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Jesús Trelis

Historias con Delantal

CUCHITA I, REINA DE LA GASTRONOMÍA

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Músicos, jazz, ostras, jamones, paella, panes, quesos, vinos, cavas, palabrerías, miradas, cigarros, salazones, negocios, egos, vanidades, flashes, amistades, abrazos, besos, sueños… y un feliz cumpleaños. Entre damas con tacones descomunales y cortesanos con americana y pañuelo en la solapa,  la más distinguida Nobleza del Delantal le iba a coronar como su nueva reina. Porque aunque ella no lo sabía –incluso es posible que todavía lo ignore- esa noche de verano a los pies del Palau de les Arts, la presidenta de la Academia se iba a convertir en(redoble de tambores, por favor)

 

Soy Cooking, el superagente Cooking y esto es Historias Con Delantal. Hoy, en exclusiva:

 

I. COCKTAIL CHIC

Todo empezó cuando, de pronto, en el ya olvidado buzón de las invitaciones llegó una carta perfumada. “¡Dios mío!”, exclamé. “¡Una invitación, una invitación…!”, grité en-tu-sias-ma-do. Abrí el sobre y –aquí deberían sonar unas fanfarrias- se desveló el misterio: la presidenta de la Academia de Gastronomía me invitaba –sí, es raro que se invite a un espía a que vaya a espiar, pero fue así- a la celebración del décimo aniversario de la institución. Di unos saltitos, exclamé un ¡siiiiiii! silencioso y concluí mi histerismo con un “requetebién”. Pero… -aquí debe sonar un ñañaña terrorífico-  me llegó la angustia al leer al final de la tarjeta…

Dress Code:

Cocktail Chic

“¡Diantres!”, exclamé. Tenía que ir vestido de cocktail chic. “What is it?”, pregunté a los cuatro viento. Los ojos se me salían de la órbita. “¿Le llamo a García-Calvo?”, me dije. Y empecé a imaginarme cómo vestiría la tropa…

Foto: Quique Villanueva.

Opté por lo que me era más cercano: pedir consejo al sastrecillo mayor del reino. (El Felipe Varela del País de la Gastrosofía). Una araña tejedora amable aunque con ese toque repelente que tenemos los sabelotodo -¿He dicho tenemos?-.  “Si quieres ir de chico bien (aunque del montón) ponte una americana de El Ganso; si quieres ir de cocinero moderno, unos pantalones de corte vaquero (si son negros mejor); si quieres ir de clásico, unos zapatos italianos y el traje azul de rigor; si quieres ir a lo hipster, una camisa blanca, pajarita y gorrita; si optas por ser como los grandes del teatro… traje negro, camisa negra, zapatos negros….”. Me saturó tanta sabiduría. Y, algo atolondrado, me puse de todo un poco, de tal manera que, al final, como suele ser habitual, parecía un merluzo. El mismo merluzo de la última fiesta, dispuesto, de nuevo, a morirme de vergüenza entre la nutrida nobleza gastronómica y toda su corte real. Un espía cagón con americana y margaritas imaginarias en el ojal.

 (Recuerdas aquel: Un merluzo en la fiesta de la Gastronomía. Pues eso)

 

II. EL RETORNO DEL MERLUZO

(Este dibujo de la Cheeses Airlineas pertence a la Granja Cantagrullas)

Superado el tema del vestuario, cogí el OvejaBus desde el País de la Gastrosofía  y me dejó caer a la altura del maltrecho Palau de les Arts.¿De parte de quien viene?, me preguntaron. Contesté sonrojado que era un espía. Las azafatas empezaron a reírse. Pronto les aclaré: “Bueno, soy un espía vestido de merluzo…”. No sé por qué me dejaron pasar. Por las margaritas imaginarias en mi ojal, quizás. Y entonces, empezó el festival. Ya sabes… músicos, jazz, ostras, jamones, paella, panes de verdad…

Foto Quique Villanueva

Vi a Paco Torreblanca. La última vez que coincidí con él no osé a saludarle. Ésta, tampoco. “Soy el que no se atrevió a saludarle la otra vez…”. No, no podía ir con ese rollo. Entonces, me di de bruces con Andoni Luis Aduriz (Mugaritz). Y, de nuevo, me sonrojé sólo de pensar que podría acercarme hasta él, presentarme, decirle que era un espía… Vi a Marcos Morán (Casa Gerardo), a Rafael Ansón, presidente de la Academia (vestido con un reluciente traje azul eléctrico), a Kiko Moya (que siempre me da ganas de abrazarlo cuando lo veo y decirle: “que platos más de —- madre haces colega”), a Begoña Rodrigo (ella sí, de coctel total y preparada para ser una de las grandes protagonistas), a Camarena, y a Javier de Andrés  (en plena cuenta atrás para su cita el 14 de julio en busca de ser el mejor Jefe de Sala 2014) y a… a… a –redoble de tambores con megafonía incuida- a….  ¡Joan Roca! –TODOS EN PIE-. “Yo también estoy enganchado a su…. al seu Somni, le dije sin que me escuchara (no fuera a saber que le admiraba, me muriera de vergüenza y tal y tal…)

