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¿Se merece ‘La, La, Land’ triunfar en los Oscar?
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Juan Sanchis | 24-02-2017 | 10:26

 

Emma Stone y Ryan Gosling en 'La, La, Lan'.

Emma Stone y Ryan Gosling en 'La, La, Lan' en una escena en la que recuerdan a Frad Astaire y Eleanor Powell.

El próximo domingo se celebra la ceremonia de los Oscar. La gran favorita es ‘La, La, Land‘ (2016) o ‘La ciudad de las estrellas’ en su horrible traducción española, con 14 nominaciones. Parece que la única cuestión es saber cuántas estatuillas se llevará. Parece que se ha olvidado que con ella compiten algunas grandes películas. Quien sabe si Damien Chazelle sufrirá el síndrome Spielberg con la injustamente tratada ‘El color púrpura‘ (1985), candidata a 11 premios y se fue con las manos vacías.

Ficha

2016.EE.UU. Calificación: Totalmente aconsejable. Dirección: Damien Chazelle Música: Justin Hurwitz. Fotografía: Linus Sandgren. Reparto: Emma StoneRyan GoslingJohn LegendRosemarie DeWittJ.K. Simmons. Productora: Summit Entertainment / Gilbert Films / Impostor Pictures / Marc Platt Productions[

Damien Chazelle dirige una película estupenda, pero que, en mi opinión, quizá esté siendo algo sobrevalorada. Personalmente me gustó más 'Whiplash' (2014), su anterior trabajo, ganadora en Sundance y por la que J. K. Simmons consiguió el Oscar al mejor actor secundario. 'La, La, Land" es una gran película y tiene todos los ases en la mano para triunfar en la noche de los Oscar: una historia muy del gusto de la Academia que mezcla humor con un toque de drama, muy bien realizada, recupera el género musical (no es como 'Los miserables' (2012) sino que recuerda a las obras de Gene Kelly, Vicent Minnelli o Fred Astaire, entre otros), con unas buenas interpretaciones, con continuos guiños al cine clásico... Pero también tiene sus defectos.

Emma Stone en una escena que evoca a Olivia Newton John en 'Grease'.

Emma Stone en una escena que evoca a Olivia Newton John en 'Grease'.

Así, se hace un poco larga y la historia es un poco simple, hasta el extremo de que en algún momento resulta confusa y el comportamiento de los personajes no está suficientemente justificado. Entre sus virtudes se encuentra indudablemente la formidable banda sonora, que con toda probabilidad se llevará la estatuilla, las maravillosas coreografías, la cuidada fotografía, una Emma Stone en estado de gracia. También Ryan Gosling raya a gran altura. Y las continuas referencias de las que disfrutarán los cinéfilos (ahí están las escenas del planetario de ‘Rebelde sin causa‘ (1955), entre otras.)

Chazelle, sin la profundidad con que lo hace en ‘Whiplash‘, incide sobre unos de los grandes dilemas del artista: el precio, lo que supone de renuncia. Dejar a un lado al amor de su vida, a la familia, a los amigos… de forma de que lo único que en realidad acaba por importar es el arte. Si se quiere alcanzar, hay que estar dispuesto a abandonar muchas otras ilusiones. Tiene un coste. Esta temática que aparece claramente en su anterior película, aparece más matizada y de forma más sutil en ‘La, La Land‘. Se ve que Chazelle parece haberlo meditado profundamente.

Los críticos apuestan por ‘Moonlight‘ (2016) como su gran rival, pero creo que si este año hay una película sólida, bien narrada, con un guión casi perfecto, unas interpretaciones de Oscar  y una historia conmovedora es ‘Manchester frente al mar‘ (2016) que otros años, con otros oponentes, podría haber acaparado un buen número de estatuillas.

Ficha

Título original: Manchester by the Sea. 2016 Duración 135 min. Estados Unidos Director Kenneth Lonergan Guion Kenneth Lonergan Música Lesley Barber Fotografía Jody Lee Lipes Reparto Casey Affleck, Michelle Williams, Kyle Chandler, Lucas Hedges, Matthew Broderick, Gretchen Mol. Productora Amazon Studios / K Period Media / B Story / CMP / Pearl Street Films

Manchester frente al mar‘ es toda una película. Cuenta la relación entre un sobrino, que acaba de quedar huérfano, y su tío, un modesto manitas que trabaja en un edificio de Boston haciendo todo tipo de arreglos. La historia es conmovedora y Lonnegar nos hace avanzar por ella con mano maestra desvelando en el momento justo lo que necesita saber el espectador a través de unos flashbacks perfectamente utilizados y que dotan a la película de una gran fuerza narrativa. Poco a poco el público se va metiendo en la cinta que encierra una complejidad y un drama humano que la convierten en una cinta de imprescindible visión y en una película totalmente redonda.

Michelle Williams y Casey Affleck en una escena de la película.

Michelle Williams y Casey Affleck en una escena de la película.

Es, además, una película austera, medida, sin estridencias ni excesos. Con una impecable fotografía de tonos grises que acompañan perfectamente a la narración en la que pese al drama que cuenta se aleja de los extremos y muestra un mundo donde no todo es blanco o negro, donde los términos medios existen.

Conmmovedora hasta el extremo, en algunos momentos sientes un nudo en la garganta por la humanidad que desprende una película perfectamente cerrada en todas su tramas y subtramas. Las interpretaciones son de altura. Personalmente me ha sorprendido positivamente el papel de Casey Affleck, hermano de Ben, que raya a gran altura y demuestra que tiene muchas mayores dotes interpretativas que su más conocido hermano. En definitiva un drama humano a la altura de algunos de los grandes como ‘La fuerza del cariño‘ (1983), ‘El cazador‘ (1978) o ‘Los mejores años de nuestra vida‘ (1946), entre muchas otras.

Kyle Chandler junto a Casey Affleck en una escena de la película.

Lucas Hedges junto a Casey Affleck en una escena de la película.

Michelle Williams, también nominada a la mejor actriz de reparto, realiza una actuación soberbia dotada del dramatismo justo, evitando las estridencia y que brilla especialmente en la conversación en la calle con su exmarido en la calle. El joven Lucas Hedges es todo un descubrimiento, también nominado al mejor actor de reparto. Pero es precisamente en la evolución de este personaje donde la cinta chirria al insistir en algunos detalles innecesarios y que poco contribuyen a la historia como son sus continuos devaneos amoroso propios del adolescente que es.

En definitiva, una película que merece la pena ver, que deja una honda huella y te hace reflexionar sobre el ser humano y sus reacciones ante las situaciones adversas. Totalmente aconsejable, pero el que decida ir a verla tiene que tener claro que no es una película simpática para pasar un rato distendido. El dedo de Lonnegar apunta al fondo del corazón humano.

Sobre el autor Juan Sanchis
"¿Usted ha visto caminar a Henry Fonda? Pues eso es el cine”. Así definía John Ford el Séptimo Arte y creo que no hay una mejor. El cine es lo que cada uno quiere que sea. Otro maestro, Billy Wilder, afirmó que "Si el cine consigue que un individuo olvide por dos segundos que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas o ha tenido una discusión con su jefe, entonces el cine ha alcanzado su objetivo". No hay más que añadir.

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