Las Provincias

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Fecha: julio, 2015
8 consejos para hacer una entrevista vía Skype
Amalia López Acera 23-07-2015 | 1:10 | 0

Las entrevistas de trabajo son una parte fundamental del proceso de selección. Habitualmente se hacen de forma presencial, pero puede darse el caso de que la empresa nos proponga hacerla vía Skype, o a través de cualquier otra plataforma como hangouts de Google, por ejemplo. La razón principal para hacer una video entrevista suele ser la distancia geográfica, ya que la empresa puede estar a cientos de kilómetros, o bien la persona que nos va a entrevistar se encuentre en otro lugar por razones de trabajo. También nosotros, si optamos a un puesto en una empresa que esté lejos de nuestro domicilio, podemos proponer que esa primera entrevista se haga por este medio, ya que nos ahorraría los gastos de desplazamiento. Al contrario de lo que se piensa, las empresas suelen recibir generalmente muy bien esta propuesta por parte del candidato, ya que sin darse cuenta, les estás demostrando que:

1) Eres una persona que calcula el ahorro de tiempo y de dinero que supone hacer una entrevista por este medio sin tener que desplazarse, lo que dice mucho de la gestión eficaz que podrías hacer en la empresa.

2) El simple hecho de que el candidato haga la propuesta demuestra iniciativa y seguridad en sí mismo.

3) Estás al día en la utilización de las nuevas tecnologías, lo cual es un punto muy positivo. Si esto no lo vemos muy claro, pensemos al contrario: ¿qué imagen transmite un candidato si dice que no sabe utilizar el correo electrónico?

Foto: www.pixabay.com

Ya sea porque la empresa nos lo propone, o porque nosotros lo sugerimos, la cuestión es que tenemos por delante una entrevista, y aunque no sea presencial, sigue siendo una entrevista de trabajo y nos jugamos lo mismo, por lo que tendremos que tener en cuenta:

1) Debemos controlar la tecnología y la plataforma. Si nunca hemos hecho una video entrevista podemos practicar con amigos o familiares y ver cómo funciona, los problemas que nos plantea, si necesitamos cascos o no, las posibilidades que nos ofrece.. Uno de los principales problemas que nos podemos encontrar es que las conversaciones se “pisen”, por lo que espera a que el entrevistador finalice antes de empezar a hablar. Para mejorar esto es bueno practicar.

2) Asegurarnos de tener una buena conexión a internet, si no la tenemos, podemos pedirle a algún amigo ir a su casa y “aprovecharnos” de su wifi (para eso están los amigos).

3) Elegir un buen lugar para hacer la entrevista evitando que salgan por detrás muebles de la casa o elementos que distraigan la atención como cuadros. Lo mejor es tener una pared blanca detrás y estar sentados en una mesa de trabajo.

4) El día de la entrevista es mejor que no haya gente en casa (los niños al parque) para evitar interferencias y que nos pongamos nerviosos.

5) Hacer pruebas con la cámara para conseguir el mejor encuadre, ver cómo estamos sentados, etc… Es bueno hacer un “simulacro” de entrevista con algún conocido que haga de entrevistador y grabarnos (la opción suele estar disponible en las mismas plataformas); después podemos verlo y corregir aquello que no nos guste.

6) Tener a mano documentos que nos puedan pedir. Esta es una ventaja con respecto a la entrevista presencial ya que podemos tener información de la empresa, un esquema de su organigrama u otro documentos. También puedes tener preparado enlaces web a tu página personal, a tu perfil de LinkedIn… y en la entrevista, llegado el caso, puedes utilizarlos para que el entrevistador lo vea.

7) Ir vestido como si fueras a una entrevista de trabajo. Porque hagas la entrevista desde tu casa no tienes que salir con la “ropa de estar por casa” o ponerte una camisa y chaqueta y en la parte inferior el pantalón del pijama (imagina que te tienes que levantar por alguna razón).

8) Asegurarnos bien del día y de la hora de la entrevista y estar preparados 15 minutos antes para comprobar que nada falla. Aquí, como en la vida real, la puntualidad es importante.

Por último recordar lo que todos ya sabemos: estar tranquilos (en la medida de lo posible), mirar a los ojos al entrevistador, y sobre todo, no perder la calma si algo falla (problemas técnicos).

