Las Provincias
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Si la vida te da limones …
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Natacha López | 19-06-2017 | 14:35| 0

     Muchos de vosotros pensaréis que nuestra capacidad de resiliencia es grande y sí, yo también lo pienso. Pero esta cualidad no es innata a las personas, sino que se adquiere en determinadas circunstancias de la vida, sobre todo para asegurar la supervivencia. En estos dos últimos años, nuestra vida, la que creíamos casi perfecta, nos enseñó a estar siempre alerta y no relajarnos en la búsqueda de la felicidad … porque en ocasiones, lo que creemos que es ideal, es tan sólo un “estado de confort” que se puede mejorar … ¡y mucho!

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     Sé que suena muy duro, pero “gracias” a la enfermedad, he aprendido a no conformarme, a luchar por lo que quiero y dirigir mi camino hacia el sendero que me lleve a mí y a los míos a una vida plena … Cuando estás decidido, hay que hacerlo con determinación, ya que nuestra sociedad constantemente intenta darnos órdenes de por dónde debemos ir … o no.

     A mí el cáncer me abrió los ojos … es curioso, y a la vez triste pensar, que desgraciadamente a muchos otros, como a mi suegro, se los cierra para siempre. Por este motivo, yo, que me considero una superviviente, me siento en la necesidad de transmitir mi experiencia, no sólo a aquellas personas que hayan pasado, pasen o vayan a pasar por la misma situación, sino a aquellas que sin darse cuenta pierden segundos, minutos, horas … de su vida, en banalidades que desvían su atención de nuestro objetivo final: “la felicidad”.

     Por esta razón, y de nuevo agradeciendo ser tan afortunados de tener una nueva oportunidad para rectificar y dar un giro en los acontecimientos que parecían atropellarse en nuestras vidas, nos sentimos muy motivados para celebrar el final de una etapa. No os puedo decir que haya sido fácil, pero sí que nos ha hecho aprender a valorar lo que realmente importa De esta manera, gracias a algunas circunstancias que se antojaron casualidades y que parecían que nos iban empujando, y a toda la ilusión que conlleva cerrar la peor etapa de nuestras vidas, empezó a definirse la sombra de un proyecto precioso … portadamayo5blog

     En el mes de Diciembre, gracias a mi amiga Yolanda Vázquez Mazariego, me presenté a un concurso de Bridgestone: Persigue tu sueño, supera los obstáculos”, donde buscaban historias de superación y financiaban proyectos personales … Nosotros, en nuestra solicitud, indicamos que nuestros sueños eran, que me reconstruyeran el pecho, ¡algo que ya se ha hecho realidad!, y por otro lado, participar en el Maratón de Nueva York.posterpersiguetusueno     Sé que parece casi un tópico, un sueño muy común en cualquier corredor, pero nuestro deseo iba más allá de la simple ilusión runner … Mi madre, Connie, es americana, nacida en Nueva York, concretamente en el barrio de Queens, y precisamente lleva 42 años sin pisar su ciudad natal … ¿casualidad?, es posible, pero es una más de las muchas que nos iríamos encontrando por el camino. Otro gran aliciente era que, mis nenes, podrían adquirir la doble nacionalidad, al igual que yo, pero para ello debían pisar suelo americano. Además, sería una oportunidad maravillosa para que conocieran a mi abuela Consuelo, y que ésta por fin pudiera conocer a sus bisnietos …

Mis abuelos Antonio y Consuelo, el día de su boda en Nueva York

Mis abuelos Antonio y Consuelo, el día de su boda en Nueva York

      Por estos motivos, y a pesar de no ser seleccionada finalmente en el concurso, la idea del Maratón de Nueva York nos parecía una forma estupenda de celebrar nuestra nuevo capítulo. Fue entonces cuando la cabeza de David comenzó a trabajar … Es cierto que normalmente se celebran los aniversarios de cambio de década con especial énfasis, ya que esto nos hace sentir que nos alejamos cada vez más de nuestra juventud, pero en su caso, creo que la cifra de 42 es mucho más significativa. Él es un devorador de kilómetros, siempre le digo que algún día será ultafondista, pues su pasión por correr es desbordante … Justo el año que alcanzaba los cuarenta, había pospuesto su celebración al mes de Julio para hacerlo junto con sus amigos de Caudete, su estimado pueblo … Como todos sabéis, ese mismo mes me detectaron los tumores y ese cumpleaños nunca se llegó a celebrar. Este año, el 14 de Mayo, día de su 42 aniversario caía en domingo, y no en un domingo cualquiera, sino en el que se celebraba el EDP Vitoria-Gasteiz Maratón Martín Fiz, su gran referente en el atletismo.

     Sumando coincidencias y tras comentarle la idea a un compañero del club, Javier Hinojo, otro gran apasionado de las carreras y los números, nos indicó que lo realmente original sería celebrar los 42 años y 195 días, que es la distancia exacta del maratón, lo cual David recibió con alegría, ya que coincidía con el Zurich Maratón Donostia el 26 de Noviembre … En resumidas cuentas, dos maratones en Noviembre, Nueva York y San Sebastián y uno más en Mayo, Vitoria-Gasteiz … Pero, ¿cómo íbamos a dejar de correr en Valencia, el Maratón de mi tierra, el que justo estaba preparando el año que me diagnosticaron y donde debutamos en la distancia? … ¡Pues una más en Noviembre! Dada la tesitura, esto comenzaba a tomar complejidad, y lo que inicialmente tenía como propósito celebrar el fin de la enfermedad, comenzaba a modelarse como un objetivo ambicioso, en definitiva … un RETO. No se le ocurrió otra forma mejor de prepararlo que participando en un maratón en cada mes natural hasta llegar a Noviembre. Y claro, para no dejarlo “a medias”, seguir con la secuencia hasta cerrar el círculo donde empezó … en Vitoria-Gasteiz, el 13 de Mayo de 2018. En definitiva, 15 maratones en 365 días, justo el periodo comprendido entre sus 42 y 43 años. Con todo este entramado en su cabeza se fue a contárselo a nuestro querido amigo Moisés Rodriguez, al que le pareció una idea estupenda, y no sólo no se la quitó de la cabeza, sino que le ofreció todo su apoyo. Esto fue el empujón definitivo para que reuniera el valor suficiente para planteármelo. reto-natacha-y-david-001-2

     Cuando David me lo propuso, no pude hacer otra cosa que declinar su invitación … Era una locura que yo, que me había formado como entrenadora, defendiera una idea tan descabellada. Él por su parte, ya había configurado un itinerario de carreras que nos llevaría recorrer España … Me encontré con una situación un poco agridulce, mi negatividad y mi sentido común se confabularon para rechazar este bonito proyecto, pero por otro lado, David lo contaba con tanta ilusión … Además, en el momento de la proposición, me encontraba en plena fase de adaptación a mis nuevas plantillas, y mis piernas no me dejaban entrenar a pleno rendimiento, lo que me hacía reafirmarme aún más en mi postura Fueron pasando los días, la idea seguía tomando forma y yo poco a poco, y gracias a una notable mejoría en el proceso, comencé a verlo viable. Las pruebas no las haríamos de forma competitiva, sino como rodajes a un ritmo cómodo … y excepto en el mes de Noviembre que haríamos 3, el resto de meses “sólo” participaríamos en un maratón.

     Cuanto más lo exponía a amigos y conocidos la idea, más me imaginaba formando parte de ella. Fueron determinantes en mi decisión Gloria y Luismi de RUNNING CV. fotoportadarunningcvCuando les hablé de la aventura que me había propuesto David les encantó y quisieron participar en el proyecto, así que definitivamente le comuniqué que contara conmigo ¿cómo iba a dejarlo sólo en este momento? … ¿no hemos defendido siempre nuestra unidad?. Él ha hecho muchos sacrificios por mí y se lo debía después de todo. Además me parecía una forma muy nuestra de concluir esta tormentosa etapa.