Foto Quique Villanueva

¡Hombre Cooking!”, se me acercó Quique Dacosta.¿Qué tal señor Fabulador de Las Cocinas?”, le dije. “Vengo del fin de curso de Le Cordon Blue…”, me contestó. Me gustó su amabilidad. Cada vez aprecio más a este señor. Por su cocina –evidentemente- y a él, como persona, la verdad. “Es de los que engaña”, pensé a mis adentros de espía rezumbado. “Te crees que porque es un superstar va a pasar de ti…. pero no…al contrario ”. Y me fui infiltrando por el gentío recordando el último arroz con guisantes que comí en su casa de Dénia –aquí debería sonar algo así como el final de Lo Que El Viento Se Llevó-, aquel nudo de navajas … ¡Somnis mister Roca, Somnis!

 

III. MARY POPPINS SE VISTIÓ DE BETTY BOOP

Del cielo, de pronto, empezaron a llover estrellas **** 🙂 *** –como luciérnagas- anunciando su llegada. Cogida de su paraguas, con un maletín repleto de coherencia y optimismo, apareció esa especie de Mary Poppins de la gastronomía* llamada Cuchita Lluch. (*Me gusta llamarle Mary Poppins, eso ya lo sabes si me lees :-)).“¡Pero leñe!”, exclamé sin contención. Mi querida Mary Poppins se había vestido de Betty Boop, rompiendo almas puritanas y desterrando a  modernos de medio pelo.

 

Su público le miraba de reojo, todos querían saludarla… como a una reina. Y ella empezó a cantar eso de: Con un poco de azúcar esa píldora que os dan esa píldora que os dan ”  y todo comenzó a vibrar a su alrededor. O al menos así lo vi yo.


IV. LA CORONACIÓN

Cuchita desplegó su personal magia entre delantales llenos de estrellas y pasiones, periodistas y académicos, expertos en cócteles y demás fauna gastronómica (o guatequera). Se desencadenaron entonces, en medio de mi ensoñación, los acontecimientos. Sobre el escenario, apareció Silvia Soria haciendo de maestra de ceremonias. Y tras ella, Cuchita arropada de su equipo  de la Academia–con Sergio Adelantado a la cabeza, arquitecto de sueños de trazos firmes y coherentes-. Llegó el segundo round: el amplio equipo de asesores gastronómicos, encabezados en este caso por Quique Fabulador Dacosta. Y por último, los  galardonados, los ilustrísimos invitados de la gastronomía, con el más grande del mundo mundial, Joan Roca, como gran estrella –algún día los astros me empujarán hasta su bendita casa-. Y estalló la fiesta con la tarta de Paco Torreblanca, como epicentro del momento estelar. (Por cierto, mientras unos hablaban y otros escuchaban, otros cuantos jalaban sin parar).

Foto Quique Villanueva

Y sí -aquí va la clave de la historia- aunque todo aquello era en verdad un reconocimiento a esos diez años de trabajo de la Academia de la Gastronomía (entidad privada),  en el fondo, unos y otros sabían que ese evento escondía  la confirmación de Cuchita como la mejor embajadora de la gastronomía de la Comunitat. Su coronación como la cara visible, la imagen, de la Revolución de las Cucharas (de la que ya te he hablado). Fue, lo que la espía que amaba la Cultura –mi colega Carmen Velasco– llamó la eclosión del Cuchismo.

Foto Quique Villanueva

 

V. TARTAR DE PENSAMIENTOS

Observándola allí, rodeada de su gente, de los chefs, de amigos… intenté concentrarme en mi trabajo y me puse a desgranar quién era ella de verdad. ¿Qué piensa la nueva Reina?  Me aparté a un rincón, activé el  Toma del Frasco Carrasco. Apunté hacia ella, engullí sus pensamientos y empecé a ejecutar el TARTAR DE PENSAMIENTOS (Nivel: SIN PIEDAD).