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¿A quién contratan las empresas?
Amalia López Acera 21-07-2015 | 12:26 | 3

No hay nada que frustre más que estar buscando empleo y ver las dificultades y barreras que se abren a nuestro paso. No comprendemos muchas veces porqué las empresas no nos seleccionan, y arremetemos contra ellas quejándonos de que “ponen muchos requisitos”, “que contratan sólo a conocidos”, o simplemente, “de que no contratan”.

Ese es nuestro punto de vista como trabajadores, pero ¿qué opinan las empresas? ¿qué piensan ellas sobre su forma de seleccionar a los candidatos? En los años que he estado tramitando ofertas para empresas, he tenido la ocasión de hablar con cientos de empresarios y su visión es, desde luego, muy diferente. Aquí he querido reproducir algunos de los argumentos que a lo largo de estos años he escuchado.

1.- Contrataré en mi empresa antes a mi hijo, a mi sobrina o mi amigo del pueblo antes que a ti que no te conozco de nada. Esta es una realidad irrefutable por mucho que nos duela, pero es seguramente lo mismo que haríamos cada uno de nosotros si estuviéramos en la misma situación. La red de contactos es la principal vía para acceder a una empresa, y como dice Ximo Salas, “si no tenemos un cuñado que tenga una empresa, nos lo buscamos (LinkedIn)”.

2.- No te voy a contratar porque tengas 2 hijos o tengas que pagar una hipoteca, no soy una ong. Te voy a contratar porque tengo una empresa y es mi medio de vida, y para poder ganar dinero necesito de otras personas que me ayuden a conseguirlo, y por eso te contrato. Nuestro principal argumento en una entrevista de trabajo será demostrarles que somos el candidato que más le va a ayudar a ganar dinero, independientemente del puesto en el que estemos.

3.- Yo pongo los requisitos que necesito para mi empresa, no me adapto a los que tú tienes para que los cumplas. En ocasiones he escuchado que las empresas cada vez piden más requisitos, claro, quieren al candidato más completo y mejor formado, otra cosa es que lo encuentren. Por eso no debemos desanimarnos y no dejar de enviar nuestra solicitud, siempre y cuando nuestro perfil encaje en “lo esencial” con la oferta. Por ejemplo: si piden un camionero y no tenemos el C1, no la enviaremos; pero si piden un camionero con inglés, podemos intentarlo. Todos sabemos que las empresas buscan al “candidato ideal”, pero que si no aparece, prescindirán de algunos de esos requisitos porque necesitan cubrir el puesto.

4.- Las condiciones laborales serán las que me permitan la ley y la oferta y la demanda, lo que no quiere decir que sean las más justas, sino las que más me interesen. Si nos referimos a los salarios, no tienen porqué ser siempre lo más bajos, dependerán de otros factores como por ejemplo, si hay pocos candidatos disponibles de un perfil mayores probabilidades de tener un mejor sueldo; de tu valía profesional (mira lo que cobra Messi) o de que tengas un puesto decisivo en el negocio (un cocinero en un restaurante). En este punto añadimos que si queremos denunciar cualquier tipo de abuso laboral o ilegalidad, lo podemos hacer ante la Inspección de Trabajo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

5.- No voy a contratar al mejor candidato, voy a contratar al que considero que es el mejor candidato para mi empresa. Los procesos de selección no son como unas oposiciones en el que cada uno de los méritos está fijado y tasado, y aquél que obtiene más puntuación es el que consigue una plaza. En las empresas, ellas pueden decidir que una persona con menos experiencia es mejor candidato, o que valoren más la experiencia que los títulos. Ahora bien, si tienes la experiencia y los títulos, tendrás sin duda más posibilidades. También tenemos que tener en cuenta los elementos subjetivos como el saber estar, la predisposición, la actitud…. que tienen una gran influencia a la hora de seleccionar a los candidatos.

Lo que he querido trasladar aquí es que si bien podemos enfadarnos con las empresas, estar en desacuerdo con sus políticas de selección, ver cómo contratan al hijo del dueño aunque no sepa hacer nada (allá él como gasta su dinero), con eso no vamos a conseguir condicionarlos, ya que una empresa contratará al final a quién quiera, incluso, podrá no contratar.

Hace unos meses un amigo, cansado de buscar empleo, decidió apostar por su propio negocio y necesitaba a una persona que le ayudara en la tienda. Me resultó sorprendente observar como todas sus quejas hacía las empresas cuando él era candidato, se volvieron exigencias cuando él era el que tenía ahora que contratar.