     Y así comenzamos a negociar fechas, carreras, entrenamientos … Cada vez estaba más cerca, era más palpable, se empezaba a convertir en realidad, hasta que un buen día llegó la iluminación … “Esto va a dar mucho que hablar” pensamos, y siendo así … ¿por qué no le damos un carácter solidario? Y se nos ocurrió que habían dos causas de gran relevancia en nuestras vidas: “la lucha contra el cáncer”, la cual había abanderado durante muchos meses … y por otro lado, y puesto que David profesionalmente se enfrenta a diario a las adicciones de esta juventud que se corrompe, y lleva muchos años trabajando en proyectos de reeducación a través del atletismo, nos parecía buena idea recaudar también fondos para programas de prevención y deshabituación a las drogas

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    De esta forma, y tras consensuarlo con Moisés y RUNNING CV , el 20 de Abril veía la luz el Reto42Kancer, un proyecto de solidaridad donde podríamos devolver parte del cariño recibido a todas aquellas personas que nos han apoyado durante tanto meses … Y lo haríamos a través de dos entidades muy cercanas, la AECC Valencia, que me ha acompañado durante todo este tiempo, con su subdirector Javier Llombart al frente, y la Fundación Diagrama, que trabaja con colectivos en riesgos de exclusión social, y de la que forma parte David.

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   En ocasiones, el estrés diario nos impide escuchar las señales que nos dirigen hacia nuestro destino anhelado, y firmemente creo que nosotros, en este caso, hemos sido capaces de prestar atención y escuchar. Así que, como dice el refrán: Si la vida te da limones … tienes que hacer una limonada …

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Quiero una foto con ella
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Natacha López | 16-06-2017 | 15:39| 0

     Creo que es positivo y muy fructífero ponerse metas cuando corremos y nos exprimimos al máximo. Generalmente lo hacemos pensando en un objetivo, en una marca o en algún referente, corredor o corredora popular … Tendemos a buscar un ídolo al que nos gustaría conocer y al que parecernos. Mis preferencias en este aspecto siempre han sido muy particulares, no admiro a las marcas, aunque es cierto que son las que te hacen más visible, sino a las personas. Casualmente, cuando empezamos a participar en carreras populares, Luis Félix era el amo del asfalto, pero lo que más me agradaba de él era que, pese a su gran talento deportivo, antes y después de la prueba se paraba a hablar con todos los corredores y espectadores que lo solicitaban. Yo, en la distancia, observaba su entrega con profunda admiración … ¡que buena gente es este Luis!, pensaba, pero nunca me decidí a aproximarme a él … bastante lo reclamaban ya.

     Como sabéis, nuestro comienzo en el atletismo popular fue a principios de Febrero de 2010. Justo antes de aquello, habíamos decidido volver a ser papás y llevábamos varios meses buscando un segundo embarazo que no terminaba de llegar. Con la desilusión propia de un primer test negativo, y tras emprender esta nueva aventura deportiva, decidimos restarle importancia a la ampliación de la familia, ya llegaría cuando quisiera … Cuando el 14 de mayo, cumpleaños de David, realizamos un segundo test y el predictor dio positivo, la decisión estaba tomada … continuaría corriendo durante esta etapa, como ya hice con el embarazo de Andrea. Para bien o para mal, el hecho de participar en carreras en mi estado de buena esperanza, hizo que la comunidad runner se quedara un poco descolocada. Cada cual tenía su respetable opinión al respecto, pero yo, avalada por el tocólogo, me sentía muy feliz, y físicamente exultante Controlaba mis pulsaciones para no agotarme en exceso (nunca pasaba de 140) y mi estado de forma era tan propicio que incluso me permitió hacer algunos podios.

     Fue en una de mis últimas carreras de este período, concretamente en la Volta a Peu a Vilamarxant del 9 de Octubre, donde por fín tuve la suerte de conocer a Luis Félix. Se acercó a nosotros, junto con Julio Capacete, y nos dijo sonriente: “Yo quiero una foto con la corredora embarazada”. Nos quedamos asombrados de su proximidad y humildad, aunque no llegamos a imaginar la relevancia que iba a tener en el futuro este primer contacto.

     Zlatan vino al mundo el 13 de Enero del año siguiente, y tras el alumbramiento volvimos a retomar las carreras. Nuestro regreso fue en la carrera de Galápagos, aunque nos reencontramos con Luis en la 2ª edición de la Mitja Marató de La Pobla de Farnals, en la que debutamos el año anterior. Ese día lo invitamos a comer a casa y hablando sobre nuestra peculiar forma de preparar las carreras (nunca había entrenado velocidad), me dijo… “Yo te voy a entrenar, tú serás mi pupila”. Para mí era todo un privilegio que un gran atleta como Luis Félix estuviera dispuesto a entrenarme … Por supuesto no pude hacer otra cosa que aceptar. Ahora ya no sería el corredor de Alboraya que ganaba todas las carreras … sino mi entrenador, y con el tiempo pasaría a formar parte de nuestras vidas.

     Mientras tanto continué haciendo kilómetros, perdiendo los kilos que me sobraban tras el embarazo y participando en carreras cada fin de semana, hasta que llegó el mes de Junio y definitivamente tuvimos un encuentro en Massalfassar. Tras un rodaje por la huerta, empezamos a planificar las rutinas y los entrenamientos. Todos los martes, Luis acudía a casa y de ahí nos íbamos calentando a las pistas de El Puig. Una vez allí, me marcaba el ritmo y yo agonizaba detrás je je… ¡pero me sentaba tan bien! David y los nenes esperaban jugando en el parque y de vez en cuando nos animaban desde la grada. Recuerdo aquella etapa con mucho cariño. Cada semana iba progresando y mejorando mis tiempos, y os puedo asegurar que la entrega de Luis era absoluta. Si antes de conocerlo pensábamos que era buena persona, estrechando nuestra relación lo terminamos de confirmar.

     Gracias a él conseguí muchos de los anhelados objetivos del corredor popular: bajar de 1 h 30´ en Media Maratón, de la hora en un Gran Fondo o de 40´ en un 10k, consiguiendo además mi MMP (38´16”), y lo más importante, pasé a formar parte de la gran familia “Serrano”. Además, me transmitió su entrega y solidaridad con todos los que formáis parte de este mundillo , me enseñó a valorar a cada corredor por su pasión, sin importar el minuto en el que éste para el crono… y a dar sin esperar recibir nada a cambio.

     Luis Félix Martínez Gómez es un icono del atletismo popular, una de esas personas que lo hacen todavía más grande… y este año, fruto de su generosidad, ha pasado a formar parte de la historia de la ciudad de Valencia de la mejor forma, representado en un monumento fallero, un honor al alcance de muy pocos y que además ha sido el elegido para representar a la falla Pedro Cabanes – Conde Lumieres en la Exposición del Ninot del Museo de Las Ciencias. Es un ejemplo a seguir para tod@s, derrocha simpatía en cada carrera, algunos incluso lo califican como “la sonrisa del running valenciano”, y a título personal, sólo puedo decir que por todo lo que ha hecho por nosotros y por la gran admiración que le tengo… querría hacerme muchas más fotos con él.

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Caer en la tentación
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Natacha López | 15-06-2017 | 15:09| 0

     Para cualquier persona que se inicia en el mundo del running, la primera vez que te colocas un dorsal se convierte en un día muy especial y muy difícil de olvidar, ya que no sabes cómo va a responder tu cuerpo ante tantos estímulos. Casi siempre hay alguien: un amigo, un familiar, un conocido … que te anima a hacer tu primera carrera. Así fue como ocurrió en nuestro caso … y precisamente hoy 7 de Febrero a las 10 h, se cumplen siete años de nuestra primera vez.

     Un vecino, hoy gran amigo, al que tengo mucho que agradecer, Jesús González Estruch, incitó a David a que participáramos en una prueba que se celebraba en una población muy próxima a la nuestra, la I edición de la Mitja Marató Costera de La Pobla de Farnals. No era el primero que nos hacía esta sugerencia, constantemente amigos y conocidos insistían en que corriéramos una carrera, ya que tanto nos gustaba … Tuvimos muchas dudas, quizás una media maratón no era la distancia más recomendable para estrenarse …

     Cuando conocí a David él tenía 29 años y yo 24, lo veía mayor , je je … ¡que curioso!. Además de guapo y con una melena más larga que la mía, desprendía una seguridad abrumadora. Esa cualidad fue una de las cosas que más me embelesó y que con el paso de los años he intentado que me transmita para combatir mi pesimismo.

     Es anecdótico, y casi revelador, que en esta ocasión surgiera de mí esta confianza contagiada, y que fuera yo la que finalmente le empujara a inscribirnos aquella misma mañana. Ahora que sabemos un poco más de las carreras populares, somos conscientes de todos los factores que se aliaron ese día para hacernos participar … otra vez la vida nos había puesto, casi por casualidad, en un lugar concreto y en una determinada hora, esta vez para abrirnos el camino a una nueva etapa, la de convertirnos en corredores populares.