  1. Gastronomía: Una forma de vida, una pasión.
  2. Hambruna: Un horror a erradicar, una vergüenza del mundo en el que vivimos.
  3. Valencia=Arroz: Sí, sin complejos.
  4. Gamba roja: Dénia, producto, sabor, marca.
  5. ¿Quique Dacosta o Ricard Camarena? Los dos, no hay uno sin otro.
  6. Subvención: ¿Para qué? No gracias.
  7. ¿Aguirre o Rajoy? Ninguno de los dos.
  8. Política: Es necesario pero no con los parámetros que nos ha impuesto la clase política actual que estamos sufriendo.
  9. Venganza: No existe para mí, no pienso con esas claves.
  10. Una pistola: Nunca, una sinrazón.
  11. El Papa:  Parece un hombre bueno, si le dejan…
  12. ¿Cielo o infierno? ¿Existe?
  13. Odia… El maltrato psíquico y físico, la injusticia, la hipocresía, la ignorancia, la envidia.
  14. La vida sabe a…  amor.
  15. ¿Quién es el rey del Escenario? Juan Echanove.
  16. ¿Cava o Champagne? Champagne.
  17. Mary Poppins: Me encanta, me hace sonreír.
  18. Un sueño: Libertad.
  19. ¿Pijama? Camisón.
  20. Mister Cooking: Soñador maravilloso.

 

VI. LOS OTROS PREMIOS

El Tartar había dado sus resultados… “Con que Cooking es un soñador, y maravilloso… Me gustaaaa“, pensé. Y empecé a divagar  sobre los primeros frutos que, tras cuatro años y medio en la Academia habían logrado Cuchita Lluch,  Sergio Adelantado y todo el equipo… Pronto vi la luz a mis reflexiones, porque la propia presidenta, en su discurso, deslizó las palabras claves:

Tenemos que salir a la calle a gritar lo que hacemos, lo que somos, lo que tenemos. Nos lo tenemos que creer para poderlo vender. Y vender todos juntos, creciendo unidos, con espíritu ganador. Sólo así conseguiremos ser una potencia gastronómica”.

Lo tuve claro, les cogí prestados los acrílicos de Santiago Ydañez, donados por la Galería Luis Adelantado, con los que se había reconocido minutos antes la labor de Joan,  Marcos y Andoni y me  dije… voy a dar mis propios premios.

– Primero premio a la Unión de los Cocineros: La imagen de unión que ahora ofrecen los cocineros valencianos –tanto estrellados como no- y empresarios del sector. Algo fundamental.

 

-Segundo premio a la Fuerza de la Gastronomía: Esa unión es sinónimo de fuerza. De potencial. Cuchita quizás apuntó alto al decir que los cocineros eran “motor de la economía de nuestra tierra”. Desde luego son un motor fundamental y cada vez carbura con más fuerza. Vital para dar un nuevo empuje a la industria turística.

 

 

-Tercer premio al Ejemplo para todos: Y por último. Premio a la ejemplaridad. Porque ese símbolo de unión y de fuerza es algo que debe ser seguido por otros sectores. Y del que deben tomar buena nota los gestores y políticos. Un ejemplo para todos.

 

(Las fotografías, de nuevo, de Quique Villanueva. Y las imágenes de los acrílicos, facilitadas por Olga Adelantado)

VII. REPATIENDO MARGARITAS

Y así, entre música, jazz, ostras… abrazos, besos, sueños… empecé a sacar margaritas imaginarias del ojal de mi chaqueta.  Y a repartirlas sin que lo supieran entre los buenos amigos que por allí danzaban. Saludé al rey del Escenario, Juan I (Echanove para amigos y hermanos) y hablé con él de quesos, de la #cheesestorming (¿Qué aún no sabes que eso?). Y me emocionaron sus palabras que me animaron a seguir siendo un espía disparatado. Y estuve con el rey del pan, y la reina del arroz y hasta con el señor de los delantales. El bueno y genio de Nacho UniPro, detrás de tantas chaquetillas y delantales. Esos que son el inicio y final de estas historias que un día empezaron para defender entre palabras y sueños disparatados, lo que Cuchita denomina “una forma de vida, una pasión“. LA GASTRONOMÍA.

Y mientras en la corte bailaban, desaparecí bajo mi chaquera de merluzo. Margaritas para todos.

Foto de Quique Villanueva

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Cuentos con patatas, recetas al tutún y otras gastrosofías

Sobre el autor

Soy un contador de historias. Un cocinero de palabras que vengo a cocer pasiones, aliñar emociones y desvelarte los secretos de los magos de nuestra cocina. Bajo la piel del superagente Cooking, un espía atolondrado y afincado en el País de las Gastrosofías, te invito a subirte a este delantal para sobrevolar fábulas culinarias y descubrir que la esencia de los días se esconde en la sal de la vida.


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