casi totalmente volcado en Mist, y no sólo en España. Representa mucho trabajo sacar un disco e intentar darlo a conocer en varios países. También sigo activo con Singing in English [enseñanza del inglés a través de la música], y hago trabajos como escritor y guía turístico en Valencia. El Turista Optimista, mientras tanto, está durmiendo una larga siesta. Volverá cuando toque», sentencia este peculiar y carismático trotamundos.

 

 

Los discos de la semana

 

Flipping Colors

Selfish Shellfish Selfie (Mascarpone Discos-Discos de Perfil-Carmen Records, 2015)

De la unión de Nick (Jackson Milicia, Cuello, Tucán), Pablo (Jackson Milicia, Amatria, Mr. Perfumme), Popo (Sangre de Mono, Fresno) y Miguel (Sangre de Mono, Skimoes, The Mad) surge un ente con aspiraciones guitarreras, pero de espíritu un tanto más contenido que el de algunas de las aventuras mencionadas. El resultado no es otro que una apetecible combinación de power pop, new wave y reminiscencias punk melódicas, a base de efectivas alternancias de acordes mayores y menores, conseguidos riffs y plausibles transiciones. Ahora se estrenan en formato largo con un elepé, grabado, mezclado y masterizado por Pablo Peiró (Betunizer), de sugerente y llamativa portada (obra de Martín López) que emana energía a raudales, estribillos pegadizos y un final de fiesta atronador, con sombría sorpresa incluida.

 

Soledad Vélez

Nightmare/Thunderstorm (Absolute Beginners, 2015)

El nuevo larga duración de Soledad Vélez, Dance & Hunt es, sin duda, uno de los más esperados de la temporada musical valenciana. Verá la luz, si todo va bien, después de verano. Mientras tanto, la personalísima artista nos ofrece un avance a modo de sencillo. Grabado en los estudios Río Bravo de Xirivella, la Vélez sigue contando con Jesús de Santos, y también se ayuda de Luis Torregrosa, batería de Naima, incorporado a la banda desde el pasado estío. Poderoso de principio a fin, el dúo sonoro llega a emocionar a partir del progresivo desarrollo sintetizado de Nightmare y la atmósfera espacial de Thunderstorm.

Sobre el autor César Campoy
Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.

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