Conversador nato, con un patente espíritu crítico y con el veneno de la cocina recorriendo cada vericueto de su cuerpo. Así es el nuevo presidente de la Academia de Gastronomía. Un gastrosoñador (como el mismo le gusta llamar a otros) con tiralíneas.
(Fotografía Irene Marsilla/Las Provincias)
→NOMBRE: Sergio Adelantado
→EDAD: 43 años
→PROFESIÓN: Arquitecto. “Es la disciplina artística que más influye en cómo viven las personas. La que más influye en ser feliz. De forma más metafísica, en iluminar su espacio. El arquitecto puede hacer que las personas sean muy felices“, dice.
→SUS PADRES (GASTRONÓMICOS): Papá y mamá. 😉
>Cuchita Lluch. La conoció en la Academia. A los tres meses, ella le incorporó a su junta. Cuestión de química. “Era un aficionado a la gastronomía, cada vez más aficionado. Un amigo, en 2011, Francisco Martínez Boluda me metió en la asociación. Recuerdo que en la segunda comida me presentaron a Cuchita; nos unió ese idealismo y romanticismo sobre la gastronomía“.
>Joaquín Schmidt, sería el ‘pater’. De su mano descubrió la gastronomía en el espectro más amplio. De su mano visitó por primera vez elBulli. Y voló. “A partir de ahí, nacen las ganas de buscar más, de conocer restaurantes, de leer libros… Ahí nació el vicio este“.
→SU MEDIA NARANJA (GASTRONÓMICA Y NO GASTRONÓMICA): Sara López Blanco. Como él, arquitecto. O sea, propiciadora de felicidad. Se conocieron estudiando en Pamplona. Desde entonces ha compartido con Sergio el vuelo por el mundo la gastronomía. Copiloto de experiencias inolvidables. A ella también le brillan los ojos al hablar de lo vivido. “Muchas cosas las hacíamos cuando no teníamos niños“, se ríe Sara.
>PASE DE CUCHILLO
→ Un cocinero: ¡Joder! Ferrán Adrià. Bueno, tres: Ferrán, Andoni y Joaquín Schmidt.
→Un restaurante: Mugaritz.
→ Cocinar o que te cocinen: Cocinar. Para mí es como la arquitectura. Hacer feliz a alguien.
→Arquitectura: Es mi pasión. Creo que es la disciplina artística que más influye en cómo viven las personas.
→ Arte: Un misterio. Mi relación con él ha sido siempre superficial, voluntariamente.
→ Un maestro: Fernández de Lamo.
→ Sentarías en la mesa: Jesús Trelis 😳 , Ferrán Adrià, Andoni y yo. («Ponme a mí también», reclama Sara).
→ Un plato: Arroz. (me cuenta que los domingos hace uno de pescado para chuparse los dedos).
→Un producto: El queso
→ Un plato de tu infancia: Los caracoles. Los salíamos a cogerlos cuando llovía en Moraira y los cocinaba mi abuela.
→ Con 20 euros irías: A Origen Clandestino (Ole, añado).
→ Con 10 euros irías: A La Llorona.
(Foto de un platazo de Origen Clandestino que le encanta a Sergio Adelantado. Cangrejo al estilo de Junior)
>EXPEDIENTE ADELANTADO
“Un arquitecto entre los pilares de la gastronomía”
(Fotografía Irene Marsilla/Las Provincias)
Le gusta construir sueños dentro de casa. Y que la gente que habita en ella sea feliz. Jugar con la luz y los espacios. Con la serenidad del lugar. Con la estética que te susurra versos relajados. Es arquitecto. Arquitecto de espacios físicos y también de sueños. Sueños que van más allá de los tabiques y los tejados. Sueños que tienen sabores, texturas, colores. Que huelen a tradición, a cultura, a pasión. Es un gastrosoñador con escuadra y cartabón que ante un plato pasea por su borde dejándose caer con sus pensamientos dentro de él, buceando en sus esencias, buscando quién se esconde bajo un caldo que es esencia, una verdura que habla de su tierra, una caldereta de emociones que, cuando le pone los pelos de punta, le hace volar. «Cada vez me gustan más los cocineros en los que veo que hay una relación entre cómo son y cómo cocinan. Los que veo que hay sinceridad, una identidad, una personalidad…», confesó ante una crema de calabaza con sabores bien trabajados. Dulces, especiados, crujientes, divertidos, confortables.