     Jesús, que entonces era tan solo un conocido que de vez en cuando coincidía con nosotros en el gimnasio de la urbanización, pasaría a ser el “culpable” de que participáramos en esta prueba. Minutos antes de comenzar, movido por la responsabilidad de habernos involucrado en tal aventura, nos dio instrucciones y consejos de cómo debíamos plantearla. Quizás porque, como he dicho anteriormente, no nos conocía aún e ignoraba nuestra dureza para afrontar los retos exigentes.

     Nos pusimos en la línea de salida, bastante retrasados, entre besos y despedidas a nuestro nene, Andrea, que entonces tenía poco más de año y medio, y que gracias a mi madre sería testigo de nuestra hazaña … Estábamos muy nerviosos ante la incertidumbre de esta nueva experiencia.

     Dieron el pistoletazo y todo empezó … los nervios desaparecieron y poco a poco fuimos sumando kilómetros, con ilusión y disciplina, dándolo todo tal y como acostumbrábamos a hacer en nuestros entrenamientos, sufriendo cada minuto, sobre todo pasado el km 15, donde todos sabemos que es cuando realmente comienza una media … esos últimos kilómetros son los decisivos y nosotros no defraudamos. Fuimos adelantando a mujeres y hombres de vuelta a la playa de La Pobla de Farnals, y una vez allí, superamos a una última chica. No veíamos a ninguna más delante de nosotros, aunque imaginé que quizás las más destacadas ya habrían entrado …

     Poco después cruzamos la meta, siempre recordaré la sensación de felicidad que sentí al hacerlo, habíamos corrido 21.097´5 metros por primera vez , saliendo airosos de nuestro nuevo objetivo y con un tiempo bastante aceptable. Al pasar por debajo del crono, David y yo enlazamos nuestras manos y las elevamos al cielo para celebrarlo. ¡¡Para nosotros era un gran triunfo haberlo conseguido!!.

     Seguimos andando para llegar al avituallamiento de final de carrera, cuando uno de los fotógrafos me indicó: “ponte con la segunda y os hago una foto”… ¿cómo que con la segunda? No habría escuchado bien, pensé incrédula … Ante la duda, mi marido se acercó a la mesa de cronometraje a pregutar cuál había sido mi posición … “Primera” le respondió él, “¿primera de su categoría?”, dijo David, “No, primera de la general …” le indicó. No nos lo podíamos creer, había sido la primera mujer en cruzar la meta, en nuestra primera carrera … Fuimos a buscar a mi madre y a Andrea, que estaban entre el público y les dimos la grata sorpresa …

     Mientras intentábamos asimilar nuestro gran triunfo, vimos llegar a Jesús, que como no, quedó impresionado con el resultado y se empezó a percatar de que estábamos hechos de otra pasta … No es nuestra genética la que nos ayuda a conseguir nuestras metas, sino nuestra capacidad de sufrimiento, perseverancia y nuestro afán . Gracias a él, habíamos descubierto un mundo maravilloso lleno de amantes del deporte como nosotros, en el que con los años hemos ido enriqueciendo nuestras vidas con experiencias y amistades.

     Como ya os podréis imaginar, esto sólo fue el detonante de lo que aconteció después. A la siguiente semana, ya estábamos buscando una nueva carrera donde participar, con tal atino, que nos apuntamos al 10k de Pedralba (los que la conocéis sabréis de su dureza). Esta vez no hubo tanta suerte, salimos “a tope” con la inconsciencia del principiante y en la primera cuesta, como se suele decir, me quedé clavada, je je ¡creía que me moría!, nosotros que nunca habíamos entrenado con desnivel … Acabamos como pudimos, aunque nuestras ganas de pelear no se vieron mermadas por el resultado (5ª abs). Paradójicamente, ahora sí que podíamos decir que estábamos “enganchados”, ya que sentíamos unas ganas tremendas de volver a ponernos un dorsal …

     Desde mi perspectiva de entrenadora siempre intento transmitir que lo importante es vivir con pasión todo lo que hacemos, ser constantes y buscar siempre el aspecto más gratificante para continuar. De esta forma, el sufrimiento es proporcionalmente tan pequeño, que nunca le hará sombra a lo maravilloso que tiene este mundo … Siete años después, doy las gracias a mi “compi“ Jesús, por empujarnos a cometer aquella locura, y también a la vida, que nos hizo ser capaces de despojarnos de miedos y prejuicios, reuniendo el valor suficiente … para caer en la tentación.

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Maratón, te quiero, pero voy a acabar contigo
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Natacha López | 14-06-2017 | 17:30| 0

       Hace unos días, escuché una frase casi idéntica gracias a mis queridos amigos Gloria y Luismi de Running CV. Me pareció muy adecuada para la ocasión, y la verdad es que, profundizando más en ella, me dí cuenta de que encajaba perfectamente en nuestra experiencia con el maratón.

     Tuvieron que pasar 3 años desde que entré en Cárnicas Serrano, un club apasionado por el maratón, para que nos planteáramos afrontar esta distancia. Sabía que este día llegaría tarde o temprano, ya que cuando acudía a la meta a recibir a mis compañeros y amigos maratonianos, tras participar en la 10k paralela, se me encogía el corazón. Era una dura preparación la que tendríamos que superar para realizar una hazaña de tales dimensiones, pero nos sentíamos preparados y estábamos decididos. A veces me sorprende la ligereza con la que la gente se dispone a correr 42.195 metros, porque realmente, es una prueba muy exigente, donde pones tu cuerpo al límite. Y para hacer esto, debes conocer muy bien tus posibilidades y tu estado de salud. En esta distancia, incluso estando previamente capacitado, tu cuerpo te puede jugar una mala pasada, pero si no lo estás, la cosa puede ser mucho más grave…. Es por ello que en 2014, David y yo reunimos el valor suficiente para comenzar con el proyecto MARATÓN. Se lo expusimos a mi entrenador José Garay, con una mezcla de ilusión e inseguridad, y a su vez le indicamos que queríamos bajar de las 3 horas, un objetivo ambicioso para nuestro debut.

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     El 11 de Agosto comenzó nuestro periplo, y como si fuera poco exigente de por sí, nuestro precioso maratón de Valencia se disputa en Noviembre, por lo que la preparación ha de comenzar en pleno verano, con el calor y la humedad propios de nuestra tierra … Yo salía de una lesión, y por si ya no había suficientes dudas y miedos, aquí tenía el último ingrediente … Creo recordar que fue una falsa ciática (síndrome del piramidal). Los corredores con facilidad para lesionarse como yo, sabréis que al volver de una lesión, te queda una sombra que te persigue y te recuerda que puedes recaer … En estas condiciones empezamos a alargar nuestros rodajes, a subir el número de repeticiones en las sesiones de calidad y todos esos etcétera que conlleva el propio entrenamiento del maratón. Esta prueba entró en nuestras vidas como un tsunami, llevándose la pereza de levantarte un sábado a las 6:00 de la mañana para hacer series largas, y también un poco la vida social, ya que ahora los domingos ya no eran domingos , sino “el día del largo”… Cuando empiezas a ver la planificación de la semana siguiente, piensas: “no voy a ser capaz”, y al principio realmente te cuesta horrores cumplir con los objetivos, más psicológica que físicamente, pero tras algunas semanas, tanto tu cuerpo como tu mente aceptan el grado de exigencia al que te enfrentas, y como si se activara un modo automático, van pasando los días y comienzas a encontrarte cada vez mejor, lo cual te lleva a entender el significado de esa palabra tan recurrida por los entrenadores: “asimilación”.

