Las Provincias

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Francesc Rifé, el diseñador que pone alma a los restaurantes
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Jesús Trelis | 13-02-2017 | 07:12

Su­ce­de, Ca­na­lla. elBu­lliLab… Es uno de los in­terio­ris­tas de ca­be­ce­ra del mun­do de la co­ci­na. Los jue­gos de lu­ces, la ma­de­ra y la geo­me­tría mar­can sus pro­yec­tos. Aho­ra ba­ta­lla con el nue­vo lo­cal de Ca­ma­re­na en Bom­bas Gens.

 

Foto Irene Marsilla/LP

Lo que se escriba de Francesc tiene que ser sencillo, aparentemente sencillo. Como sus creaciones. Unas cuantas líneas casi sutiles, proporcionadas y diría que hasta minimalistas. Rifé es el hijo de un artesano y a la vez empresario que tenía un negocio vinculado al mundo del mueble. «Mi padre era un maniático de las cosas bien hechas. De hecho, montó una carpintería porque creía que los muebles que recibíamos no tenían la calidad que él quería», reflexionó el interiorista de Sant Sadurní d’Anoia.

Foto cortesía Rifé Estudios/ Fernando Alda. Detalle de Ricard Camarena Restaurante.

Rifé nunca pensó que acabaría recogiendo el relevo de sus padres y mucho menos que acabaría siendo un sembrador de vidas en restaurantes. El que da alma a un espacio que después estallará en emociones y excitaciones a golpe de fogones, comidas y experiencias gastronómicas. «Cuando estudiaba BUP y COU me dedicada de manera semiprofesional al Hockey, era lo que me preocupaba, pero hice la Selectividad y acabé entrando en Empresariales», rememoró. Eso sí, allí estuvo sólo quince días. «Me di cuenta que no era lo mío y claudiqué para ir al negocio familiar, aunque no sabía lo que era eso del interiorismo, de decorar y amueblar casas…».

Foto Fernando Alda. Un detalle del Ricard Camarena.

A ello se dedicó de lleno. Y será una casualidad de la vida pero el proyecto final de carrera fue diseñar un restaurante. «Para mí era lo más», aseguró. Aunque ese sueño no se materializó hasta un tiempo después, aquello llegó y con fuerza. «Primero hice un pequeño bar en Madrid y luego la ampliación de Can Fabes», remarcó. Conocer a Santi Santamaría y llevar acabo aquel gran proyecto fue un antes y un después en una carrera profesional como interiorista y diseñador industrial, pero también en su otra gran pasión –o vicio si es que se le puede llamar así–: la gastronomía. «Valencia la relaciono con mis visitas a la Feria del Mueble con mi padre; recuerdo que me sobornaba con las gambas de aquí para que le acompañara». Fueron los inicios de una debilidad que fue a más. «Sé más de gastronomía que de interiorismo», bromeó.

Foto Irene Marsilla tomada en Habitual.

Francesc Rifé descubrió que detrás de Santi Santamaría había un mundo en todos los sentidos. Y él, con quien conectó a la perfección en su manera de entender la cocina, le puso el foco en muchos otros puntos relevantes y le descubrió maneras de hacer y entender la gastronomía: desde Zalacaín («que era como volver 20 años atrás», confesó) a Atrio o a Les Cols, de Fina Puigdevall.

«Entendí de alguna manera que hacer las cosas

en compañía era más beneficioso para todos»

Los proyectos fueron creciendo por todo el mundo y con él, los reconocimientos. Y llegó en su periplo el aterrizaje también de su vertiente profesional en Valencia, de alguna manera siempre vinculado a Ricard Camarena. En su haber, el restaurante del Caro Hotel, antes Arrop y ahora Sucede, considerado a nivel internacional como uno de los locales más hermosos del planeta. «En aquel lugar había algo tan potente como la muralla que debía verse desde cualquier punto», argumentó. Rifé resaltó en la conversación que, diez años después, aún lo muestra y entusiama.

Foto Fernando Alda. Cortesía de Estudio Rifé. Detalle del restaurante de Caro Hotel.

Siguiendo la estela del chef de Barx, llegó después su gastronómico actual, el Central Bar, el Canalla Bistro de aquí y recientemente el de México, y su último gran trabajo, el restaurante llamado a ser un referente en Valencia, que Camarena desarrolla en Bombas Gens. «Afronto un proyecto bestial, es un lugar brutal; pero, eso sí, es un edificio por un lado y una tapia por otro. Pero no había local, nos lo hemos inventado», remarcó sin meternos demasiado en detalles sobre el proyecto. Debemos respetar el misterio. Aunque no es difícil adivinar que, de nuevo, Rifé apostará por los materiales del entorno, por la nobleza de la madera y los juegos de luces para desarrollar el restaurante de Bombas Gens. Una propuesta en la que, como la cocina, mande el producto. «La cocina de Santi Santamaría hablaba mucho de materia prima, algo que relaciono también con Ricard. Creo que hay dos caminos, los que reinterpretan y escenifican y los que ponen la materia prima como base», fue glosando.

Su arquitectura, que se va adaptando a su cliente, habla también de todo eso. De hecho Francesc y la gastronomía van de la mano. Su ingrediente preferido en sus proyectos es la madera, «por de dónde vengo y por lo que puede transmitir». Desde luz a mil formas. Gastronómicamente su debilidad son los canelones. «Es el plato de casa», recordó. Un plato que se hace reciclando los restos del cocido. Como puede pasar también en el interiorismo. De hecho, él ya lo hizo en Canalla Bistro con las cajas de naranjas. «Más allá de la moda, el reciclaje con coherencia puede ser importante», remarcó.

Foto del Canalla Bistro en México. De David Zarozo, cortesía de Francesc Rifé.

Durante la conversación hablamos de presupuestos mínimos que agudizan el ingenio (como pasa también entre los cocineros); de sus templos culinarios, como fue Can Fabes, Can Roca o un restaurante en un palacete belga que casi le deja sin aliento; de interiorismo cocinado, de los restaurantes que parecen parques temáticos, de la piedra, de la luz, del hormigón armado. Un puñado sutil de mil palabras compartidas para concluir que, al final, todo pasa por los vericuetos de una mesa. De madera noble, claro.

Sobre el autor Jesús Trelis
Soy un contador de historias. Un cocinero de palabras que vengo a cocer pasiones, aliñar emociones y desvelarte los secretos de los magos de nuestra cocina. Bajo la piel del superagente Cooking, un espía atolondrado y afincado en el País de las Gastrosofías, te invito a subirte a este delantal para sobrevolar fábulas culinarias y descubrir que la esencia de los días se esconde en la sal de la vida.