Sería difícil decir exactamente cuándo, pero lo cierto es que la tentadora serpiente de la gastronomía le mordió un buen día y le inoculó su veneno. Ese veneno que cuando se mezcla con la sangre puede llegar a convertirse en algo más que una pasión. Quizá, en una obsesión (Mister Cooking lo sabe bien). «De pequeño, en casa, cualquier comida era como una fiesta», destacó Sergio Adelantado (arquitecto, 43 años). La influencia de su madre para empujarle hacia ese enamoramiento culinario ha sido total. Aunque en realidad, los efectos del veneno empezaron a hacerse presentes cuando, ya de estudiante de Arquitectura en Pamplona, descubrió todo ese mundo que se esconde detrás de la gastronomía. La gastronomía entendida como cultura. Como algo casi patrimonial. «Descubrí el mundo de los pinchos, las sociedades gastronómicas… todo eso me llamó la atención y me fui metiendo más y más», comentó. Y claro, en la cocina, cuando te metes «más y más» acabas enamorándote perdidamente de ella. Y terminas tan fascinado que, mira por dónde, de pronto resulta que te conviertes en presidente, ni más ni menos, que de la Academia de Gastronomía. Casi sin comerlo ni beberlo. O mejor dicho. Tras haber comido y bebido mucho de ese mundo trepidante y muchas veces fascinante.
(Fotografía Irene Marsilla/Las Provincias. Sergio, en su casa cortando unos salazones. Una de sus pasiones. Bueno, y de Cooking también.)
Eso es lo que le ha ocurrido a este arquitecto sincero, gran conversador y gastrosoñador (como el mismo diría de otros en sus tiempos de entrevistador) y que hace ahora un par de meses se atrevió a coger el relevo de Cuchita Lluch al frente de la entidad. Para los de fuera, todo un reto. Para él, aunque no lo confiese abiertamente, una nueva oportunidad para disfrutar, todavía más, de eso que adora: la cocina. «¿Reto? ¿Reto por qué? No tenemos obligación de hacer nada. Lo que se trata es de que en la asociación se puedan sentir todos cómodos. Y las cosas se harán con esa premisa», contó, dejando sobre la mesa cuál va ser su punto de partida.
(Foto de Sergio Adelantado, de su primera cena de Navidad de la Academia como presidente. Fue en el Casino de Alicante. una declaración de intenciones: vertebrar).
Sin embargo, Sergio Adelantado rezuma ilusión. Y proyectos que desgrana con pasión contenida. Con esa precisión que tiene un arquitecto. Con trazo preciso. Con tiralíneas. «Cuchita es Cuchita y tiene su personalidad», confesó. Su presidencia, pese a la devoción que le tiene a la expresidenta, tendrá su impronta. Aunque, cada uno con su estilo, son ambos de la misma escuela. La de los enamorados de la cocina y convencidos de que hay que apoyarle y darle visibilidad. Las armas de Adelantado para seguir impulsándola a su manera serán: la conversación, retomar el espíritu crítico de la asociación y jugar como ente unificador, pero desde un segundo plano. «La academia tiene un papel aglutinador, pero ya está. Perfecto. Ahora creo que les toca a ellos unirse más (a los cocineros); no van a estar solos», destacó. «Una de las líneas maestras que nos hemos marcado es transmitir a toda la sociedad que la gastronomía es cultura, no sólo turismo. Es parte de nuestra identidad, de lo que somos, de nuestra historia, de la educación de nuestros hijos…», desgranó.
(Foto de Sergio Adelantado con su esposa Sara y su hermana Olga en Casa Carmela. Allí celebró la comida de elección. Otra declaración de intenciones: no sólo somos vanguardia).