     Es después de esta etapa de preparación, cuando ya tienes los deberes hechos, que entran en escena los nervios. Sinceramente, yo no estuve demasiado nerviosa, sabía que había cumplido con el entrenamiento y deseaba que llegara el día para que aflorara en mí el fruto de tantas y tantas horas de dedicación y esfuerzo. Sin embargo, “el que duerme a mi lado” comenzó a inquietarse en exceso. Por las noches, soñaba con diferentes tramos de la carrera. Ambos sabíamos que eso no debía ser muy propicio, ya que la inseguridad es un arma que atenta hacía tu estabilidad mental, y esto es otra de las lecciones que te da el maratón: “la cabeza es el 60% o más”

     Llegó el día y los nervios estaban a flor de piel, nos enfrentábamos a otro momento histórico en nuestras vidas. David seguía muy intranquilo, tanto … que una emergencia de última hora nos hizo ponernos en la línea de salida tan solo 5 minutos antes del pistoletazo … Para quien ha corrido alguna vez un maratón de esta envergadura, sabe de las dificultades de acceder al cajón con tan poco tiempo. Afortunadamente, un corredor que también “hacía tarde”, tuvo el arrojo de apartar una valla y entrar … y nosotros detrás. Gracias a esto, conseguimos salir casi desde primera línea. Entre conversaciones vacías y constantes miradas al reloj, nos dimos el último beso y comenzó la aventura … Me sentía pletórica, contenta por haber tenido el valor de llegar hasta ahí. Tenía muy claro que acabaría, aunque no sabía si en el tiempo previsto. Cruzar esa meta ya sería lo que tantas veces había soñado. Ese era nuestro objetivo real y hacerlo juntos siempre lo más importante … Quizás fue este hecho el que inquietaba a David, él pensaba que su papel iba a ser fundamental, porque de sobra conocía que no lo iba a abandonar. Había entrenado lo mismo que yo y estábamos igual de preparados, pero le falló la cabeza … Ya en el primer km me dijo que le pesaban las piernas, que no se sentía cómodo, a lo que yo le respondí… “no pienses en lo que nos queda, sino en lo que ya hemos recorrido y disfruta de la carrera, estamos preparados para hacerlo”. Intentó aguantar al ritmo previsto de 4´10/4´15 min/km, luchando contra su propio cuerpo, que estaba bloqueado. Lo consiguió hasta el km 25, recuerdo que estábamos en la Avenida de Francia, a la altura del Hotel Barceló, cuando me dijo “no puedo más, sigue tú, a lo que yo le respondí rotunda que no lo iba a dejar, seguiría con él. Era nuestro primer maratón y teníamos que acabar juntos … juntos como siempre. Conforme pasaron los kilómetros se iba desesperando cada vez más, se hundía como un náufrago cansado de nadar en la inmensidad del mar. Fueron muchas las ocasiones en las que insistió, pero más las veces que se lo negué … ¡que más me daba a mí…! Solo sería feliz cruzando esa anhelada meta con él

     Finalmente, en el km 35 se rehizo, no volveríamos a correr al ritmo de competición, pero se serenó y dejo de autocompadecerse … Su cabeza empezó a creer que lo lograría, aunque sus piernas todavía le seguían pesando … Y llegó el km 40, realmente es IMPOSIBLE no emocionarse en este punto del Maratón de Valencia, donde el público hace un pasillo humano y no dejan de animar hasta la meta … esa meta tan deseada y que tanto sufrimiento nos costó alcanzar …

     Entramos juntos, nos abrazamos, nos besamos y lloramos … David peleó cada metro, estaba destrozado, pero muy feliz por haberlo conseguido, la palabra “rendirse” no tiene lugar en nuestro diccionario, pero también se sentía frustrado y triste por haberme arrastrado y haber impedido hacer una mejor marca … y digo mejor, porque paramos el crono en 3h 09´ 36´´ (no está nada mal para ser debutantes). Al cruzar la meta, muchos medios se interesaron por nuestra experiencia, algunos sabían que era nuestro primer maratón y que podríamos conseguir una buena marca, por lo que se sorprendieron al vernos llegar con un tiempo más discreto del esperado. Fue entonces cuando David, cegado por la emoción del momento, me propuso ante las cámaras de Crono, y en directo, participar en el Maratón de Castellón tres semanas después, ya que además era Campeonato Autonómico. Yo, como siempre, me puse seria y me enfadé por la encerrona, pero a los pocos días, empecé a ver con un poco más de claridad la idea y decidí hacerlo para probarme. Esta vez, no me dejaría esperarle … correría para aprovechar el estado de forma en el que me encontraba. Aunque la motivación no era la misma, volvería otra vez a poner a prueba mi cuerpo … Sorprendentemente, el resultado fue mejor de lo esperado, subcampeona autonómica … y en nuestras cabezas, de nuevo esta frase tan reveladora y que tanto se adapta a nuestros sentimientos:

                                                                                                                                             Voy a acabar contigo, te quieroMaratón

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Natacha López | 13-06-2017 | 13:56| 0

 

 

 

     Es inevitable para muchos de nosotros, amantes del atletismo popular, no sentir una gran inquietud cuando se aproximan las citas importantes: la Media de Valencia, el Maratón con su 10k (que personalmente me encanta correr), las San Silvestres y la 10k de Enero (ésta nos viene genial para no “desmadrarnos” demasiado en navidad, je je). Son carreras emblemáticas que a los runners nos gusta preparar. Ya a mitad del verano empieza a brotar la semilla del maratón, con su parón obligado para comenzar con los conocidos cambios de ritmo, series, tiradas largas, …. incluso para los un poco más exigentes también llega el control en nuestros hábitos alimenticios. Y todo con una única ilusión … llegar en forma y conseguir nuestro objetivo, ya sea simplemente terminarlo, una marca determinada, o no sufrir en exceso.

     Mañana llega una de las grandes, que se presenta para muchos como prolegómeno del Maratón (“el test”), la definiría como LA MEDIA, una carrera mítica donde las haya, con su salida espectacular en la Avenida del Puerto, dejando atrás el mar que buscas en los últimos kilómetros de nuevo, pasando casi a mitad de carrera por mi barrio, La Malvarrosa, donde siempre aprovecho para tomar aire y fuerzas para continuar, alentada por mi gente, para llegar sobre el kilómetro 15 al centro de Valencia (parece inconcebible verlo sin tráfico y abierto sólo para nosotros, afortunados corredores). Recuerdo esta carrera con mucho cariño, cada año por motivos distintos… es una carrera rapidísima y muy bonita.

      Hace dos años, en 2014, al igual que muchos de vosotros, estábamos preparando nuestro debut en maratón, razón por la cual no pude exprimirla al máximo. Teníamos que ir a ritmo controlado durante 16 kms y los últimos 5  aumentarlo progresivamente hasta lo que nos dieran las piernas… Fue una experiencia diferente y especial, porque la salida no fue al uso. Salimos más rezagados de lo habitual, controlando los tiempos de paso para no ir más rápido de lo previsto. Disfrutamos muchísimo, hablando con otros corredores que se encontraban en nuestra misma situación y al llegar a los últimos kms… ¡¡a tope…!!.

      Ni que decir tiene que el año pasado también fue especial, pero esta vez por algo muy distinto. Por aquellas fechas mi pelo ya había emigrado de mi cuero cabelludo y unos meses antes ya nos rondaba a David y a mí la idea de poder completar estos 21.097´5 metros que tanto me agradan. Sinceramente, mi postura era más pesimista que la de él (como suele ser habitual) y cuando éste me planteaba la idea de correrla, yo le argumentaba negativamente porqué no iba a ser capaz: las sesiones de “quimio” habían mermado mis condiciones físicas y mis piernas estaban demasiado cansadas como para recorrer esta distancia, ya que 21 kms son palabras mayores… Pese a mi resistencia, David me apuntó sin decirme nada, según él porque se acababa el último tramo de inscripción, … vamos que lo hizo a traición, je je. En realidad actuó con la firme determinación de quien conoce a la perfección el funcionamiento de mi cabeza, tengo que reconocer que en ocasiones me da hasta miedo … Es algo que tengo que agradecerle, aunque al principio me enfadé, pues el hecho de estar ya inscrita, sería un condicionante muy determinante que acabaría por convencerme de forma definitiva. Así fue, ya estaba decidido, por lo que ahora había que probar a hacer algunos entrenamientos más largos. Afortunadamente, mi cuerpo se sentía con ganas de intentarlo.

      Tras el diagnóstico y durante el tratamiento, habíamos decidido que correr sería algo muy beneficioso en mi estado, más aún cuando en la octava planta (oncología) ya me habían aconsejado realizar actividad física a diario, por lo que no fue una sorpresa para familiares y amigos verme correr y participar en carreras con el pañuelo, volviendo a ser el centro de todas las miradas compitiendo a pesar de la enfermedad. Nunca ha sido mi intención serlo, sólo he actuado de la forma más natural ante la adversidad, me hubiera gustado más destacar por méritos deportivos y no por esta situación, pero el destino quiso que fuera así. Al aproximarse tan señalada cita, algunos medios se interesaron por mi participación en “LA MEDIA”. La gente sentía curiosidad por si sería capaz de conseguir acabarla, incluso yo la tenía …

     Llegó el día, ya no había marcha atrás, me encontraba en la linea de salida y me sentía optimista, todavía me encontraba disputando la posición en los circuitos Diputació y Divina Pastora, y mantenía algo de velocidad, por lo que me planteé la carrera como un entrenamiento de calidad, los 5 primeros kilómetros los haría a un ritmo de 4´ y luego me dejaría llevar, ilusa de mí … En el primer kilómetro ya me dí cuenta de que no iba a poder mantener el ritmo deseado y le dije a David que no podía más cuando alcanzamos la Avenida Blasco Ibañez. Él como siempre me animó a que continuara, a que bajara el ritmo y disfrutara de la carrera. Una vez más tenía razón, debía disfrutar de aquella maravillosa experiencia por las calles de mi ciudad. Ya en la salida habían sido numerosas las muestras de cariño que recibía de mis compañeros corredores y éste era un momento histórico en nuestras vidas, una muestra más de que iba a poder con todo, que juntos íbamos a cruzar aquella meta y todas las que nos propusiéramos.

