Esta semana hablamos de espárragos. En el Rausell y en Apicius. Y de Chus Mirapeix que se suma al proyecto que Manuel Arenas emprende en el antiguo Julio Verne que se llamará ‘Tomad y Comed’ . Y de friegaplatos. De lo poco que nos acordamos de ellos. De ellos y de otros tantos. Abrimos la taberna y empezamos. Estos son algunos gastro cotilleos de lo que va pasando.
Temporada de Espárragos. Andamos en tiempo de espárragos y eso es una excelente noticia. Es de esos bocados deliciosos a los que no le suele hacer falta nada, cuando están bien mimados. Para mi fortuna, en una visita reciente a ese templo de la felicidad (gastronómica) que se llama Rausell, pude probar los primeros de la temporada. Delicados y con una vinagreta medida, casi acariciándolos. En Apicius, otra casa del producto especializada en ofrecer menús de temporada a modo de monográficos, también han abierto su cocina a los espárragos de Tudela. Conociendo a Kike Medina será toda una delicia. Por ejemplo, este espárrago negro que promete…
Nueva andadura para el mejor camarero. «Me metí primero en un pub, que se llamaba El Poncho, de música en directo. De allí, me fui a un local en la playa, El Chicote; después me contrataron en el bar Carrión y, de un sitio a otro, empezó a gustarme esto». Me lo contó Jesús Mirapeix, Chus, hará año y medio. Unos meses antes había sido elegido por la Academia de Gastronomía Valenciana (cuando aún otorgaba sus premios), mejor camarero de la Comunitat. Chus estaba en Vuelve Carolina, junto a Quique Dacosta, pero hace un par de semanas decidió iniciar una nueva aventura. Será en el local del cocinero Manuel Arenas, en el antiguo Julio Verne que se llamará ‘Tomad y Comed’. El 30 de mayo tienen previsto abrir. De momento, aquí dejamos la noticia y los recuerdos, llenos de halagos, que nos hace llegar de su paso por el local de Dacosta. Nuevo rumbo. Suerte.
Los otros que hay detrás. Hace unos días me llegó un correo proponiéndome algo: «¿qué tal si alguna información se centrara en el personal de friegue y limpieza de los ‘grandes’ que siempre acaparan el protagonismo?». Me ponía el acento en la poca importancia que se le da a ello, pese a ser vital en este tipo de negocios. Y tiene razón, no se le da ninguna. Y sí, quizás todos debamos ser conscientes del papel importante que tiene en esta cadena quien, en el absoluto anonimato, limpia y friega platos; algo que, de hecho, fue el inicio de muchos chefs que ahora lucen sus estrellas Michelin. En realidad, hay que poner en valor todo el trabajo que hay detrás y no se ve, porque todos los eslabones cuentan en la cadena. Sin ellos, se rompería la maquinaria. Acepto la crítica y el reto. Hablaremos de ellos. Para empezar, de Alda, que ahora limpia platos en Raúl Resino. Pero irá a más.
REFLEXIONES COOKING 😉
Un banquete bien llevado –tanto bien comido como bien regado– puede ser un desatascador de problemas enrocados. Porque la buena mesa –y quizás la buena bebida (que debe ser comedida)– nos debilita, nos desata la lengua y nos hace aflorar los sentimientos, por muy encerrados que estén. Nos sinceramos, nos pone ante el espejo, ante nuestro lado más humano, y acabamos viendo al que tenemos al lado como un cómplice, un amigo… alguien con quien confiamos. Lo mismo da si está en las trincheras del otro lado, si piensa lo contrario o es un eterno adversario. Una sopa mimada, hecha con tanto amor que atraviesa el corazón, es capaz de conquistarte a ti y a quien contigo está, capaz de desarmar al más atrincherado, de aflojar al más duro. De unir enemigos. Aunque lo complicado es lograr sentarlos juntos. Que compartan banquete los contrarios.