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¿Qué foto pongo en mi currículum?
Amalia López Acera 16-07-2015 | 11:12 | 1

El otro día leía en una encuesta realizada por InfoJobs a reclutadores de empresas que “los currículums con foto tienen el triple de posibilidades de ser seleccionados”. Quedaría por ver si hay relación entre la calidad del currículum del candidato que tiene foto, y el del candidato que no la lleva, pero el tema de poner o no foto en el currículum es una cuestión que siempre ha generado debate.

Consejo sobre cómo debe ser la fotografía del CV que da el servicio de empleo público alemán (ZAV) 

En Estados Unidos y el Reino Unido no se suele poner fotografía en un intento de evitar discriminaciones por cuestiones de raza, y porque se piensa que la imagen de una persona no debería condicionar sus habilidades o potencial profesional (la esencia del programa “La Voz”).

Sin embargo, en nuestro ámbito laboral la utilización de foto en el currículum como hemos visto más arriba, aumenta considerablemente las posibilidades de ser seleccionado, y simplemente por esa razón, está más que justificado ponerla.

Ahora bien, ¿qué foto es la más adecuada? Aunque no hay reglas escritas de lo que es mejor o peor, cuando has revisado miles de curriculums ves que si que hay algunos aspectos que se deberían tener en cuenta, sobre todo, porque gran parte de lo que proyectamos sobre nosotros mismos lo hacemos a través de ese pequeño “cuadradito”. Ahí van algunas ideas:

1) Si somos profesionales, da igual si eres fontanero, conductor o ingeniero (la profesionalidad es una cualidad con independencia de la profesión) debemos transmitir esa imagen, por lo que debemos poner una foto profesional. Si no podemos ir a un fotógrafo para que nos la haga, al menos debemos cuidar los detalles (hacerla con una cámara y no con un móvil, cuidar la luz, sin flash, no poner “selfies”, etc…) para que sea lo más profesional posible.

2) La foto debe ser reciente. La edad es un factor que puede jugar en nuestra contra (ya sea porque somos muy jóvenes, o por ser muy mayores) y seguramente los que somos más mayores nos veamos mucho mejor en una foto de hace unos años (teníamos más pelo, menos arrugas….) pero no debemos caer en la tentación, ya que si nos llaman a la fase de entrevista y descubren “el engaño”, éste será un factor que jugará en nuestra contra restándonos credibilidad.

3) Mejor foto de medio cuerpo. En las fotos de cuerpo entero se nos ven como “enanitos”, y en las fotos tipo fotomatón, no solemos salir habitualmente muy bien. Por eso, la foto de medio cuerpo es un tamaño justo, y además nos permite transmitir una imagen más completa de lo que queremos proyectar.

4) Cuidado con los accesorios. Como diría Coco Channel, “menos es más”, es decir, huir de todo tipo de complementos como gafas de sol, sombreros, gorras, pendientes o joyas muy grandes o llamativas.

5) La ropa debe ir acorde con la imagen que queremos dar. Si optamos a un puesto de supervisor deberemos ir con traje de chaqueta y corbata; y si es para repartidor, podemos decantarnos por una camisa blanca (por favor, nunca de colores chillones o estampado hawaiano). En el caso de la mujeres, igual, las camisas blancas suelen ser un clásico que nunca falla. Como anécdota contaré que en las reuniones de los consejeros EURES de los servicios públicos de empleo europeo, suele ser un tema recurrente el porqué los candidatos españoles lucen en las fotos de sus currículums camisetas de equipos de fútbol.

6) La expresión de la cara. Está claro que la foto en la que mejor salimos es la que nos hacemos en el chiriguito de la playa con un mojito en la mano, pero a pesar de lo bien que salimos, no es la más adecuada. Sonreír en la foto está bien, reírnos a carcajadas no tanto; aunque siempre será mejor que una cara demasiado seria.

7) Cuidado con el fondo. Poner una foto en la que aparezca detrás la Muralla de Ávila, o un trozo del brazo de nuestra pareja al cual le hemos aplicado el “recorte”, tampoco queda bien. Se trataría de que nada desviara la atención de lo realmente importante, nosotros.

Que una imagen vale más que mil palabras nadie lo duda, y en una sociedad como la nuestra la imagen adquiere cada vez más importancia siendo la base de redes sociales como Facebook o Instagram. Hay personas que opinan que no son lo suficientemente “guapas” para poner una foto y por eso no la ponen, pero aquí no estamos hablando de belleza, sino de poner cara a un candidato para que nos recuerden mejor (de una persona podemos olvidar su nombre, pero no su cara).