     La carrera continuó, pero ahora con más serenidad, sin pensar en ritmos ni en la competición, mirando a mi alrededor y recogiendo toda esa energía positiva que tanto público como corredores me transmitían con sus ánimos. Fue muy emocionante, cada paso, cada metro, lo di empujada por un amigo, un familiar o un desconocido que gritaba mi nombre para darme ánimos. Desafortunadamente hay muchos casos como el mio y el hecho de que yo estuviera allí sin desfallecer, sensibilizaba mucho a las personas, que de una forma u otra, han tenido que vivir un caso de cáncer en su entorno más cercano. Así que, corrí por ellos, por los que no pudieron luchar como yo, por mi marido (que es quien me da siempre el último empujón) y sobre todo … por mis hijos, porque cruzar la meta significaba que era mucho más fuerte que la enfermedad, que no me daba miedo y que no me rendiría ante ella. Una vez más lo conseguimos, fuimos “finisher” de la Media Maratón de Valencia Trinidad Alfonso 2015.

     Al finalizar, David y yo nos abrazamos contentos por todo lo que significaba haberlo logrado, ya nada nos iba a parar, la satisfacción fue inmensa, lo que hizo que en nuestras vidas, gracias a todos vosotros, aquellos 21.097´5 metros, se convirtieran en algo muy especial  …

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Carretera y … zapatillas
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Natacha López | 12-06-2017 | 15:03| 0

     Ya es hora de ponerse en marcha … Después de este verano tan estupendo, en el que he tenido la oportunidad de disfrutar de mi familia, de mis amigos y del running en plena naturaleza, toca ponerse de nuevo las zapatillas de competir. En estos meses las he dejado un poco de lado, excepto por algunas citas imprescindibles como Gilet, Albuixech, Emperador y nuestro Gran Fondo de Paterna.

     Con mucho pesar por no haber acudido a algunas de las carreras que eran fijas en nuestro calendario, hemos preferido tomárnoslo de otra forma, entrenando a diario, pero a nuestro aire, sin presiones ni tiempos, sólo lo que nos ha pedido el cuerpo. Quizás por este motivo, junto con el “merme post tratamientos”, no esté en mi mejor estado de forma. Pero todo esto no importa, porque he aprendido a disfrutar de otra manera …

     Después de lo acontecido el año pasado, mis prioridades han cambiado. Tenemos que aspirar a ser felices, creo que es el objetivo primordial en la vida, la búsqueda de la felicidad, aunque la forma de alcanzarla sea distinta en cada uno de nosotros.

   Este año, mi propósito de año nuevo era vencer a la enfermedad. Curiosamente, los primeros días los tuve que pasar en casa, con mis nenes, “gracias” a las secuelas de la última sesión de quimioterapia, que fue realmente la que peor llevé por el efecto acumulado de las 15 anteriores. Fue como tocar fondo para de nuevo rehacerme y olvidar aquel mal trago. Después llegaría la operación, y aunque no tenía miedo, deseaba que llegara el momento de eliminar de mi cuerpo aquel bicho definitivamente, así que cuando salí del quirófano, rápidamente me desperté y les indiqué a los celadores que me sacaran, quería ver a mi familia, a mi amor … y huir del hospital. Recuerdo que me sentía aliviada y feliz, casi como cuando salí del paritorio con mis hijos bajo el brazo, con la tranquilidad de que todo estaba bien …  No es la misma sensación, pero en mi interior había paz.

     Mi siguiente objetivo de este año era el de recuperarme y llegar en forma a la Carrera de la Mujer de Valencia, la que por caprichos del destino había ganado el año anterior .

Carrera de la mujer 2015

     El proceso fue bastante rápido, aunque a mí, y a David, se nos hicieron eternos aquellos 23 días en los que no pudimos practicar deporte alguno. Me operaron el 22 de Febrero (cumpleaños de mi hermana “Miri “) y la carrera era el 17 Abril, así que teniendo en cuenta los días que estuve parada, solo disponía de un mes para reiniciar el entrenamiento y recuperar sensaciones.

Reportaje Moisés Rodriguez Plaza

     Sinceramente, iba un poco justa, pero como ya he dicho anteriormente, mis prioridades han cambiado, no iba a competir, solo quería revivir por las calles de mi barrio, la Malvarrosa, aquella carrera, que sin pretenderlo, me había cambiado tanto la vida. Correría con mis 4 hermanas (aunque una de ellas, Silvia, que la hizo con mis dos sobrinos, no puntuara por ser la categoría sólo de 3 hermanas), con mis chicos que me esperaban en meta y con mis padres, que aguardaban con emoción nuestra llegada …

Carrera de la mujer Valencia 2016

     Sin querer, durante los meses de tratamiento, me convertí en abanderada de la lucha contra el cáncer, así que corrí en representación de aquellas mujeres y hombres que luchan contra esta enfermedad sin rendirse, con actitud positiva y disfrutando al máximo de la vida.

     Esta circunstancia nos llevó a plantearnos participar en la Carrera de la Mujer de Madrid. Además, visto el triunfo de Valencia, donde quedamos primeras en la categoría 3 hermanas, pensamos: ¿por qué no?, las hermanas López al poder”, y aprovechando que Mónica reside allí desde hace varios años, nos embarcamos en esta nueva aventura …

     También en esta ocasión hubo triunfo de “Las López”, o mejor dicho de “Las Serrano”, como nos apodamos en esta categoría, en homenaje al gran club que tanto se ha preocupado por mí durante todos estos años, y además estábamos viviendo una experiencia inolvidable. Esta segunda carrera nos hizo plantearnos completar el Circuito de la Carrera de la Mujer, que consta de 8 pruebas, pero nos topamos con nuestra limitación económica, ya que los desplazamientos no eran precisamente cortos (Vitoria-Gasteiz, Gijón, A Coruña, Sevilla, Zaragoza y Barcelona). Este año, me he podido dar cuenta de que estoy rodeada de gente maravillosa que me quiere, entre ellos mi club Cárnicas Serrano y su fundador Blas Serrano, así como toda su familia (que me dieron el empujón definitivo a través de Alex Salvador) y  la revista SportLife, en concreto, Yolanda Vázquez Mazariego, de quién surgió la idea original de esta carrera en 2004.

Entrevista Sportlife

     La conocí personalmente en Valencia y tras finalizar la prueba en Madrid, le comenté esta idea que nos rondaba por la cabeza. Le pareció una idea fenomenal que alguien como yo hiciera entender a las personas que están en mi situación que deben seguir adelante, sin que la enfermedad ni los efectos secundarios de la medicación quebranten sus ánimos. He de decir que Yolanda, que es una tía muy dura (aunque siempre llora en “La Carrera de la Mujer”) tuvo la genialidad de crear, con mucho esfuerzo y sacrificio, esta carrera sólo para mujeres, movida por la necesidad de que el sexo femenino se involucrara en el atletismo popular. Sus amigas reconocían que no participaban en ellas porque se sentían extrañas entre tanto hombre (como todos sabréis, hace 15 años, el porcentaje de mujeres era minoritario). Existe la idea equivocada de que es una carrera contra el cáncer y se critica la “poca” aportación que se destina a este fin respecto a los ingresos totales, pero todo depende del prisma desde el que se mire. Estamos cansados de ver carreras cada fin de semana, donde no hay aportación  a ninguna causa solidaria, y sin embargo en esta carrera se destina no sólo a una, sino a varias (contra la violencia de género, la mutilación genital femenina y para proyectos de investigación contra el cáncer).