Durante mi interrogatorio, acompañados de dos piezas claves en esta historia –un almuerzo rico en su casa demostrando sus dotes culinarias y su esposa Sara López, también arquitecto y sin quien posiblemente su amor por la gastronomía no hubiese volado tan alto–, la conversación fue de ser grata a muy grata. Eso sí, era fácil. Nos juntamos un apasionado arquitecto que construye en su cabeza cimientos gastronómicos y un loco espía más bien intencionado que ducho en estas lides. «No hemos hablado de lo que comentó Ferrán Adrià el otro día», introdujo. «Se está vendiendo al cocinero como futbolista (estrella). Y que se parezca cada vez más, me parece mal. Esa cultura del pelotazo, del narcisista, no me gusta. El cocinero es una de las profesiones más duras. Es un trabajo esclavo, duro y muy arriesgado a nivel empresarial», comentó entre polvorones de San Pancracio. En ese instante observé de manera clara en Sergio Adelantado algo de Cuchita, su pasión desmedida, y algo de Joaquín Schmidt, del que siempre ha hablado el arquitecto como su padre gastronómico. De hecho, se podría decir que ambos son su principal familia en ese maravilloso País de las Gastrosofías.
(Foto de Sergio, el día después de ser elegido como presidente, en Gastrónoma, acompañado de Cuchita)
«Joaquín Schmidt fue como un punto de inflexión; una de las primeras casas que hicimos cuando vinimos a trabajar como arquitectos a Valencia fue la suya; conocí así su restaurante y él se dio cuenta de mis inquietudes y empezamos a recorrer restaurantes juntos…». Rutas gastronómicas que en el año 2000 acabaron desembocando en elBulli. «Fue mágico», relató. «Se me pusieron los pelos de punta y me dije: ‘quiero que eso me ocurra más veces’». A medida que me lo contaba, se veía cómo esa misma emoción volvía a aflorar. «Como cumplían 20 años hicieron un menú histórico muy chulo; imagínate tomar la croqueta líquida, el corte de helado con parmesano; unos espaguetis carbonara que los espaguetis no eran pasta, sino una gelatina de caldo de pollo que ahora ya no sería novedad…».
Sergio me recordó, hablando de Joaquín, su luna de miel. Una luna de miel que aunó sus pasiones: arquitectura y gastronomía. El balneario de Vals, al sur de Suiza, de Peter Zumthor. “Es una de nuestras referencias, muy artesano, con cosas muy especiales”. Y después una ruta gastronómica por Europa y España. Toisgros y Michael Brass. Los referentes de Ferrán Adrià. “Y fue una pasada. Y terminamos en elBulli”.
Con esa pasión desbordada, que es la que le sale a Sergio más allá de si es presidente o no de la Academia, la mesa que compartimos se fue llenado de experiencias intensas. Intensas para quienes disfrutan de esto. Que, en el fondo, somos todos. Porque la gastronomía es algo tan nuestro, tan del día a día, que a la fuerza atrapa. Sergio lo sabe bien y lo predica. Comer, cuando se hace dejando fluir el veneno, es una cita con la historia. Con las costumbres, el futuro, la vanguardia, la educación… Una cita con la vida.
y ahora…
>DECLARACIÓN DE INTENCIONES
#2016alajillo
Hablar con Sergio Adelantado, entre cremas de calabaza y salazones de primera, ha sido la mejor manera de empezar el año. Él y la Academia de Gastronomía van a tener mucho que decir en 2016. Aunque es cierto que estamos ante una asociación privada, su apoyo sigue siendo necesario, fundamental, para seguir empujando el carro de la gastronomía. Eso sí -queridos sabios- sin dramatismos. Mejor con ilusión, aportando, sumando y con muchas ganas. Ellos (los académicos), nosotros (los espías y los clientes, cada uno a su manera, cada uno con su locura) y, especialmente, los cocineros y todo lo que les rodea debemos sumar (nunca restar) en el objetivo de dignificar nuestros fogones y reivindicar para ellos el lugar que sin duda merecen.
Sólo cocinando juntos haremos de 2016 el mejor guiso jamás servido