La foto no deja de ser un elemento más del currículum, posiblemente más importante y relevante de lo que pensamos, y se trataría por tanto, no de que nos seleccionen por la foto, sino de que no nos descarten por ella.

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Cuando enviar 1.000 curriculums no sirve para nada
Amalia López Acera 14-07-2015 | 10:16 | 0

Durante 6 años he trabajado en una oficina de empleo atendiendo a cientos de personas desempleadas. Muchas de ellas me comentaban sentirse desesperadas porque habían enviado 400 ó 500 curriculums, y no habían recibido ninguna respuesta (aunque fuera para decir que no les interesaba). Si les preguntaba qué criterios utilizaban para seleccionar las empresas a las que enviaban sus curriculums, muchos de ellas contestaban que a todas las ofertas que veían, total, “no perdían nada”.

Si comparaba la estrategia que seguían estas personas con aquellas personas otras que me decían que sí que recibían contestación, habiendo enviado a lo mejor sólo 20 ó 30 curriculums, extraje una serie de diferencias entre la estrategia utilizada por unos y otros, que se resume en lo siguiente:

1) Aunque parezca obvio, los que enviaban pocos curriculums lo hacían respondiendo a una oferta concreta de trabajo, o porque sabían que había posibilidades de que la empresa contratara gente. No enviaban curriculums a todas las empresas porque sí, sino que averiguaban las posibilidades reales que había de que les contrataran, y concentraban sus esfuerzos en ellas.  Si una empresa está inmersa en un proceso de ERE o de despidos, parece que no tiene mucho sentido enviarles nuestro curriculum. Si bien las autocandidaturas son una opción interesante, tenemos que conocer las posibilidades reales que tenemos para que nuestro curriculum no termine en el fondo de un cajón.

2) Enviar mi candidatura a ofertas que se adapten a mi perfil. Es decir, si yo soy administrativo, no tengo que enviar mi candidatura a una oferta de fontanero. Creer que por enviar el curriculum vamos a tener opciones como si comprásemos una participación para el sorteo de Navidad, es estar equivocados.

3) Hacer un curriculum para cada oferta. Tenemos que adaptar nuestro curriculum para el puesto en concreto que solicita la empresa. La mayoría de nosotros acumula seguramente experiencias en varios ámbitos y sectores profesionales, pero no todos resultan interesantes para una empresa. Si somos abogados y de jóvenes trabajamos en una tienda de dependientes de fontanería, no es necesario ponerlo, a la empresa no le interesa. Pero si vamos a optar a un puesto de administrativo de una empresa de suministros industriales, a lo mejor sí que es interesante ponerlo para demostrar que conocemos el sector. Tenemos, por tanto, que ver qué hay en nuestro curriculum que añada valor a nuestra candidatura.

4) No enviar todos los curriculums con el mismo formato sin cuidar a quién se envían y haciendo mailings masivos (spam). Está claro que es mucho más cómodo, pero utilizar la fórmula Estimado/a  Sr/a de Recursos Humanos, lo único que hará es que el receptor interprete que no nos hemos tomado la molestia en conocer a la empresa (y mucho menos a él), y si nosotros que tenemos interés en ellos no lo hacemos, ¿por qué pretender que ellos lo tengan en nosotros? Dedicar tiempo a averiguar cuál es el nombre y apellidos de la persona a la que vamos a enviar nuestra candidatura (incluso llamando por teléfono) nos hará ganar en credibilidad.

5) Mandar curriculums sin carta de presentación ni asunto en el email. Todos los días recibo (sorprendentemente) mensajes de personas que me envían un curriculum sin añadir nada más, a los cuales contesto explicándoles que yo poco puedo hacer con su curriculum, ya que aunque trabaje en el SERVEF, la forma de acceder a las ofertas de empleo es inscribiéndose a través de la página web. Dudo mucho que las empresas dediquen tiempo (y el tiempo es dinero) en contestar a este tipo de correos.

En definitiva, se trataría como me dice un amigo mío, de “ajustar el tiro para acertar, y no de disparar porque sí”.

Todos estos consejos no son míos, son los que a lo largo de los años me han ido proporcionando los propios usuarios a los que he atendido, y los cuales, a través de su propia experiencia, me han dado algunas de las claves que aquí he recogido y que espero sean de utilidad para otras personas en su misma situación.