     Pues es gracias al apoyo de mi tan estimado Serrano Club de Atletismo y a SportLife, que me he visto embarcada en este proyecto tan especial de recorrer España en coche para ser la cabeza visible de tantas y tantas mujeres que sufrimos esta enfermedad, por lo que partiremos rumbo a Sevilla por carretera, donde de nuevo me calzaré las zapatillas…

        

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6 + 365 + 365 + 6 = 742
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Natacha López | 11-06-2017 | 16:48| 0

 

 

     Descubrí el atletismo tarde quizá, pero lo hice de manera muy intensa. David siempre ha funcionado por retos. Cuando quiere conseguir un objetivo, como ponerse en forma para que no le pille el toro en verano, se pone manos a la obra después de Semana Santa y hace sesiones de gimnasio (él le llama “La pirámide”) durante un tiempo determinado (pueden ser 30, 60 o 100 días consecutivos), dependiendo del estado de forma del que parta. Esto es una manera de obligarse y ser constante. Gracias a esta forma de motivación tan peculiar, pusimos en marcha uno de esos propósitos. Llevaba un tiempo dándole vueltas, pero no fue hasta los 8 meses de comenzar a correr cuando reunió el valor suficiente para proponérmelo: “mi ilusión es hacer un año completo corriendo, desde el día 1 de Enero hasta el 31 de Diciembre”, me dijo. Creo que no se hubiera imaginado nunca que iba a encontrar en mí la mejor cómplice para llevar a cabo sus locuras …

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     Así que, tomamos la firme determinación de hacerlo, y el lunes 26 de Diciembre de 2005, dimos el pistoletazo de salida en la que iba a ser nuestra primera hazaña como corredores en tándem. Estoy segura de que muchas de las personas que conocían el nuevo reto de David tenían serias dudas sobre si lo íbamos a poder concluir o no. Sinceramente, era muy ambicioso y más aún teniendo en cuenta que participábamos dos personas en él, con nuestros compromisos laborales, familiares y académicos. Pero nosotros sabíamos que juntos podríamos con todo (luego con los años lo hemos seguido demostrando … ). Por aquel entonces corríamos con música, y como los mp3 de la época no eran resistentes al agua, salíamos a correr con un único reproductor en el cual mediante una especie de ladrón enganchábamos las dos clavijas de nuestros auriculares. Esto nos obligaba a llevar el mismo ritmo y sincronizar la zancada en todo momento para que la música no se interrumpiera. Visto desde fuera sería una imagen, cuanto menos curiosa.

Atención al mp3 de la mesa con el adaptador

No fue nada fácil, durante ese primer año nos enfrentamos a todo tipo de circunstancias. No importaba si habíamos salido la noche de antes, si debíamos hacer un viaje relámpago por trabajo o si estábamos acatarrados. Debido a la sobrecarga aparecieron también las primeras lesiones, entre ellas la periostitis,  tan conocida hoy por mí. Pero teníamos un objetivo claro …

Desgraciadamente sí que hubo un momento en el que nuestro propósito estuvo a punto de desvanecerse. Fue a principios de Febrero de 2006, cuando a Pepe (José Serrano Amurrio, 1950 – 2006), el padre de David, le diagnosticaron cáncer de pulmón en fase muy avanzada. Él siempre nos preguntaba y nos animaba a que continuáramos con la hazaña, incluso bromeaba diciéndole: “si hubieras puesto el mismo empeño en los estudios como en el deporte serías ministro”. Era un gran hombre, muy polifacético (maestro, escritor, micólogo, político …), que trabajo mucho por su pueblo, dejando una gran huella entre sus vecinos y amigos. Por este motivo, y en homenaje a él, David decidió, tras consultarlo con su madre, que el día de su despedida, 26 de Mayo de 2006, también saliéramos a correr, con mucho dolor en el corazón y lágrimas en los ojos. Le dedicamos cada kilómetro, fue nuestra forma de desprendernos del sufrimiento de los últimos meses y reservar para nosotros sólo lo bonito que de él nos quedaba. Durante ese entrenamiento, David me hablaba de su infancia, de su gran sabiduría y de su amor por Caudete, pueblo que de niño lo adoptó y al que él dedicó gran parte de su vida. Tras finalizar el recorrido fue cuando supimos que nada nos iba a detener, que lo íbamos a conseguir. Si habíamos superado una pérdida tan grande, … ¿que otra razón podría pararnos?.

   Facebook Pepe Amurrio

      Nuestro desafío continuó y llegó el día de concluirlo, pero no encontramos una razón suficientemente convincente para no seguir corriendo, ya que precisamente en ese momento no teníamos ninguna molestia y nos sobraba motivación para continuar. Así que esta locura vio ampliada su duración, aunque esta vez por un periodo indeterminado. Proseguimos con nuestra rutina diaria, en la que compaginábamos el gimnasio y la subida de diez pisos de escaleras con las que culminaba nuestro entrenamiento a pie, hasta que finalmente nos mudamos de casa en Enero de 2007. Vivíamos de alquiler en Valencia y aconsejados por familiares y amigos, tomamos la determinación de hacernos propietarios (desafortunadamente poco antes de explotar la “burbuja inmobiliaria”). En nuestra nueva población, Massalfassar, tuvimos que diseñar otro recorrido de la misma distancia, entre 8 y 9 kms, para continuar cumpliendo con nuestro cometido. Pronto nos adaptamos a nuestra nueva situación y tuvimos la gran suerte de conocer a muy buenas personas, como Vicent, un hombre de Albuixech que cultivaba uno de los campos contiguos al camino que atravesábamos a diario.

Con Vicent el día que le informamos de mi embarazo

     Entonces … ¿cuando vais a parar?, nos preguntaban los amigos de David en el pueblo, a lo que él bromeaba: “la voy a tener que dejar embarazada. Aquella era una idea que ya nos iba rondando la cabeza, nos sentíamos preparados para ser padres y nos amábamos profundamente, por lo que reuníamos dos de los requisitos más importantes a la hora de tomar esta decisión.

     El día llegó, fue uno de los momentos más especiales de nuestras vidas, el predictor dio positivo. Seguíamos entrenando, pero ahora veíamos más cerca el final de nuestro largo recorrido, ya que tras la consulta con el tocólogo, probablemente deberíamos de parar, o eso imaginamos nosotros. Para nuestra sorpresa, aquel hombre con cara de pocos amigos, nos dio una respuesta inesperada cuando le preguntamos si podía continuar corriendo, me dijo está usted embarazada no enferma”, ¿usted corre? Sí … Pues siga corriendo … Así pues, el embarazo no me iba a librar de aquel reto infinito, me sentía bien y las semanas iban pasando con normalidad. A la gente le llamaba mucho la atención verme en ese estado y corriendo, pero realmente, lo único que nos importaba eran las recomendaciones del médico y mis sensaciones.

     Los meses fueron pasando y mis kilos aumentando, lo cual nos hizo empezar a plantearnos una fecha para concluir con aquella aventura. Compramos una elíptica para sustituir el running durante las últimas semanas y cuando alcancé los 5 meses de gestación (6 de Enero de 2008), paramos.

Video en la eliptica, últimos días

     Lo hicimos porque queríamos decidir de manera sensata cuándo hacerlo, un poco condicionados por nuestra situación de padres primerizos, además era domingo y hacía justo un año que habíamos empezado a correr en Massalfassar … y por muchas otras manías numéricas de David, al que le encanta recrearse buscando sentido a las fechas (eran 106 semanas completas, 3 navidades diferentes, 4 años distintos …). Descansamos, pero al amanecer del siguiente día, mis zapatillas estaban de nuevo dispuestas para un nuevo entrenamiento, así que continué corriendo hasta el séptimo mes de embarazo.

     Habíamos conseguido traspasar nuestra primera meta, pero aún nos quedaban muchas otras que nos enriquecerían todavía más, como la de ser padres. La vida es lucha, tristeza, felicidad , sacrificio y esperanza, …                y 742 es igual a 6 + 365 + 365 + 6.

 

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Tengo un motivo para levantarme … y correr
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Natacha López | 10-06-2017 | 15:45| 2

   Todo en la vida tiene un origen. Empezar a correr puede estar motivado por miles de razones: perder peso, estar en forma, disfrutar del deporte con amigos … todas son buenas. Muchas personas me preguntan: ¿qué tengo que hacer para empezar a correr? A mí me encanta que lo hagan, y por ello les animo a que comiencen como es debido, con paciencia, perseverancia y peleando contra nuestro cuerpo, que al no estar adaptado todavía a este trabajo físico, intenta frenarnos. Siempre les doy algunos consejos, pero lo más importante es la continuidad. Nunca hay que rendirse, ser corredor es ser un luchador y esto te lo enseña el running desde el primer segundo.

Así lo ve David, vídeo homenaje Circuito de Diputación (Oscar Montón)

   Aunque realmente la razón en sí no es lo importante, para ser un buen runner hay que tener unas cualidades. No me refiero a las condiciones físicas, aunque claramente éstas ayudan si hablamos de un nivel de rendimiento alto. Para ser un corredor hay que tener sobre todo capacidad de sufrimiento y espíritu de superación. Siempre hacia delante, un kilómetro más, un minuto menos …

   Hay estudios que demuestran que la velocidad es genética, que la estructura de nuestras células musculares y su capacidad de contracción-elongación varía en función de la persona, pero realmente, si este don no va acompañado de la actitud correcta, no es posible llegar demasiado lejos.

   Soy una gran defensora del atletismo popular. Es el que conozco, me apasiona y espero disfrutar por muchos años. Además, creo que los corredores populares somos especiales, porque ponemos el alma en cada kilómetro, no importa tener molestias, estar lesionado o haber pasado mala noche … Corremos por nosotros, por nuestros familiares, por una promesa, por amor … somos unos sentimentales y por ello me siento tan identificada.

   En mi caso quedaría muy poético decir que empecé por amor, pero la realidad es que mi inicio estuvo más motivado por el remordimiento de conciencia. Yo siempre he hecho deporte, mis padres desde pequeña me lo inculcaron, quizá porque mi padre fue un gran nadador frustrado (mis abuelos no tenían medios económicos para subvencionar su formación y acabó siendo buzo), con una gran capacidad pulmonar pese a su tabaquismo. Mi madre nunca hizo deporte, pero siempre se ha preocupado porque tuviéramos buenos hábitos. Todas nosotras desde bien pequeñas acudíamos a clases de danza, nos encantaba y lo practicamos durante varios años. Luego en el instituto probé otros deportes como patinaje, voleibol y más tarde, ya en la facultad, jugué al baloncesto. Hasta que finalmente, tras un par de años de sequía deportiva, conocí a David y empecé a correr.

   Él ha sido siempre deportista, podría haber sido una promesa del tenis, ya que llegó a participar incluso en competiciones autonómicas. El hecho de pertenecer a una familia numerosa y la inversión económica que se necesitaba en aquellos tiempos para su práctica, limitaron su evolución, por lo que se vio obligado a decantarse por uno más mayoritario y que requiere menos recursos, el fútbol. No es que fuera un jugador destacado (dos de sus hermanos, Christian y Jonatan, demostrarían más aptitudes para ello), pero esa pasión que pone en todo lo que se propone, lo hacía un alumno aventajado que contaba con muchos minutos en el campo. Afortunadamente, durante su etapa de futbolista, tuvo la suerte de dar con un entrenador de atletismo como míster, Juan Olivares, que le hizo despertar el gusanillo por la carrera a pie, llevándole a practicarlo años después como método de recuperación de su estado de forma.

   Cada mañana se despertaba a las 7:00, desayunaba y salía a correr. Él adquirió esa costumbre desde la universidad, donde los malos hábitos alimenticios de los pisos de estudiantes le hicieron coger más peso de lo habitual. Yo, por mi parte, me quedaba en la cama dando vueltas, pensando que se me estaba poniendo el culo gordo … Esta fue mi motivación, ¿porque él sí y yo no? Incluso tuve el atrevimiento de intentar correr, pero mi capacidad pulmonar había mermado debido a la inactividad y algunas otras malas costumbres que después eliminaría de mi vida. Así que decidí correr en la cinta del gimnasio, “lo haré hasta que aguante 45 minutos” pensé, ya que era lo que tardaba en hacer su recorrido. Cada día, cada semana, veía una progresión muy positiva, pelee cada minuto … hasta que lo conseguí.

   Llegó el día, era Semana Santa y nos íbamos a ir al pueblo de David, Caudete (Albacete), los gimnasios cerraban, así que ¿qué mejor momento para hacerlo? No tenía zapatillas adecuadas para correr y me dejó unas Nike Air marrones que pesaban un quintal. Salimos y para mi sorpresa, y para la de él, no me paré.  Llegué exhausta, pero llegué, y fue tal la satisfacción de hacerlo, que al día siguiente volví a ponerme las zapatillas. Pasaban los días y cada vez me sentía mejor, incluso esprintábamos en los últimos metros. Este fue el inicio de un reto muy especial y al que dedicaré próximamente un post.

   Tenemos que exigirnos, pero escuchando a nuestro cuerpo. Cuando empiezas a correr, has de hacerlo de manera progresiva, todos sufrimos y se nos puede pasar por la cabeza abandonar, por lo que sólo los más luchadores lo consiguen.

 

     Para mí, una de las cosas más gratificantes en la vida fue empezar a correr… ¿ y tú, TIENES UN MOTIVO PARA LEVANTARTE… Y CORRER?.


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Vas a ver crecer a tus hijos
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Natacha López | 09-06-2017 | 18:37| 1

   He estado preparando el post de esta semana durante días, pero hoy miércoles 27 de Julio, he dejado de un lado lo escrito, para dedicar unas palabras a un hecho acontecido hace tan solo unas horas.

   Hace poco más de un año (16/07/2015), tras una primera valoración de mi médico de familia, me dirigía a realizar una ecografía del pecho izquierdo. En principio no iba a ser nada, no tengo antecedentes genéticos y entonces tenía 34 años, por lo que para descartar algo más grave, mi doctora tuvo la acertada idea de solicitar esta prueba en el hospital Malvarrosa. Aquel día David, que tiene un sexto sentido, se empeñó en acompañarme. Recuerdo entrar sola en aquella habitación, tranquila, pero inquieta por la incertidumbre, cuando de repente tras un rato de exploración, el doctor me dio la triste noticia. Antes de proceder al primer diagnóstico, con todo el tacto que le fue posible, me tranquilizó, me dijo que no pasaba nada, que no me preocupara, que hoy en día había un alto porcentaje de curación … Me quedé helada, no reaccione hasta que me preguntó si había acudido sola. En ese momento pensé en David, que minutos antes había intentado entrar pero le habían dicho que esperara fuera, me derrumbé, pensaba en mis nenes,  solo imaginar que podían quedarse sin mamá …

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   La siguiente consulta ya fue en Oncología, debo agradecer a mi médico de familia que me remitiera al circuito rápido de la octava planta del Clínico, la que tantas y tantas veces he recorrido durante este periodo. Allí me atendió Maite Martínez, la cual con voz muy tranquilizadora y firme, me explicó cuáles iban a ser los próximos pasos a seguir. Yo, completamente atemorizada, le rogaba que hiciera lo que tuviera que hacer, ¡pero que fuera ya!, lo único que quería era ver crecer a mis hijos …

   Pasamos un mes horrible, con numerosas visitas al hospital para hacer pruebas y más pruebas, sin saber la envergadura de la enfermedad. Las noches eran infinitas, miles de ideas inundaban mi cabeza. Sinceramente os digo que no tenía miedo por mi, me siento afortunada y considero que podría irme de este mundo habiendo sido una mujer feliz, pero … ¿y mis nenes?, ¿qué sería de ellos?. Sé que su padre los educaría perfectamente, pero ese golpe tan duro no deja indiferente a nadie. ¿Y David?, mi amor, mi compañero … tampoco sería fácil para él.

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   Pasado este mes volvimos a la consulta de la Dra Martínez, nos informó de los resultados y nos indicó el tratamiento que debería recibir. Empezaría con la quimioterapia (12 semanas de Taxol y 4 ciclos de AC, estos últimos cada 21 días), después llegarían la operación y la radioterapia (25 sesiones). Dada la naturaleza del tumor, nos transmitió que estaba tranquila, que ya no tenía prisa y pronunció la frase que produjo en mi un gran cambio de actitud: “Natacha, vas a ver crecer a tus hijos”. Estas palabras han sido el motor que me ha empujado todos estos meses. Podía haber dudado, haberle restado importancia y sumergirme en la pena, pero yo decidí aferrarme a ellas, por mis niños, por David, por mi familia y por toda la gente que me quiere. Estaba enferma, pero ¡…y qué…!, si me iba a curar. Recibiría un tratamiento que me provocaría alopecia temporal, mis piernas iban a estar cansadas y mi rendimiento deportivo bajaría, pero me daba igual, porque yo soy una superviviente … y más dura que las piedras.

   Durante el proceso decidimos quitar protagonismo a la enfermedad, lo que significaba continuar con nuestra vida, corriendo, compitiendo, disfrutando de la familia … El único cambio relevante sería que no tendría que trabajar. Visto de este modo, me parecía hasta positivo. A partir de ahora podría dedicar todo mi tiempo a hacer las cosas que más me gustan: correr y estar con mis seres queridos. Los nenes este año no irían al comedor, como lo habían hecho desde el jardín de infancia, comerían en casa, tal y como yo lo hacía de pequeña, y podríamos ir al cole andando, ya que ahora no tendríamos tanta prisa por llegar.

   No os voy a engañar, he tenido momentos de flojera, momentos de inseguridad, como cuando se me empezó a caer el pelo. A todo el mundo le gusta verse bien, y como mujer, que queréis que os diga…, muy atractiva no me veía, pero son cosas superfluas y pasan. Recuerdo un día en el que me puse un pañuelo negro la cabeza y mi hijo pequeño, Zlatan, me dijo: “mami, estás muy guapa con ese pelo negro”… casi me lo como a besos. hastphoto

   En otra ocasión Andrea, mi primogénito, que es un niño muy inteligente y le da muchas vueltas a las cosas, me dijo que pensaba que él también tenía cáncer. Esto es lo que a mí me ponía triste, que mis circunstancias pudieran preocupar a mis niños, a mi familia y a mis seres queridos. Por eso elegí luchar y ponerme una coraza de heroína, donde no cabía la pena ni el desfallecimiento.

   Tengo tanta gente a la que agradecer su apoyo en este periodo … Me he sentido muy querida, muy arropada por mi familia, que han hecho lo imposible para reunirnos cada fin de semana (os recuerdo que una de mis hermanas vive en Madrid y otra en Murcia, y esta última tiene dos niños pequeños), por todos los amigos y corredores, por mi equipo Serrano Club Atletismo, y sobre todo por mi compañero de viaje, David, que ha intentado ocultar en todo momento su preocupación, ha sido paciente conmigo y ha estado a mi lado incondicionalmente. Me ha demostrado, sin necesitarlo, el gran amor que me procesa, solidarizándose conmigo cuando no podía correr y hasta rapándose el pelo cuando yo me quedé calva.                                                             operación

   Por todo esto, hoy quiero daros la alegre noticia de que … ¡¡ESTOY LIMPIA!!, he pasado mi primera revisión tras el tratamiento y los oncólogos me han informado de que está todo bien, no hay más focos tumorales en mi cuerpo. Deberé llevar un seguimiento cada tres meses de momento, pero parece ser que mi deseo se ha cumplido … ¡VOY A VER CRECER A MIS HIJOS!

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Una americana con nombre ruso
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Natacha López | 08-06-2017 | 07:56| 1

   Nunca me he sentido especial, quizás por ser la tercera de cuatro hermanas. No reconocía en mí ninguna virtud. Silvia, mi hermana mayor, era la más inteligente. Mónica era la artista, con ese aire bohemio que los hace un poco bipolar … ( je, je, cuando lea esto me mata) y Míriam era la nena de la casa, sólo por eso ya era especial, aunque luego ha demostrado serlo por otras muchas cualidades …

  Manuel, mi padre, valenciano de pura cepa, se vio obligado a emigrar a Estados Unidos, a “hacer las américas” como se decía entonces y allí conoció a Connie, mi madre, nacida en Nueva York, en el barrio de Queens, hija de un emigrante gallego y una exiliada cubana. Como pareja, un desastre, quizás por el choque cultural, entre el libertinaje americano y la dictadura española. Pero a pesar de todo, si a ambos les preguntan, no se arrepienten del matrimonio, ya que fruto de éste llegamos nosotras … así de caldosos somos los padres.

   Nuestra infancia no fue idílica ni fácil, la falta de entendimiento entre nuestros padres no era un escenario muy propicio para cuatro niñas. Mi padre siempre ha sido muy autoritario, por no decir machista (esto era lo normal en los 80) y mi madre no es de las que manifiestan sus sentimientos con facilidad, pero aun así, gracias al don que tenemos los niños para hacer lo feo bonito, puedo decir que fui feliz, sobre todo gracias a mis hermanas, con las que creaba mundos imaginarios en los que siempre había una fiesta, alguna canción que cantar o algún disfraz que ponerse … Debo decir que mi madre colaboró a construir este mundo paralelo desde la distancia y mi padre pensaba que, trabajando de sol a sol, aportaba todo lo que necesitaba la familia. Era su forma de pensar, lo que le enseñaron de pequeño y a lo que siempre se ha aferrado.

   Fuimos creciendo y la vida nos distanció. Silvia comenzó sus estudios de veterinaria en Murcia, Mónica partió a Madrid por amor y Míriam, gracias a otra de sus cualidades consiguió una beca de deportista de élite en Softball y estuvo interna en Cheste. También por aquella época, llegó la separación definitiva de mis padres. Yo, por mi parte, seguía estudiando en Valencia. Nunca he sido una estudiante ejemplar, no es que se me diera mal, pero en muchas ocasiones de mi vida, si he tenido que elegir entre estudiar y dejarme llevar por los impulsos, siempre he elegido la segunda opción. Lo reconozco, soy un poco visceral, pero no me arrepiento, ya que esta cualidad me ha llevado a conocer a David, a tener dos hijos estupendos, a salir como una guerrera en las carreras a pesar de las lesiones y en última instancia a pelear contra esta enfermedad asquerosa que es el cáncer a base de zancadas…

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No se si creéis en el destino, yo sí. No se me ocurre otra explicación por la que David y yo nos conociéramos aquel día de septiembre y que casi por accidente surgiera ese primer beso de los millones y millones que nos hemos dado hasta ahora. Él ha sido siempre el que me ha dado el empujón final, ya que soy muy indecisa, no os podéis imaginar lo que tardo en elegir hasta un champú…, es mi apoyo incondicional y con firmeza os digo que es el hombre de mi vida. Es una suerte haberlo encontrado, porque hacerlo ya me hizo estar cerca de la felicidad, y con el tiempo juntos la aproximación a ésta ha ido creciendo. Hay personas que se pasan la vida buscando su media naranja sin éxito y por ello me siento tan afortunada, digamos que es … mi otra zapatilla del par.

   Bueno, pues además de muchas otras cosas, si algo debo agradecerle a David es que empezara a correr. Él llevaba ya 10 años haciéndolo cuando le conocí y por aquella época (2004), yo no practicaba ningún deporte. Había jugado a baloncesto, voleibol, danza, pero en ese momento no hacía nada. Comencé a ver como cada mañana se levantaba temprano y salía a entrenar mientras me quedaba en la cama. Me sentía fatal, así que me apunté al gimnasio y comencé a correr en la cinta. Le dije que cuando aguantara el mismo tiempo que él en hacer el recorrido le acompañaría. Dos meses después, en Semana Santa, salí con él por primera vez. La experiencia fue positiva, no puedo decir que disfrutara, porque bien sabéis todos que para hacerlo corriendo debes tener muchos kms en las piernas, pero la satisfacción de haber acabado, hizo que al día siguiente me calzara de nuevo las zapatillas.

   Aquí comenzó nuestro periplo particular en el mundo del running. Juntos hemos corrido durante 742 días, superando lesiones, festejos, defunciones (durante este periodo José Serrano Amurrio, el padre de mi marido, falleció de cáncer) e incluso durante 7 meses del primer embarazo.

   Cruzamos nuestra primera meta en febrero de 2010 en la Media Maratón de La Pobla de Farnals, casi por casualidad, motivados por familiares y amigos que insistían en que participáramos en alguna carrera. Al finalizar, felices de haber corrido nuestros primeros 21,097 kms, nos informaron, para nuestra sorpresa, de que había quedado primera clasificada.

   Son muchas las anécdotas que nos quedan de este mundo, el que a nosotros nos apasiona y el que nos llevó a transmitir a nuestros hijos ya desde el vientre materno. Seguramente algunos me recordéis de aquella bonita etapa.

   Los beneficios del running para nosotros han sido abundantes, pero fue el pasado año, tras ser diagnosticada de cáncer de pecho, cuando percibimos todo lo que el atletismo popular nos ha regalado: amistad, compañerismo, sensibilidad, amor … Os puedo asegurar que me ha ayudado muchísimo a minimizar los efectos de la quimioterapia, con su ayuda le he quitado protagonismo a la enfermedad, luchando cada kilómetro … ¡CORRIENDO PARA VIVIR!

   Esa soy yo, Natacha López, un nombre ruso … para una “americana”.

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