 

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6 consejos para preparar una entrevista de trabajo
Amalia López Acera 09-07-2015 | 3:28 | 0

Después de haber enviado decenas de curriculums y de haber hecho cientos de contactos a través de LinkedIn, por fin nos han llamado para una entrevista de trabajo. En unos días nos enfrentamos a una prueba la cual sabemos será decisiva de cara a conseguir ese puesto de trabajo. A pesar de lo transcendental de la cita, ¿nos preparamos las entrevistas, o más bien confiamos en que sabremos salir “airosos” de la situación improvisando? Ahí van:

1) Busca toda la información posible sobre la empresa. Conocer cuál es su sector, dónde tienen sus oficinas o sedes, el nuevo catálogo de productos…. Cuanta más información tengamos, mejor, ya que demostraremos a la empresa (y sobre todo al reclutador) que realmente estamos interesados y queremos trabajar con ellos. Hoy en día a través de internet es muy fácil acceder a este tipo de información (páginas webs, redes sociales….) y en la entrevista siempre podemos decir en un momento dado “la nueva línea de producción que habéis abierto de productos congelados es muy interesante”. No se trata de soltar todo el “rollo” de lo que sabemos, sino de dejar “caer” un par de detalles. Además, en el caso de que nos preguntasen directamente por ello, no tendríamos problema en responder.

2) Conocer a la persona que nos va a entrevistar es sin duda un factor clave, ya que si sabemos cuál es su formación, las empresas en las que ha trabajado o cuánto tiempo lleva en esta empresa, nos podremos hacer una idea de cómo es. Esta labor de búsqueda es muy fácil en LinkedIn, pero recuerda que si no tienes la versión Premium, si visitas el perfil de una persona él lo sabrá, por lo que aprovecha la ocasión para agregarlo como contacto. Y ya que estás en LinkedIn y lo tienes como contacto, comprueba si tenéis alguna persona en común a través de la opción “cómo estás conectado”, seguramente te lleves una sorpresa. También puedes “Googlear” su nombre a ver qué aparece, y aprovechar esa información a tu favor aunque sólo sean de aficiones. Por ejemplo, si hemos visto que participa en carreras populares y nosotros somos runners, podemos dejar caer que “me encantan los retos y este año he corrido mi primera maratón” (siempre que sea verdad, claro). Generamos más empatía con aquellas personas con las que compartimos aficiones.

3) Prepara una batería de posibles preguntas “incómodas” que te puedan hacer y ensaya las respuestas que darías. Por ejemplo, ¿por qué llevas tanto tiempo desempleado? o ¿no cree que es usted un poco mayor para el puesto? Generalmente solemos pensar que nos harán preguntas fáciles y sencillas (somos muy condescendientes con nosotros mismos) y por eso nos sorprenden a veces con este tipo de cuestiones, ya que quieren ver nuestra capacidad de reacción ante una pregunta incómoda. Es mejor tener preparadas o pensadas las posibles respuestas que quedarnos en blanco y no saber qué decir.

4) Ensaya la entrevista e incluso grábala. Recluta a tu hijo, sobrina o un amigo, y dile que haga de entrevistador con las preguntas que has elaborado más arriba, y hacéis una simulación de entrevista grabándola con el móvil. No te preocupes de la calidad técnica, lo importante es que puedas ver cómo te sientas, qué gestos haces, cómo te desenvuelves, por si tuvieras que mejorar algún aspecto.

5) Prepara la ropa que vas a llevar ese día. Piensa en cuál es la más adecuada para la empresa y para el puesto al que vas a optar: no es lo mismo para un puesto de jefe de departamento, que para un limpiador; ni un trabajo en un despacho de abogados, que en una empresa de diseño gráfico.

6) Aunque ya lo tengan, llévate un par de copias de tu curriculum ese día, así como los originales y fotocopia de los títulos de formación, carnés, contratos… En muchas ocasiones los reclutadores “dicen” no tener tu curriculum con el fin de comprobar si eres un persona previsora y organizada, por lo que si llegara el caso, esa parte la tendrías superada.

Una entrevista de trabajo es una situación que nos genera estrés y nerviosismo por sí sola, por lo que cuanto más controlados tengamos todos los detalles, con más seguridad y confianza nos desenvolveremos ese día.

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Sobre el autor Amalia López Acera
Responsable de comunicación y redes sociales del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF)